-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

viernes, diciembre 29, 2006

Rumbo a Valparaíso

Nos fuimos de Concepción con unnudo en la garganta que dificultaba decir adios a quienes tan bien nos había tratado. Pero la ruta nos llamaba, y seguía siendo generosa con nosotros puesto que rápidamente llegamos a Chillán.

Chillán es el lugar de nacimiento del libertador chileno O'Higgins, y ciudad que sufrió un fuerte terremoto en 1939 (quizás por eso no se ven muchas casas antiguas). Lo más llamativo de la ciudad es su enoooooorme mercado o feria, que son varias cuadras en las que uno puede encontrar de todo y a muy buen precio. Por suerte, era el día 26 de diciembre, y eso provocó que no hubiera ya mucha gente comprando; así que tranquilicos... pudimos recorrerlo. También aprovechamos a visitar la Escuela México, donada por el país centroamericano tras el terremoto. EN ella, se pueden ver 2 murales que hablan de la historia de ambos países y del maltrato sufrido en ambos casos por los invasores españoles. Muy buenos, aunque nada comparable con el super mural que vimos en la pinacoteca de Concepción, que era mucho más grande, y trataba la misma temática.

Viajamos esa misma tarde hacia la costa, ya que Chillán no daba para mucho más. Fuimos a un pueblito llamado Cobquecura, visitado sobre todo por amantes del surf. Tal y como nos temíamos, llovió; pero por suerte estábamos en unas cuevas, dentro de las cuales acampamos. Estas cuevas, llamadas "La iglesia de piedra" han sido echas por el mar, que las sigue golpeando. Un lugar muy lindo.

A la mañana siguiente, ya con sol, caminamos por la playa 5 kilómetros hasta el pueblo para llegar a un islote lleno de lobos marinos; y tras ésto, comenzó nuestro viaje... Quirihue, Cauquenes, San Javier, Pelequén, Lago Rapel,... En 4 coches y 2 caminoes, recorrimos estos 300 kms "al tiro" (tal y como se dice en Chile), ya que apenas tuvimos que esperar 10 minutos entre un vehículo y otro. Y yo que pensaba que hacer dedo en Chile era complicado...

Dormimos junto al lago, bajo un sauce llorón que nos dejó la carpa impregnada de resina; y tras eso, fuimos a Isla Negra, lugar en el que Pablo Neruda tenía una casa, ahora museo. Su habitación... la envidia de cualquiera, con lindas vistas al mar, orientada para que le despertara el sol a la mañana, y viera el atardecer.... ayyyyyyy!!!!

Era el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, y como si de una broma pesada se tratara, el chico que nos iba a alojar en Valparaíso, nos dijo a última hora que no puede. Desesperados, buscamos hasta dar con Oscar, un cirujano que nos podía dejar un departamento sin amueblar, ya que en su casa tenía a 2 suizas. Por fin en Valparaíso.

Curiosas señales en la ruta...

lunes, diciembre 25, 2006

Una navidad de 7

Obviamente, salió lloviendo. Aun y todo, esperamos un día más por si acaso.... pero nada. Lo único que hicimos era recordar nuestro viaje del día anterior, la suerte que habíamos tenido, como pasamos por pueblos mapuches, en los que los niños iban en caballos a la escuela; o en donde la madera se llevaba en carros tirados por bueyes... pero las nubes no desaparecían.

Así, el lunes decidimos partir rumbo al Salto de Laja. Un lugar tranquilo, al que llegamos facilmente a dedo. La cascada nos sorprendió ya que no esperábamos una cascada tan grande por esos lugares. El camino, fue entretenido, ya que el camionero que nos llevó nos contó innumerables historias de ovnis en el norte de Chile, por la zona del desierto. Uno ya no sabe si creer o hacerse un aficionado a los ovnis, ya que según él, los casos de apariciones de ovnis eran incontables!!!! Además, lo contaba con todo detalle... Por si las dudas, añadió que cuando los veía, no había tomado drogas.

Ángela, nuestra anfitriona, con Pocha. Y al día siguiente, de solo un tirón, llegamos a Concepción, donde habíamos contactado con una amiga, Lorena, que amablemente nos fué a buscar al lugar en que nos había dejado el auto con el que viajamos. Ella no podía alojarnos en su casa, así que nos invitó a alojarnos en casa de sus padres, Ángela y Carlos. Lorena nos había dicho que eran unos maravillosos anfitriones, y que estaban acostumbrados a recibir a gente extranjera, puesto que alojaban a chicas de Estados Unidos que venían a aprender el idioma. Le había advertido a su padre que yo iba con unas pintas un tanto... "hippies", y menos mal!!! Ya que entre que todavía no me pude cortar el pelo, y tampoco pude afeitarme... Pero bueno, me aceptó!!!

Aprovechamos a visitar con ella los alrededores de Concepción, las playas de la desembocadura del Bio-Bio, el muelle de Talcahuano (con sus pescados, leones marinos y su buque Huascar, reliquia de la guerra que mantuvieron con Perú). También visitamos el centro de Concepción, y toda su locura en torno a las fechas navideñas. Pero lo que más me llamó la atención (aparte de ver como se esforzaban por adornar los árboles con nieve en pleno verano), fue un Solmáforo como el de la foto. Chile está cerca del agujero en la capa de Ozono, y existe una gran concienciación sobre ello, advirtiendo a la gente del riesgo que existe cada día en cada lugar, he ahí un ejemplo.

Otro día, fuimos a un lugar un poco más al sur, a Lota, conocida como la capital del carbón. Éste pueblo tiene su historia unida a este mineral, tal y como relata una película titulada "sub-terra". Estuvimos en donde se rodó esa película, y entramos a la mina llamado "Chiflón del Diablo". Esta mina, tras bajar unos 60 metros, se interna por numerosas galerías por debajo del mar. Nos comentaba el guía que llega hasta 500 metros bajo el nivel del mar, y 17 kms internado en éste... da que pensar, no?? Nosotros solamente nos internamos unos 500 metros, y estabamos a una altura de 110 metros bajo el nivel del mar. Hubo un momento que apagamos las luces de nuestros foquitos... y la oscuridad que "se veía" era fascinante. Capaz me hubiera quedado a echar una siestica con esa oscuridad... Además, no hacía nada de frío, al contrario!!!

Estos días estaba lloviendo. Tal y como comentábamos con la familia de Lorena, parece ser que por donde pasamos, llevamos nubes!!! Así que nos entró preocupación. Nuestra idea es ir a pasar fin de año a Valparaíso, pero si vamos y llueve.... los famosos fuegos artificiales, no se van a poder poner!!! Y durante nuestra maravillosa estancia por estos pagos, siempre reinó el buen humor. Para empezar, tras tantos días en un ambiente "forestal", llegamos con un poco de bastante de mucho olor a humo... así que tuvimos que aguantar las bromas durante todos los días que estuvimos (al principio iban a ser 3, y estuvimos una semana!!). Ángela nos lavó la ropa, y no solo eso, si no que nos lavó DOS veces las bolsas de dormir (sí, hizo falta dos veces). Aun y todo, todavía se percibía un ligero olor a humo... También hubo muchas bromas sobre lo que me gusta a mi el azúcar... y lo mal que me va a sentar; así, consiguieron que tomara menos azúcar e incluso que no tomara café, sino té.

Durante estos días, también nos llevaron a ver diferentes lugares de las cercanías, diferentes lagunas, ... pero lo que realmente fue enriquecedor fue compartir largos momentos de conversación con ellos, sobre todo a la hora del once, que empezábamos hacia las 20 horas, y algún día casi nos dió medianoche.

El pavo de la cena; y Lorena y Cristian recibiendo un regalo. Y se acercó la Navidad, fecha que normalmente la gente pasa en familia, pero que nosotros resulta que nos encontramos un poquito lejos. Lorena, nos ofreció compartirla con ella y su familia, y no pudimos rechazar. Y menos mal, porque fue realmente unos días maravillosos. En España, las calificaciones de los examenes van de 0 a 10, pero acá van de 0 a 7, así que afirmo que fueron unas fiestas de 7 (acá en Chile!!!). Cenamos pavo, hubo pisco-sour, machas, repollo con tomate, y muy buena acogida tanto por parte de la familia de Lorena (que ya conocíamos), como por los padres de su marido Cristian. Tras la cena, los regalos. Entre ellos habíamos comprado algunas cosas, entre ellas turrón. Y para mí también hubo regalo. Acá no llega Papá Noel, sino el Viejito Pascuero (SÍIII, ESTÁ REBUENO EL NOMBRECITO!!!), y parece ser que había visto cuando me lavaron la ropa algún calcetín con algún agujero, así que me trajo unos pares de calcetines. Mucha alegría, y una mezcla muy intensa de emociones al compartir estos momentos con tan linda gente. La noche siguió...

Para celebrar el día 25, nos fuimos "al campo", a un predio que tienen los padres de Cristian a una hora de Concepción. Así que allá fuimos, a acabar con el pavo, y a hacer además un asado. Era imposible comer tanto!!!! Nuevamente, alegría, buen humor, y muchas preguntas para los mochileros. Acabamos, comparando la forma de hablar en cada lugar... bastante enriquecedor!! Al final del día, despedidas de todo el mundo, puesto que al día siguiente volveríamos a la ruta. Con ganas de seguir recorriendo nuevas rutas, pero encontrándonos con el único problema que supone el viajar: despedirse de gente a la que uno toma un cariño especial.

Un año más, una navidad sin nieve y sin la familia y amigos; pero un año más, una navidad con calor y no me refiero al calor ambiental, sino al humano; y siguiendo cumpliendo sueños.

Foto de familia el día 25 a la tarde

lunes, diciembre 18, 2006

Parque Huerquehue

(De Villarrica a Pucón, para ir al parque Huerquehue, las termas de San Sebastián, y volver a Pucón por Reigolil)

Esa mañana habíamos madrugado para intentar la ascensión al volcán Villarrica, pero un par de nubes en la montaña, hacían indicar que no era el día correcto para subir, así que tuvimos que renunciar. ¿Qué hacer? Iríamos al Parque Huerquehue, no muy lejos de ahí, para hacer una travesía y acabar en las Termas de San Sebastián, todo eso en un día, ya que como nos habían dicho que el lunes haría buen tiempo, teníamos que volver para este día a Pucón, para intentar nuevamente el ascenso al volcán.

Intenté hacer rafting o hidrospeed, pero al ser una sola persona, no fue posible, así que recogimos nuestras cosas, y salimos a la ruta rumbo a la entrada al parque.

No pasó mucho tiempo hasta que nos paró una pareja de Santiago, que iban a un lugar cercano, pero que ya puestos, nos dejaron en el siguiente cruce, o sea, unos 10 kms más adelante de donde iban ellos. Ahí, un cartel indicaba 14 kms de ripio hasta la entrada al parque... Eso nos hundió, ya que nuestro proyecto de recorrer todo el parque era muy ambicioso, y se tornaba durísimo si teníamos que añadirle 14 kms más... Comenzamos a andar, y enseguida paró una 4x4 con un matrimonio mayor que estaban paseando por ahí. No iban a ninguna parte... así que se ofrecieron a acercarnos. El camino no estaba muy bueno, y nos dejaro a 3 kms de la entrada. Más que suficiente, teniendo en cuenta que ellos no iban para allí. Comenzamos a caminar, y una camionet de un lugareño, acabó por acercarnos a la entrada del parque. Eran las 15.30, y el sol peleaba con las nubes por aparecer.

Sin embargo, tan buena suerte... tuvo su parada. El Guardaparques, nos trató casi de locos por querer hacer todo ese recorrido en un día, ya que decía que eran más de 20 kms. Además, nos dijo que éramos unos imprudentes por querer hacerlo ese fin de semana, cuando iba a estar lloviendo. Así empezó a darnos una charla sobre lo duro que es caminar bajo la lluvia, y lo pesada que se pone la ropa... y no por otra cosa, sino porque nos estaba aburriendo, comenzamos a enumerarle todos los parques y senderos que habíamos recorrido, bajo condiciones de viento y nieve como en Torres del Paine, bajo compañía animal como los jabalíes del año anterior;... y seguimos contándole que llevábamos más de un año viajando a dedo, tanto cuando llueve, hace sol, nieva, o incluso sobre el hielo. Ya parece que entendió que no nos iba a echar para atrás; pero intentó su última baza y nos contó que hubo un par de chicos que se perdieron por el parque y estuvieron 23 días perdidos. Tal y como parece ser común en todos los parques de Chile y Argentina, los que se perdieron son los mismos que suelen darles otro tipo de problemas, los israelitas. El hecho de que le hubiera adivinado la nacionalidad de esas personas, le provocó una carcajada que parece ya le relajó. Nos dejó pensarlo a la orilla del lago, pero nos advirtió que hoy no nos dejaba entrar, ya que ibamos a llegar de noche, así que teníamos que dormir por ahí.

Lo pensamos, y tras un largo rato, decidimos pasar la noche ahí, en un camping privado (porque los del parque te cobran demasiado por nada); y así en la mañana siguiente decidir si nos aventurábamos o no.

Negociamos el camping, y con un precio más que aceptable, pasamos la noche. Toda la noche lloviendo. Pero a las 6 de la mañana paró. Suficiente para desarmar la carpa, recoger la mochila, desayunar y comenzar a caminar a eso de las 7. El tiempo amenazaba lluvia, pero se mantenía. Obviamente a estas horas, los guardaparques duermen, así que SIN QUERERLO nos libramos de pagar la entrada (la cual como siempre, es más cara para extranjeros).

El camino que tan duro nos había dicho que era, no era tanto; y aunque había cuestas, eran transitables a pesar de la mochila que llevábamos. Y así, entre cascadas, lagos, miradores, enormes araucarias y demás, llegamos en 5.30 horas al camping intermedio, al cual nos había dicho que mínimo 6 horas. Comimos, y sin dudarlo continuamos hacia las termas. Un cartel nos informaba, al igual que había dicho el Guarda, que a las termas quedaban 6 horas, así que a caminar. Pronto, otros mochileros que venían de las termas, desmintieron esa información, diciendo que unicamente eran 3 horas, eso sí, con mucho barro.

Fuimos caminando, con tan buena suerte, que los únicos momentos que llovía era cuando estábamos rodeados de muchos árboles, los cuales paraban la lluvia e incluso la nieve. Así que no nos mojamos tanto. Y poco a poco fuimos llegando al lugar de las termas.

Al llegar, seguimos recomendaciones que nos habían dado, y elegimos una de la dos, negociando con los dueños un buenísimo precio. Y el trato recibido fue buenísimo, ya que nos dejaron un quincho donde protegernos de la lluvia, nos encendieron fuego, y todo amabilidad. Pero no nos demoramos mucho más, ya que nuestro objetivo era claro: bañarnos en las termas. Y eso hicimos, directos al agua caliente, entre un paisaje de montañas y árboles y ríos. Y lo mejor de todo: empezó a llover, dando esa gratificante sensación de estar en el agua caliente, mientras una lluvia te refresca la cabeza. Ni se el rato que estuvimos disfrutando, hasta que decidimos ir al quincho a secarnos un poco y a merendar.

Ahí había un grupo de 10 personas que habían ido a pasar el día, y les había sobrado mucha comida, así que eramos las personas perfectas para donarles todo lo que tenían: mucho pan, huevos, un guiso, ... Para nosotros ideal. Cenamos, tomamos el té junto al fuego... y no nos podíamos ir a dormir sin bañarnos en las termas de noche, así que allí fuimos. Bajo las nubes que tapaban las estrellas, nos tumbamos durante un rato en el agua, alcanzando tal estado de relajación que casi nos dormimos, así que rápido a la carpa.

Al día siguiente, tras un baño matinal, nos pusimos en camino, ya que no es fácil a priori salir del lugar. Nos habían indicado como ir a un pueblito llamado Reigolil a buscar un bus que pasaba los domingos a las 14 horas por ahí. Teníamos que caminar unas 3 horas... y cuesta arriba. Llevábamos 10 minutos, cuando una microvan venía de las otras termas en nuestra misma dirección. "Hay que pararla como sea-dijimos-Sí, y como vaya a Pucón, hoy cenamos Pollo asado!!!". Y continuando con esta maravillosa racha de buena suerte... a donde iba? A pucón. 120 kms de una carretera que atraviesa poblados mapuches, en los que se ven niños que van a la escuela en caballo. Increible nuestra suerte. Fueron dandonos explicaciones de lo que se veía durante el camino; y como llegábamos tan pronto, decidimos pararnos en un cruce antes de Pucón para ir a ver los Ojos del Caburga, unos lindos saltos.

Empezó a llover, y en un pseudo estado de desolación, caminando bajo la lluvia mientras pensábamos que ya la suerte nos había abandonado, paró una furgoneta que nos llevó en su furgón. Nos ofrecían llevarnos a los ojos de Caburga, pero ellos seguían un poco más. Iban a unas carreras de caballos. Así que como llovía tanto, ahí acabamos; entre gente de los alrededores con sus ponchos, sus sombreros y sus caballos; comiendo empanadas y tomando cerveza; escuchando la música típica (que son rancheras, interpretadas por un guitarrista y un acordeonista); y apostando, que es lo que se hace básicamente en estos encuentros. Uno de los que nos llevaba, era jinete, así que nos explicó todo con mucha paciencia. Como diferenciar un buen caballo para apostar, quienes eran las personas importantes, las diferentes modalidades de carreras, ... Otro de los del auto, era un niño de 14 años, llamado Nicolás Vega, y que ha grabado ya 3 CDs como cantante de rancheras. El niño, era muy buen tipo, y tal y como parece costumbre en su casa, nos invitó a acompañarle y alojarnos ahí. Aceptamos, y fuimos hacia allí mientras él, con sus 14 años iba manejando ante el estado de embriaguez del otro.

Llegamos a su inmensa casa. Eran 8 hermanos, de 3 madres diferentes (yo me preguntaba si la poligamia estaba aceptada en Chile). El padre, un hombre de campo, había triunfado en los negocios, y tenía de todo, pero seguía siendo una persona verdaderamente noble. Junto a la casa, un enorme quincho en el que caben unas 500 personas, y en las que celebra sus fiestas, normalmente amenizadas por la voz de su hijo Nico. Y así cenando, charlamos. Y todo se hizo silencio cuando se llegó a los dos temas clave en Televisión: las imágenes del funeral de Pinochet y el fútbol. Y en éste segundo tema, llegó mi alegría, ya que echaron los 4 goles que Osasuna le metió al Villareal (En Argentina, la mayoría son del Villareal por Riquelme; y en Chile, todos son del Villareal por Pellegrini y porque ahora va el gran Matías Fernandez). Increible.... Dormí muy bien, bajo la lluvia que golpeaba el quincho, pero muy bien. Y nos despertamos sin prisa, ya que hoy tampoco ibamos a poder subir al volcán. Nuestros días se acaban...

sábado, diciembre 16, 2006

Corral, Valdivia, Villarrica y Pucón

(Estuvimos por Corral, Niebla y Valdivia, para luego viajar directos a Villarrica y Pucón, donde visitamos también Lican Ray, al sur, y Temuco, la capital)

Corral, es un pueblito al que se puede ir desde Valdivia por un camino de ripio que tardas varias horas en rodear la bahía, o por donde van todos, en un barquito que lo comunica con el mundo. Durante las noches y los días de temporal, la barca no funciona, así que se quedan totalmente aislados. Ahí nos alojamos dos noches, en una casita en la que vivía Claudio, que trabajaba en la empresa más importante del pueblo, como ingeniero pesquero. El pueblo, nos contaba la gente mayor, tuvo gran vida e importancia en el pasado, pero el terremoto y maremoto del 60, con epicentro cercano a Valdivia, arrasó literalmente con todo lo que había cercano al agua; y desde entonces el pueblo nunca llegó a ser el mismo.

En esta bahía, son varias las fortificaciones españolas que la protegían de ataques marítimos, y el paseo por ellas permite comprobar el nivel de protección y de control que tenían de todo barco que quisiera llegar a Valdivia. La fortaleza de Corral, la de Isla Mancera, o la de Niebla son las que visitamos. Digna ésta última que además de ser la de más fácil acceso desde Valdivia, es la que mejor cuidada está. Y así pasamos un par de días, con lancha para aquí y lancha para allá, hasta que los tres nos mudamos al lugar de residencia de Claudio en Valdivia.

Y ese mismo día, el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, todos los medios daban la noticia de la muerte de Pinochet. Gente celebrándolo con champán y tocando el claxon de sus autos, y por otro lado, gente que solicita que se pongan las banderas a media hasta. Opiniones diferentes. Para unos venir de España, del país de Baltasar Garzón, es algo que les gusta y agradecen, para otros es algo repugnable. Los últimos hechos fueron creando en mi una opinión diferente a la que uno tiene desde la distancia, ya que como siempre pasa, no se puede conocer todo lo relacionado sobre un tema con los informes que dan en televisión. Da mucho que hablar...

En Valdivia, pasamos dos buenos días, acompañados por un magnífico sol. Visitamos el centro, su plaza, su hermosa universidad austral, sus parques, su costanera, sus lobos marinos, ... La próxima vez que volvamos a Valdivia, ésta será la XIII. Región, ya que van a separar la extensísima X. Región a la que ya entré hace un mes.

Y de ahí continuamos el viaje hacia una zona que todo el mundo nos la citaba, Villarrica y Pucón. Todo la gente nos decía: "Tienen que ir ahí". Y así que fuimos, porque era el siguiente punto de interés en nuestra ruta. Los principales atractivos de la zona son principalmente las actividades de aventura (rafting principalmente), y la ascensión al Volcán Villarrica, que sigue activo y humeando de vez en cuando. A las noches, es asombroso ver como las nubes que pasan sobre su cráter, se vuelven de un color rojizo provocado por la lava que sigue activa allá en su cima. Por otro lado, muchos jóvenes vienen a Pucón en busca de fiesta. Cuando acaban la secundaria, el viaje de fin de curso, suele ser a estos pagos, donde meclan actividad nocturna con actividad diurna; al igual que sucede con Bariloche en el caso argentino.

Para alojarnos, lo hicimos en Villarrica, que es más barata que Pucón. Entre ambas hay 25 kms, así que todo el día a dedo de un lado al otro. Llama también la atención el semaforo de riesgos volcánicos que hay en las municipalidades de ambos lugares, que advierten en caso de que vaya a haber una erupción, por ejemplo. En mi estancia solo estuvo verde...
Y mientras esperamos que salga el sol, nos hemos dedicado a conocer los alrededores. Por ejemplo, Lican Ray, con su hermosa playa de ceniza negra, y sus islas en medio del lago que le dan una imagen tropical, si en vez de nubes hubiera sol. Y volviendo de ahí, nos llevó un chico en su auto, que nos ofreció unos pasajes en su empresa de buses para visitar el día siguiente Temuco, así fuimos a visitarlo, sin tener que hacer dedo. Bárbaro!!! Temuco, aun siendo la capital de la región, no tiene mucho que ofrecer al turisto, salvo unos maravillosos mercados en la calle, en los que se puede encontrar de todo.
Y como seguía el mal tiempo, decidimos irnos a visitar el parque Huerquehue.

viernes, diciembre 08, 2006

Intentando atravesar el parque Puyehue

Todo el mundo decía que Osorno era una ciudad muy fea, incluso sus propios habitantes. Quizás esa preparación previa hizo que no nos defraudara tanto. No era una maravilla, pero tenía vida en la calle y eso me agradó. Además, sus bellas mansiones de estilo alemán construidas en el S. XIX servían para que un paseo por el centro mereciera la pena. Por lo demás, muchísimos supermercados, una catedral un tanto extraña, una plaza con mucha gente y con el árbol de navidad, y un small. En sudamérica, a los centros comerciales se les llaman shopping centers o malls, y tal y como nos dijo una niña, el de osorno no es un mall, sino un small debido a su pequeño tamaño.

Pasamos nuestra segunda noche en Osorno en casa de Marco, hablando de viajes mientras tomábamos el once, que es la merienda-cena típica chilena: té o café, pan, mantequilla, mermelada, paté, ... y todo lo que se quiera poner sobre la mesa.

El martes día 5 fuimos al Parque Nacional Puyehue, donde nuestro plan era subir al volcán Puyehue, y luego caminar por unas dunas que dicen parece un paisaje lunar, para llegar a un lugar en medio de la nada con aguas termales. De ahí, iríamos a visitar una zona con geiseres y luego seguir a Riñinahue, por una senda casi sin marcar. En total serían unos 80 kms, en 5 días, con toda nuestra ilusión. Entramos al parque, tras pagar la cara entrada (aunque la sacamos a mitad de precio). Cosas de sudamérica,el volcán está en una propiedad privada (o sea, que el dueño podría decir a sus amigos que tiene un volcán en su casa!!!).

Tras acampar en la falda del volán, el día siguiente subimos al cráter. Disfrutamos en la cima durante dos horas de su majestuosidad, con el sol calentándonos fuertemente, tumbados junto al cráter, y rodeados de nieve. Así... hasta que llegó el resto de la gente que estaban por la zona: 10 israelitas y 12 italianos, y como empezó a haber demasiado ruido, nos fuimos hacia abajo. Nos desviamos para inspeccionar el camino que queríamos hacer el día siguiente hacia las aguas termales, y comprobamos lo que nos habían advertido, que había mucha nieve, demasiada. Visto lo complicado que iba a ser caminar por ahí tantas horas con la mochila... desistimos. Otra vez será.

Salimos del parque y nos encontramos con el problema de que el lugar en el que estábamos para hacer dedo, no es fácil, debido a la gran velocidad a la que pasan los autos por este punto. Pero como siempre, la suerte es una fiel compañera del viajero, y se detuvo una 4x4 que iba a Santiago y nos llevaría a Valdivia; eso sí, estuvimos 2 horas haciendo dedo. Jorge, que se llamaba el conductor, no solo se desvió para dejarnos en Valdivia 8 horas antes de lo que pensábamos llegar, sino que además, nos ofreció una cabaña para cuando estuvieramos cerca de Viña del Mar y Valparaíso; y además (sí, todavía hay más), nos invitó a comer una enorme fuente de mariscos en el mercado de Valdivia. Un grande!! De ahí, con el estómago lleno, llamamos a Claudio, miembro de Hospitality Club y al que yo había informado que llegaríamos el día 11. Era el día 8, y no puso ningún problema, abriéndonos amablemente la puerta de la casa en la que vivía estos días en Corral, lugar donde trabaja. Para llegar a la casa... fácil, una micro, un barquito, y una cuesta que ni en el volcán!!!!

lunes, diciembre 04, 2006

Rodeo al lago Llanquihue

(Llegué a Pto. Montt desde Ancud, para seguir a Pto. Varas. De ahì, Ensenada, Ralún, Rollizo, de ahí en lancha a Cochamó, para volver por carretera a Petrohué. Luego a pie, rodear el volcán Osorno, y llegar a Pto. Clocker. Pto. Octay, Frutillar y a Osorno. Pulsa para ver el mapa de la región)

Llegué a Pto. Montt directo desde Ancud, en una camioneta de un funcionario, que había estado no hace mucho por Pamplona. Y encima hospedado en el parque Yamaguchi, cerca de mi casa, lo cual nos sirvió para empezar a hablar animadamente. Y así llegué a la última ciudad grande, ya que a partir de ahí, el uso de barcos o largos rodeos por Argentina se hace indispensable para seguir viajando. En Puerto Montt no hay mucho para ver, a excepción de una zona conocida como Angelmó, de la cual ya me habían hablado anteriormente. Así que tras dar la típica vuelta de rigor por la plaza de armas, catedral, y demás, me dirigí a esta zona, llena de puestos de artesanías y cocinerías.

Como es típico en estas zonas, las cocinerías son un mundo, y en este lugar... todavía más. Creo que habías más de 100, una pegada a otras, con pequeños lugares en los que los comensales comían codo con codo con desconocidos (en mi caso una pareja de catalanes, que se volvieron conocidos). Es todo un mundo, en el que las ofertas de comida te salen al paso, mientras tu no ves más que pescado por todo los lados... Quizás, ahora en frío, justifique el que no saqué ninguna foto con ese pseudo-estado de shock producido ante tanta avalancha de opciones para comer y tantas cosas ricas... Acabé comiendo loco!!! (o sea, un marisco llamado loco).

Y de ahí, a uno de los lugares más turísticos y con más fama de la zona, Pto. Varas. Ahí me dió la sensación de que todo cambiaba. La arquitectura era más europea, debido a la grandísima inmigración proveniente de Alemania. Además todos los nombres de las cosas eran alemanes, y los postres también. Incluso el físico de la gente era muy diferente al visto hasta entonces. Acá parecían "menos chilenos". El pueblo, tiene una linda iglesia, y sobre todo destaca por estar a orillas del lago Llanquihue (el cual rodearía en los siguientes días). Y desde él, se observa imponente al volcán Osorno, con sus 2652, que también rodeé.

Para salir de Pto. Varas, ya acompañado por una amiga, el plan de viaje era ambicioso, ya que queríamos ir de pueblo en pueblo hasta Cochamó, para luego volver a Petrohué, donde dormiríamos previamente a la caminara para rodear el volcán. Y poquito a poquito fuimos viajando... hasta que un tipo que nos llevaba a Ralún, nos ofreció llevarnos a Cochamó... en lancha!! No nos pudimos negar!!! y es que en este año teníamos previsto "hacer dedo" a algunos barcos para conseguir unos objetivos, y acá nos lo ofrecían ya directamente. Nos serviría de calentamiento...

En Cochamó, tranquilo pueblo a orillas de un estuario lleno de salmoneras, lo más llamativo es su iglesia, de clara arquitectura chilota. Poco más ofrece el pueblo, aparte de una tranquilidad descomunal. Quizás por esto nos costó salir... pero lo conseguimos, en el coche de unos yankees con los que tuve que volver a practicar mi maravilloso inglés... jeje.

Antes de Petrohué, a 6 kms, nos bajamos en los Saltos de Petrohué. Para ya tarde, seguir caminando hasta el pueblo (aunque no tiene mucho de pueblo: un minimercado, y lo de mini todavía es exagerar a lo grande; y no tenía ni Iglesia, y eso ya es mucho!!!!). Acampamos a orillas del lago, y tuvimos que estar dos noches, porque nos tocó un día entero lloviendo... pero bueno, son cosas que suceden por estos lares, si no sería imposible que estuviera tan verde todo. Al día siguiente, comenzamos a caminar, subiendo por la ladera norte del volcán, por un terreno totalmente de cenizas. El día nos respetaba, ya que hacía buen tiempo, pero las nubes nos protegían del sol. Seguimos caminando cuesta arriba, en un paisaje muy bonito, pudiendo observar a nuestras espaldas el lago, y a nuestro lado el volcán, más alto de lo que parecía. Nos costó unas 6 horas llegar a donde están construyendo el refugio, y donde viven un par de personas que por suerte nos pudieron dar agua, ya que estábamos bastante resecos. Y de paso que llenábamos la botella de agua, compramos un kilito de miel de Ulmo, algo típico del lugar. Y sí, el azúcar dicen que ayuda, no?? y nosotros necesitábamos cualquier ayuda!!!!! Nos dijo que 10 kms más había un pueblo... así que hacia allá fuimos caminando.

Llegamos muy cansados, y no encontramos ningún lugar que vendieran pan (ese era nuestro anhelo en ese momento). Aparte, queríamos acampar a orillas del río y hacer una fogata. Habíamos visto muy buenos lugares bajando, pero por comprar pan fuimos hasta el pueblo. Ahora, sin pan en el pueblo, nos daba mucha pereza volver cuesta arriba solo para dormir. Y ahí, surgió la gran humanidad de estos pequeños pueblos, cuando una pareja de ancianos, nos invitó a montar la carpa en el jardín de su casa, a orillas del río. Y la fogata??? no hizo falta, ya que nos invitaron a cocinar y a calentarnos adentro. Por no hablar de que mientras montábamos la carpa, nos recibieron con un termo de café y un par de panecillos con queso... Fantástico, cierto?? Al día siguiente, tuvimos que caminar otros 8 kms hasta la ruta asfaltada, ya que de ese pueblo, no salía ningún coche, y menos en domingo.

Por la ruta asfaltada, todo fue bonito. Ya que tuvimos la suerte de viajar en el cajón de varios camionetas, disfrutando del sol, de la belleza del paisaje y de las vistas del volcán Osorno, del cual nos estábamos alejando.

Pasamos por Pto. Octay, y luego Frutillar, que personalmente me encantó!! Aunque quizás sea demasiado tranquilo, pero su playa, sus casas, su bahía, su vista del volcán, ... muy bonito!!! Y ya de ahí, nos dirigimos a Osorno, a donde nos llevó en su camioneta una mujer con sus 2 hijas (ese mismo día, nos había llevado también una mujer; para que luego digan que las mujeres no llevan a mochileros!!!). Y en Osorno, tenía un contacto de Hospitality, pero al no haberle podido avisar con más antelación no nos pudo alojar. ¿Qué hacer? Estábamos hablando sentados en la plaza con las mochilas al lado, y un par de jovenes se nos acercaron. Al principio, obviamente, dudamos de ellos. Habían tomado un poco bastante, y eran de la U, un equipo de fútbol que justo había sido eliminado en el día. Eran graciosos, y decían que estaban aburridos de hablar el uno con el otro... así que querían hablar con nosotros; uno era partidario de Pinochet, el otro totalmente en contra... fue gracioso, y nos invitaron a tomar una cerveza para charlar. Y de ahí, conseguimos un alojamiento económico, ya que sabían de un hospedaje "clandestino", que no era gran cosa, pero que cobraban la mitad que cualquier otro; y como nuestro objetivo no era más que pasar la noche... ahí fuimos. La verdad, el lugar... muy muy curioso!!!!! Digno de ser visitado!!! Y acá estamos, planificando próximo itinerario, por Puyehue, Valdivia... y esperando el verano!