
-------------------- El Viajero ----------------
Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com
lunes, junio 26, 2006
Ya falta menos...

viernes, junio 02, 2006
NO ME CAnSO
Obviamente, y a pesar de que pareciera que muchos no lo quisieran así, NO ME CAnSO de viajar!! Y así seguiré por muchos tiempos!!!
Y así, viajando y viajando, llegamos a Chaltén, tras un duro viaje por el frío. Al salir de Calafate, el tipo del Hospedaje, nos había dicho que a las 6a.m. la temperatura era de -9º, y la sensación térmica de -15º. Comprobamos que podía ser cierto...
En Trelew, no hicimios mucho paarte de quedarnos dormidos viendo el Código Da Vinci. Y así fué como decidimos mudarnos a la cercana localidad de Puerto Madryn, donde las noticias eran que estaban llegando ballenas, y aunque la temporada empezaría el día 9 de junio, era posible verlas.
Y así fue como alquilarmos unas bicis, y nos fumios a un cabo dentro de la bahía, a 17 kms donde pasamos todo el día vigilantes, bajo el sol y tapados con una bolsa de dormir (porque el frío también quería ver el espectáculo). El resultado fue más que positivo: 1 a la mañana, 2 al mediodía y 3 a la tarde. Capaz que alguna repitió, pero la laegría de verles moverse tan majestuosamente, de ehcar auga al respirar, de emitir sonidos, o salpicar con la cola... mereció la pena el pasar todo el día apostados ahí.
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