martes, noviembre 17, 2009

Primeros días en Nicaragua

http://udae1a.blu.livefilestore.com/y1pcHq7aKxnYMcQUfA8rr2sSz8Pj3ajyqNP-0-X4e3LOouCmGix4jHkbTLZwcLlfjHWaqAHntTi0v8Zz2FmDx4unwYLtulgq4qd/PA280037.JPGTeníamos todo listo para salir de Guatermala rumbo a Nicaragua, pero antes de que esto sucediera, teníamos un tema pendiente, despedir a Cris, nuestra amiga peruana afincada en Atitlán. Iba a ser nuestra despedida, pero se convirtió en su despedida, ya que de un día para otro compó un pasaje a Madrid para hacer unos trámites y visitar su casa en Bilbao. Aprovechamos también para despedirnos del lago Atitlán, y que mejor para hacerlo, que compartiendo unos hongos entre amigos. Y fue algo memorable, ya que hubo un momento en el que yo me relajaba en una hamaca viendo el cielo estrellado, Jackie se ponía a bailar sola, Ale caminaba por el jardín pensando que alguien le perseguía, Carlitos hablaba él solo (y se respondía), y Cris no hacía más que sonreir y repetir lo feliz que estaba en ese momento.

http://udae1a.blu.livefilestore.com/y1p5-hDBi_m6udL3Y74z0No-I9bNDANBve5_Q7-js2AMltoeIrAHJZn5sV9GcYQciExKdiR0MjrKG8FJwqoAEWnViXqf-J4aAPz/PB090063.JPGLunes 9 de noviembre. Íbamos a salir de casa temprano, como a las 5, pero para evitar riesgos de cosas que pasan a esas horas, fuimos retrasándolo hasta que el tío de Jackie nos llevó en su camioneta a las 9. Autobús hacia la frontera con Salvador, y ahí, a las 13 horas comenzó la aventura, el verdadero viaje. Avanzando de poco a poco, pero sin esperar mucho tiempo en la ruta. Incluso viajamos con un frigorífico como compañero.

http://udae1a.blu.livefilestore.com/y1pZjJUJveIvCo0hcIF_UJo3Njl52fviyi64EsjoEpjos6w4wjvtNyXQJ9BwSu-MdVCePWFkxYP8yrnM7XXPQ9lVgzVE5ScTg4m/PB090062.JPGEl jalón hacia San Salvador nos lo dió un señor que no hablaba mucho, pero que tras enseñarno lo que el huracán "Ida" había echo en los barrios más pobres, se atravesó toda la capital salvadoreña en hora punta, para dejarnos en la Terminal de Oriente, donde podríamos subirnos en un bus para salir de la capital dirección Honduras.

Íbamos a viajar nada más que hasta San Martín, un pueblito a las afueras de San Salvador en el que yo hice autostop anteriormente en abril. Pero eran ya casi las 5, y estaba anocheciendo, así que decidimos aprovechar que ya estábamos en la terminal y avanzar un poco más en la noche en autobús. Lo que fuera, menos quedarnos en la capital.

Fueron 3 horas en bus lo que nos demoramos en llegar a San Miguel, y no tendrían nada de particular si no fuera porque a la mitad del camino el bus se quedó sni luces. Y en vez de detenerse o cualquier cosa lógica, siguió manejando mientras su ayudante, iluminaba la carretera con la linterna de un celular. Esto, echo en una carretera que no tiene arcenes ni lineas marcadas... En fin, para habernos matado.

http://udae1a.blu.livefilestore.com/y1pdTv9Bmfa83LnVGty0hWf4zIgWBbTa9ysJA9q4TgBxxwmMeIv00k0oERLfXjcPvYeB4oZxnX34R7_KWJNm-BF-munTRIRcsII/PB100067.JPGSin problemas, ni demoras en el autostop, salimos de Salvador, cruzamos Honduras (previo pago de 3 USD en la frontera), para entrar a Nicaragua (pagando 7 USD). Joder, en Costa Rica... serán 11??? a este paso... Eso sí, la frontera de Honduras, convertida en mercado... para verla!!

Nuestra primera parada era Chinandega. Como mi pie no mejoraba de su cojera, desistimos de subir el volcán Cosigüina, y como la Destilería del ron Flor de caña parecía que no daba visitas, decidimos seguir a León, donde nos esperaba Juan Carlos.

Casi no encontramos su casa, porque se encontraba en una barriada lejos del centro, y porque las calles no tienen nombre, simplemente te dan indicaciones. "Del taller de motos, 4 cuadras al norte; y de la farmacia Eben Ezer 3 hacia Oriente por la calle empedrada, ahí pregunta por mí". Fácil, no? Bueno, lo encontramos y ahí nos ofreció una cama en su humilde casa en la que convivían su mamá, sus 4 hermanos y sus 2 sobrinas.

León tiene la catedral mas grande de Centroamérica, y además una historia cargada de de revolucionarios, estudiantes y artistas. Ruben Darío, entre otros, nació acá. Así que aparte de pasear por esta ciudad probando sus "raspados de leche" (hielo raspado cubierto de dulce de leche... mmmmmm), aprovechamos para conocer la casa de Rubén Darío, o historia de Nicaragua, así como oir historias sobre las revueltas estudiantiles en Julio del 79.
Tras dos noches salimos a la carretera temprano, para que casi sin llegar, un caminoero nos tocara el claxon y parara. Era el mismo conductor salvadoreño que nos había llevado en Honduras, pagando 10 lempiras en cada control policial para que no le tocaran las narices. Como dato, en 150 kms, 6 controles policiales... parecía Navarra hace unos años!!! Alegría, abrazos... y aire acondicionado. Buenísimo!!!

http://udae1a.blu.livefilestore.com/y1pRjbRT0yQcwplXRkWHTaE5CRC-mCRROitrD30U2eqcekPwMe7OIOao1K8TCcE9D08d08s9jcy2y-cjDsej7xKiIObDrQCjMmR/PB130076.JPGQueríamos atravesar prácticamente todo el país en su parte del pacífico para llegar a Rivas. Pero en nuestro viaje visitamos las ruinas de León Viejo (antigua capital de Nicaragua abandonada por los temblores y su cercanís al coloso Volcán Momotombo), comimos ricos quesillos en PazCentro, bebimos frescos de cacao, de semilla, de Guayaba, .... viajamos en remolques de camiones bajo el sol abrasador y el gran lago Managua a nuestro lado... e incluso, en la capital conseguimos que un camionero Guatemalteco nos sacara de ahí y nos llevara hasta Rivas en su largo (y lento) caminar hacia Panamá. Nuestro destino, la isla de Ometepe.

miércoles, octubre 28, 2009

Un mes por acá

Sí, lo se. Casi un mes desde que llegué a Guatemala, y todavía no me digné a dar noticias sobre mi paradero. Pero resulta que aun teniendo mucho que contar, tampoco se dió la ocasión. Resulta que ha sido un mes que se podía llamar de vacaciones. Afincado en la Ciudad de Guatemala en casa de mi amiga Jackie, y realizando algunas escapadas a sitios cercanos, porque a decir verdad nunca me gustaron las ciudades grandes, y esta ciudad no es precisamente de las mas atractivas e interesantes.

Tras unos días aquí en Guate, Jackie y yo decidimos irnos a pasar unos días a El Salvador, con la intención de conocer una de sus playas "El Tunco" y luego subir algún volcán. Allí fuimos, a la capital primero, San Salvador, para juntarnos con unos amigos con los que nos iríamos a la playa. Y alli estuvimos un par de días, sin mucho que hacer, porque la playa es para surferos, la playa es de piedra y un poquito de arena negra,... así que hicimos lo que todo el mundo hacía, sentarnos en un "chiringuito" de playa, viendo el atardecer y los surferos mientras tomamos unas cervezas. Y así pasamos el fin de semana, entre el bar y la piscina del hostal en el que paramos.

De ahí, nuestro siguiente lugar fue la ascensión del volcán Santa Ana, pero para subirlo, primero nos alojamos en una colonia de Izalco, un pueblito cercano, en casa de Zach, un chico de Estados Unidos que nos dejaría un gran colchón para dormir. Fue gracioso, porque siguiendo sus indicaciones, para llegar a su casa no debíamos mas que preguntar... "Dónde vive el gringo?" Y así llegamos.

Al día siguiente, llegamos hasta el comienzo de la ascención del volcán tras pasar por la Finca San Blas, que se había convertido en un pueblo fantasma tras ser arrasado por la lava y ceniza de la erupción que hubo en el 2006. Un poco más arriba encontramos lo que nos habían advertido, que hay que pagar entrada y que además hay que subir con escolta policial. No nos hacía mucha gracia pagar (aunque regateamos para pagar como nacionales y funcionó), y tampoco nos alegraba la idea de subir acompañados con un grupo en el que viendo la gente que había íbamos a subir super despacio. Pero cuando íbamos a comenzar la ascensión, un guardia nos dijo si queríamos empezar a subir... y ahí fuimos. Como él tenía prisa para acabar pronto e ir a la Universidad, no se preocupó cuando dijimos que caminábamos rápido, aunque el pobre casi no podia ni contestarnos a las preguntas... Le hicimos sudar de lo lindo. Y ahí llegamos, al cráter del volcán Santa Ana, pudiendo observar en el centro a unos cientos de metros bajo nuestros pies, una laguna verdosa en la que se veían brotar burbujas y salir vapores...

Y mirando hacia fuera, podiamos ver el maravilloso Volcán Izalco con su forma casi perfecta, que es uno de los volcanes mas jóvenes que existen ya que dejó de eruptar lava hacia unos 50 años tras más de 150 años eruptándola sin parar, y se le conocía como el "faro del pacifico" ya que su constante emanación de lava podía ser vista por los barcos que navegaban el pacifico. Desde nuestra posición pudimos disfrutar también del Volcán Cerro Verde, así como del Lago Coatepeque, aunque la nubosidad del día nos privó de mejores vistas...

Volvimos a casa de nuestro amigo Zach, y al día siguiente temprano viajamos rapido, sin mucha demora gracias a nuestro pulgar hasta volver a Ciudad de Guatemala. Y ahí, casi sin tiempo de deshacer la maleta surgió la idea de ir ese fin de semana a Monterrico, un lugar de la costa del Pacífico de Guatemala.

Yo ya había estado ahí antes, pero me parecía buena idea, sobre todo porque ese fin de semana se celebraba el "Festival de la Tortuga", ya que era la época en la que los huevos de tortuga se abrían y nacían, por lo que el centro de cuidado de tortugas iba a realizar sueltas colectivas de tortugas a los atardeceres. Todo ello acompañado por música a las tardes y a las noches... y así que ahí estuvimos. Esta playa tampoco es para bañarse, así que tocó como siempre: piscinita y bar.

De nuevo vuelta en Ciudad de Guatemala, y tras unos días organizando la vida y pensando en futuros pasos, decidimos irnos a pasar unos días a casa de una amiga peruana, Cris, en Panajachel, a orillas del Lago Atitlán.

Tras unos tranquilos días, disfrutando de la relajada vida en esta parte del planeta, a orillas del lago, viendo los volcanes de San Pedro y Santiago, y aguantando algún que otro aguacero pasaron un par de días. Tras ellos, me iba a juntar en un lugar cercano que es un cruce de caminos y llamado Los Encuentros, con un amigo que iba a Huehuetenango (donde él reside). Así que perfecto, me junté con él y Jackie, que venían de Guate, y seguimos para su casa en su carro. Y digo buenísimo, porque además de disfrutar de su compañía y del viaje que me ofrecía, fue por una carretera no tan transitada para que disfrutáramos del paisaje del Quiché guatemalteco; y además, como nuestro destino para ese fin de semana era México, nos venia muy bien ir a Huehuetenango, que es la última ciudad importante antes de la frontera para Chiapas.

Desde siempre había oido hablar de la especial forma que tienen los mexicanos de celebrar el Día de los Muertos que es el día 1 de noviembre, pero que ellos celebran el dia 1 y 2. Asi que como cada día más partes en el mundo se están dejando hipnotizar por la costumbre gringa de Halloween (incluso algunos niños en Chiapas también lo celebran así), yo decidí volver a lo cultural y tradicional pasando estos días en San Cristobal de las Casas, importante lugar de Chiapas, Mexico.

Allí llegamos a casa de Rudy, un amigo que vive ahí, y que nos alojaría a nosotros y a muchos más. Tras acomodarnos, lo primero, siendo sábado era fiesta. Así que empezamos a hacer una fiesta en casa para después, cuando ya íbamos para los bares, nos encontramos a la vuelta de la casa con una serenata. Cuentan que es típico que los chicos organicen serenatas a las chicas en este día, y nosotros encontramos una en la que había una banda con todos sus instrumentos tocando "Durangués". Ese estilo de música típico de Durango (México, no en tu pueblo Jabi) que tanto me gusta. Y ahí cerca, el novio, nervioso, y todos sus amigos. Nos pusimos a charlar con ellos y nos contaban que la novia estaba en la casa y despierta porque había prendido la luz pero que no se asomaba, porque se habian peleado hace unas semanas.... y para colmo hoy era su cumpleaños. La cosa que buenísima onda con los chicos, yo con mi botella de Mezcal (con gusano, por supuesto) y ellos con su Brandy Azteca de Oro. Y así estuvimos como hora y media, charlando, riendo, y tomando con ellos. Luego la noche siguió. Nuestro anfitrión, Rudy, nos comentaba que es raro encontrar una serenata de "Durangués" ya que son muy caras... y que por las pintas y así, quizas eran Narcos. Y bueno, eso no quita la buena onda.

Domingo, 1 de noviembre, y con la goma de la noche anterior nos levantamos y fuimos a un pueblito que me había encantado en mi anterior visita a Mexico, San Juan Chamula. Este pueblo tan tradicional, seguro nos mostraría su tradición en los cementerios. Como suele ser habitual, y sobre todo en este pueblo, las fotos son prohibidas (aunque alguna conseguí), y por supuesto en la Iglesia MAS QUE PROHIBIDAS. Su iglesia, si recordáis que os conté en febrero, no tiene bancos para sentarse y todas sus imágenes de dioses están a los laterales, estando en el altar solo 3 figuras, en el centro San Juan Bautista (que es su patrón por ser el patron de los Borregos, su animal sagrado que no matan ni comen, y cuando mueren entierran). En esta Iglesia, la vez anterior que estuve pude ver como sacrificaban una gallina... en fin, un espectáculo. Y en el cementerio... que espectáculo. Las tumbas cubiertas por las hojas de pino, con mucha flores, y luego con comida encima de las tumbas y mucha bebida gaseosa (coca cola, pepsi, ...). En mi vida habia visto tanta bebida de este tipo, y menos en un funeral... increíble. Y bueno, por supuesto, el Posh que es el aguardiente casero que todo el mundo fabrica en casa y que se podria resumir diciendo que es alcohol puro. Así que como os podéis imaginar, mucha gente super borracha por ahí. Pero super interesante...

Tras comer, ya cansados, volvimos a San Cristobal. A la noche, en todo Mexico la gente va a los cementerios a poner velas, y seguir con los rituales, pero parece ser que en esta región de Chiapas, debido al frío (estamos a 2400 metros sobre el mar) pues no se sigue esa tradición, asi que no encontramos ningún lugar y nos fuimos para la casa. Y al día siguiente, nuevamente nos juntamos unos 15 amigos para subirnos a la furgoneta de uno de ellos y viajar a otro pueblo cercano, tambien muy tradicional Zinacantán.

En este pueblo hay dos cementerios, uno grande y otro mas pequeño, colocados ambos en lo alto de unos pequeños cerros. Tuvimos la mala suerte que se la pasó lloviendo todo el día y acabamos caladísimos, pero pudimos ver las tradiciones... como un chamán va bendiciendo una a una las tumbas para luego llevarse algo de dinero así como algo del alimento que colocan sobre la tumba, o como hay numerosos mariachis cantando en las tumbas... o grupos de música tradicional con una guitarra de 12 cuerdas, un arpa y un violín de 2 cuerdas bailando una monótona música mientras cantan una todavía mas monótona melodía mientras el chamán baila un todavía incluso mas monótono baile mientras toma cerveza o generalmente, posh. Curioso. Así pasamos el día, para acabar todos calados en casa de un amigo haciendo una macrocomida mientras teníamos la ropa en la secadora. Ya era lunes a la noche, y tras el cansancio de un fin de semana tan espiritual, había que pensar en nuestra vuelta a Guatemala, para el día siguiente martes temprano.

Teniamos pensado subir el volcán Tajumulco, que con sus 4200 metros es la montaña más alta de Centroamérica. Yo ya la había subido en abril, pero esta vez planeábamos acampar. Sin embargo la climatología adversa ya nos había convencido de que no era buen momento, y para colmo, nada mas salir de San Cristóbal, al bajarme de la parte de atrás de una pick-up me tuerzo el tobillo. Conclusión, no lo subimos y decidimos seguir camino hacia Panajachel, pero Cristina nos aviso que no estaba ahí... así que ya estaba decidido. Volver a Ciudad de Guatemala y tomar un par de días de descanso para lavar ropa y para cuidar mi tobillo. Y el viaje... fue buenísimo. Empezamos en San Cristóbal, donde un conductor borracho nos ofreció que nos llevaría más tarde cuando le arreglaran los frenos a su camión... No pensábamos viajar con él, y aunque costó, finalmente un coche nos sacó de la ciudad a cambio de un dolar entre los dos. De ahí, una furgoneta que nos preguntó por qué carretera se iba, nos dio jalón pero el humo que salía de su motor le obligó a parar en el primer pueblo y buscar un mecánico. Ahí me fastidié mi pie. No mucho más tarde, un camioncito manejado por un ingeniero agrónomo nos llevaría hasta Comitán, a medio camino entre San Cristóbal y la frontera. Una conversación súper interesante mientras mi compañera de viaje dormía, contándome sobre los cultivos de la zona, como organizaban, como ayudaban a las comunidades, como les había afectado las sequías últimas, ... Comitán tuvimos que atravesarlo caminando para llegar a la salida, donde estuvimos largo tiempo sin que nadie nos diera jalón. Finalmente, una pick-up INCREIBLE paró y nos echó las largas para que nos acercáramos. Eran 3 chicos jovenes que no daban muy buena espina, porque principalmente no sabían ni hacia dónde iban a ir. Pero les dijimos que íbamos a la frontera y entonces dijeron que nos llevaban. No sonaba muy bien, pero qué se yo... Subimos atrás, pero nos dijeron que entráramos adentro. Y bueno, el coche pintaba cómodo... y entramos. Charlamos mientras en el IPOD solo sonaba Enrique Iglesias... y súper alto, lo que dificultaba la conversación. Decían (y digo decían, porque para mi que eran Narcos), que vivían en USA, y que estaban de vacaciones por México, y que en USA uno de ellos era piloto de carreras ilegales de autos, pudiendo ganar 10.000 dólares en una noche. Vaya... La verdad que el carro era increíble!!!! Llegamos a la frontera, y parece que no tenían papeles o a saber qué, pero no pasaron y desaparecieron en cuanto entramos a sellar nuestro pasaporte de salida de México.

De ahí, a la entrada a Guate, son 4 kilometros, que un señor nos llevó en su camioneta aun arriesgándose a que los taxistas se enfadaran con él (según nos dijo), y ahí en la frontera sellamos nuestra nueva entrada en Guatemala. El pueblo de La Mesilla es alargado, y además nos tocaba caminar cuesta arriba si queríamos ir a la salida del pueblo. No había mucho movimiento en la frontera así que parecía que ahí no encontraríamos viaje. Hablé con un Tuc-tuc y nos quería cobrar 3 a cada uno para ir a la terminal de buses, pero yo le dije que no, que yo quería ir a la salida del pueblo, y él dijo "sí, ahi a la terminal". Yo tratando de explicarle que no, que yo viajaba de jalón, que quería ir al final del pueblo, hasta el final de las casas... ya me entendió, y me dijo que eso estaba más lejos, y que por 10 nos llevaba a los dos con nuestras mochilas. Perfecto, por un dolar iríamos hasta el final del pueblo. El nos dijo que no iba a ser fácil viajar de jalón, pero en cuanto le pagamos, él todavía no se había ido al pueblo cuando una pick-up paró, y nos llevó en la parte de atrás hasta Huehuetenango. Bárbaro!! De ahí, unos 20 minutos esperando, y rechazando las continuas ofertas de los autobuses que salian de la ciudad, y nos subimos a otra pick-up que nos llevaría a Cuatro Caminos, cerca de Xela. Por el camino, adelantamos a todos los autobuses que nos habían ofrecido viaje y que nos miraban como el dinero perdido.

Y ahí, en Cuatro Caminos, todavía era de día, aunque ya empezando a anochecer. Eran las 4.45, y anochecería a las 5.30, así que decidimos probar suerte por media hora, y si no pasaba nada, iríamos en bus hasta la capital. Pero en un momento de lucidez, apareció un camión manejando con el remolque pero vacío, super rápido, y frenó derrapando como 300 metros detras nuestra. Supusimos que había frenado por nosotros, así que corrimos (a pesar de mi cojera)... y sí, nos llevaría hasta la capital. El tío era un fenómeno, y el viaje super rápido se nos hizo super ameno, dejándonos en la capital, donde tras comer un Pollo Campero llegamos a casa en la camioneta del primo de mi amiga.

martes, septiembre 29, 2009

de nuevo a las andadas

"¿No te cuesta mucho hacer la maleta? ¿No te da pereza?"

No, lo que realmente me cuesta es deshacerla y dejarla aparcada durante el verano. Aunque esto tampoco es cierto. Tras meses viajando, uno vuelve a su ciudad natal, visita la familia... y tiene ganas de quedarse unos días disfrutando de la compañía. La cama en la que uno creció, la casa, el barrio... y esas comodidades: ropa limpia, comida en la nevera, agua caliene, ...

Pero todas estas comodidades acaban por aburrirte, y te vuelves a sentir que la borágine social te absorbe, vuelves a encontrarte en el umbral de esa espiral de consumismo y comodidades superfluas que te atraen. Pero gracias a eso, también sobrevivo. Gracias a esa cultura de consumismo y ocio, mi trabajo de temporada en verano me permite sobrevivir más o menos de forma nómada el resto del año. Por tanto, viva el consumismo!!!

Me siento afortunado por haber sido capaz hace ya 4 años de haber salido de ese "frasquito" en el que veo a mucha gente. Me siento afortunado de haber visto lo que hay fuera de ese "frasquito", haberlo disfrutado y conocido (al igual que hice con todo lo que había dentro del frasquito en su momento); y así poder ser consecuente y saber qué es lo que quiero, que es lo que me llena, que es lo que me hace sentirme más feliz, que es lo que me ayuda a sentirme vivo; en definitivamente, que es lo que me ayuda a vivir. Aunque también me entristece el hecho de haber intentado enseñar lo que hay fuera a gente querida, amigos, ... que al final no han dado el paso por asomarse al exterior y entenderme, tanto por comodidad como por miedo, y ahí sí que he fracasado; aunque los que sí lo han hecho sean como una victoria para mí, duelen más los que se quedan por el camino.

Para desgracia de mi familia... vuelvo a las rutas, aunque el plan de viaje ha sufrido innumerables cambios.

Había contactado con un matrimonio australiano, que me iban a llevar en barco de Gibraltar a Lanzarote, y de ahí a Antigua y Barbuda, ya en el Caribe. Todo estaba preparado para salir a mediados de octubre, pero mis ganas por conocer ciertos países de CentroAmérica que no conocía, visitar a gente que conozco por esos lares, y pasar fin de año en Argentina me hicieron ver que no podía hacer todo. Como suelo decir, por suerte en esta vida, no se puede tener todo. Así que hay que elegir, tomar decisiones, tomar caminos,... porque todos los caminos son diferentes y buenos, y más o menos largos, pero siempre interesantes.

En conclusión, que en 3 días vuelo a Guatemala, para tras pasar por Honduras y ver como está la revuelta, llegar a Nicaragua, Costa Rica y Panamá, desde donde espero volar en Navidad a Argentina.

Te apuntas a este viaje?? Espero ir escribiendo en próximas fechas...

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martes, junio 30, 2009

De la jungla Hondureña, a Barcelona en una semana, tras cruzar 4 países

Como dije en mi anterior post, sin darme cuenta me encontraba a apenas una semana de mi vuelo de regreso a Europa. Recuerdo que cuando empecé mi viaje, el plan (si es que se puede llamar así a un boceto de viaje que uno hace mentalmente) era llegar a Panamá, y estancarme en Colón, a la salida del Canal hacia el Caribe, con la idea de estancarme ahí en la búsqueda de un yate, carguero o lo que sea, que me llevara de vuelta al viejo Continente. Como suele pasarme casi siempre, mis tiempos de viaje son más lentos que lo pensado y no pude llegar, decidiendo poner punto y coma, en mi viaje, en Honduras. Y por suerte, no se si beneficiado por la Gripe Porcina o por el destino o porque sí; encontrar un pasaje de vuelta baratísimo. Es más, desde donde estaba, La Moskitia, era más caro ir a Tegucigalpa (la capital) que de Cancún a Europa. Pero aún tenía que llegar a Cancún en una semana, atravesando 4 países y sus fronteras.

Regreso, día 1.

Me desperté a las 2 de la mañana, y Benedicto (mi anfitrión) me llevó en moto por un pueblo a oscuras (no hay luz a estas horas), iluminado por las estrellas, y ambientado con el croar de las miles de ranas. Llegué al muelle, y los 15 minutos de espera a un pasajero los dediqué a matar miles de moskitos sedientos de mi sangre azul (buaaaaahhh).

Comenzó la odisea... 4 horas de lancha, sentado sobre una tabla, atravesando lagunas y canales, en los que pude dormir un poquito. Llegamos a Batalla hacia las 5.40 de la mañana, e inmediatamente me subí a una pick-up, con la que volveríamos a viajar sobre la playa, alternando arena y agua, cruzando desembocaduras de ríos con el agua cubriendo los neumáticos, ... para así a las 9.50 llegar a Tocoa, donde a las 10, salía un autobús con mi destino.

Ya me estaba quedando con el culo plano, de tanto estar sentado, pero no había nada que quisiera volver a visitar por estas zonas, así que me subí inmediatamente a este autobús. Salimos a las 10, y a las 15.45 ya estaba en San Pedro Sula. Un rico licuado para recuperar energías y refrescarme, y de nuevo, subirme a un microbus, rumbo a Puerto Cortés. 40 minutos de viaje, bajarme en un cruce, y 5 minutos más tarde pasó un Chicken Bus que me acercaría en otros 40 minutos a mi destino para dormir esa noche, Omoa, a donde llegué con los últimos rayos de sol. Ducha fría, montar mi hamaca entre dos árboles, cenar... y a dormir. Tanto trajetreo me habían dejado el culo y la espalda destrozados. Así acabó el día 1 del viaje de regreso.

Regreso, día 2.

Me levanté como a las 7. Había oido que había una lancha que iba de Puerto Cortés a Belize City por 50 dólares los martes. LLamaba por teléfono pero nadie contestaba, así que decidí volver a Puerto Cortés y preguntar in situ. Era un precio caro, pero con lo que me iba a gastar en dormir, comer, y pasos fronterizos para hacer el mismo recorrido, me salía más barata la lancha (aun viajando de jalón por tierra). Y ahí fuí.

Pero resulta que ya no viajan los martes, solo los lunes, así que... ok, tocaba volver a darme una paliza viajando por tierra. Bus de 2-3 horas hasta la frontera entre Honduras y Guatemala. Papeleos, charlita preventiva sobre la gripe porcina, y a un microbús que en una hora me dejó en Puerto Barrios. De nuevo, pagar en la frontera 8 dólares, papeleos, y subirme a una lancha, que en 2 horas me dejó en Punta Gorda, al sur de Belize.

Belize, ya sabía yo que era fácil viajar de jalón, así que junto con un chileno y una finlandesa empezamos a viajar hacia el norte de jalón. Pero el último auto nos dejó en un mal sitio: una recta, sin túmulo, donde los autos pasaban rápido y sin ganas de levantar a 3 turistas. Así que a una hora prudencial, decidí que me salía mejor subirme a un bus y dormir en Belize City, que intentar llegar hasta ahí de jalón. Me subí en el siguiente bus, y tras 5 horas, llegué a la antigua capital de Belize. Ahí, dormí y descansé. Los siguientes días ya serían más relajados.

Belize, esa ciudad que era capital de Belize pero que por los continuos huracanes y desastres decidieron trasladarla a Belmopan (actual capital). Así, Belize City quedó como una ciudad en parte fantasma. Y esa impresión da (excepto en la parte norte, más desarrollada para el turismo). La parte sur, con calles "prohibidas" en horario nocturno, con casas semiderruidas que uno no sabe si las están reconstruyendo, destruyendo o si simplemente están dejadas de la mano de Dios. Todo esto alternado con lindos edificios públicos muy cuidados, con un estilo diferente al de los países vecinos, quizás por la influencia inglesa (como curiosidad, hasta los 60, también conducían los autos por el lado izquierdo, al estilo inglés, pero tras un huracán que destrozó la mayoría del parque automovilístico, fué más barato comprar autos de la derecha que del estilo inglés).

Y uno de los puntos curiosos, el puente giratorio. La ciudad, atravesada por un río, tiene varios puentes que lo cortan. El primero de ellos, para permitir el paso de embarcaciones, NO se levanta, sino que se gira... manualmente. No lo pude ver porque lo hacen a las 5.30 am y 5.30 pm, pero creo que debe ser curioso el tema.

Y me fuí, a Caye Caulker, ese cayo paradisíaco... Playas blancas, casas de madera, calles de arena ... y carritos de golf. Si, ese es el transporte motorizado. O eso, o bicis o caminar descalzo. Todo el mundo descalzo, incluso en los hoteles está prohibido ir con calzado. Y bueno, ahí estuve un par de noches, bañándome hasta la noche, viendo el atardecer desde el mar junto a un bar, tomando cerveza dentro del agua... y haciendo una excursión que tenía ganas.

Si alguien ve un folleto turístico de Belize, le sale la foto típica: el Blue Hole. Una antigua caverna, de la cual el techo colapsó, y lo que ha dejado es un círculo perfecto bajo el mar, en el cual, bajando 40 metros se ven las estalactitas y estalagmitas y columnas. Y yo, con mis apenas 7 buceos me metí ahí, a bucear 40 metros... y con tiburones, que suponen el otro atractivo de la inmersión. Impresionado por la majestuosidad de los tiburones. Hicimos otro par de inmersiones en otros lugares hermosos cerca de ahí, viendo estrellas de mar y tortugas enormes. Paramos en una isla llamada HalfMoon Caye, viendo "Cangrejos ermitaños", Iguanas enormes, ... En fin, viviendo muy estresado entre tanta naturaleza.

Pero todo lo bueno se acaba, y el dinero también. Así que necesitaba irme a México, país más barato y próximo a mi vuelo de vuelta. Crucé la frontera, y nuevamente pagar el impuesto fronterizo... terrible varapalo. 18 dólares para dejar Belize!!!!! En México, no tuve que pagar pero me dieron un papelito que debía pagar 20 dólares al banco antes de salir al país, en donde teóricamente me pedirían este papel (nadie me lo pidió en el aeropuerto, y por supuesto, no lo había pagado).

Y así estuve, un par de días en Tulum, haciendo snorkel en la playa y viendo un tiburón pequeñito aprovechando que el mar estaba movido para acercarse un poco más a la orilla; y luego otro día, buceando entre cenotes, esas cuevas con agua que hay bajo la península del Yucatán.

Otro día en Playa del Carmen, para comprar recuerdos y ver que la mala publicidad (y FALSA) echa sobre la Gripe Porcina, ha dejado casi vacíos estos destinos turísticos. Me fuí al aeropuerto, y por 150 euros, acabé en Bruselas, donde tras pasar unas horas, y 40 euros más, acabé en Barcelona, justo en el mismo momento en el que el F.C. Barcelona ganaba la Champions League, lo que dejó colapsada la ciudad, y a mi caminando por el centro de la ciudad con mi mochilón buscando a mi amigo.

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