-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

domingo, mayo 13, 2007

Rumbo al hemisferio Norte

Viajando, continuamente me veo inmerso en despedidas. De gente con la que viajé apenas 30 minutos, con gente con la que viajé horas o incluso días, con gente que me alojó por una noche, varias o incluso semanas, gente que me dio agua caliente cuando precisaba… Pero sin embargo, y a pesar de que siempre que estoy viajando sufro despedidas a diario, uno NUNCA se acostumbra.

El otro día llegó el momento de despedirme de grandes amigos en Rosario. Tras despedirme del Colo y sus títeres, llegó el momento de subirme a un bus con destino Santiago de Chile. Y a la Terminal me acompañaron dos amigazos, Vir y Fer. Creo que en ese momento justifiqué todavía más mi poca afición por viajar en transportes públicos… esos momentos en los que tus seres queridos están abajo y tu arriba, separados por un cristal, queriendo decir todo y sin embargo, sin necesidad de decir nada porque todo está dicho, todo se sabe… esos momentos, son jodidos. Uno intenta mantener la entereza… pero es complicado.

He pasado momentos parecidos en este viaje, la última vez por ejemplo, cuando salí de Iquique, que me costó despedirme de mi anfitrión durante 20 días, pero en esta ocasión fue más “doloroso”. Sufrí la misma sensación que cuando salí de mi casa por primera vez rumbo a Buenos Aires, allá por Octubre del 2005, donde mirando a la ventana, uno ve sus seres queridos que están ahí, se quedan, y tú te vas, sin saber cuando vas a volver a verlos. El estómago se aprieta, los pulmones no captan suficiente aire, y sin querer las lágrimas brotan. Es lindo, ver que las lágrimas brotan por cosas realmente importantes como alejarse de unos amigos y no por cosas que no son tanto (no conseguí llorar al quedarme sin ir a Isla de Pascua). Pero más jodido es todavía despedirse de esa gente que uno ama sin saber cuando va a ser el reencuentro. El año anterior sabía que iba a suceder en unos meses, en esta ocasión… muchos pájaros revolotean por mi cabeza, muchos sueños, muchas ilusiones, … todo tiene un precio. Y esa gente que tanto uno quiere, que jamás le pidieron nada, que siempre le dieron de todo… son el mejor de los recuerdos que uno se puede llevar de un país. Llevo miles de fotos (literal), pero la mejor foto, no está ni en formato digital ni en formato papel ni en ná, la guardo en mi caja fuerte, donde nadie la puede ver, ni borrar ni nada.

Pero bueno, siguiendo con lo que hice…. Mis últimos días en Rosario los dediqué a hacer un asado memorable a orillas del Paraná, bajo una tormenta épica (aunque los que estuvieron conmigo en San Marcos Sierra saben que como aquella… difícil!!!) y a observar que Argentina tiene muchas cosas características, pero sobre todo tiene costumbre de hacer filas. Sí, hacen filas para todo… es increíble. Paseando con Vir, vimos una fila que estaba en medio de la calle y yo no ví a donde iba…. Pero la fila estaba echa!!! Y bueno, salí del país sin poder comprarme la camiseta de la selección, aunque me compré una que me gustaba más y que luciré orgulloso allá por donde vaya (bueno, quizás por Chile no la luciré mucho…). Y pichini pichini llegué a la frontera con Chile. Dudas, ya que llevaba más tabaco del permitido para mi amigo Ricardo (que menos tras tantas veces que me ha alojado en su casa sin poner ninguna condición). Pero allí en la frontera surgió otro problema: mi pasaporte. Dos años utilizándolo, como documentación para pagos con tarjetas, para cruzar la frontera multitud de veces, aguantando lluvias y demás… provocaron que la página en la que sale mi foto, no estuviera en muy buen estado (además, de que mi parecido con el pibito de la foto era bastante nulo). El policía estuvo varios minutos analizando la foto, con lupa, con microscopio, preguntando…. Y bueno, al final le dije, mirá, caduca en julio, ya lo voy a renovar. Aceptó y me dejó pasar. Pasaron mis mochilas por rayos X, sin ver el tabaco, pero perdiéndome el pañuelito de San Fermín que me había acompañado durante todo el viaje… no se donde se cayó, pero no llegó a Santiago. Una verdadera pena… pero cumplió su objetivo (si es que tenía alguno). Como curiosidad, decir que la anterior vez que crucé por el paso fronterizo de Libertadores, fue en verano, y me tocó una tormenta de nieve y frío. Ahora, que es casi otoño-invierno, me tocó un lindo día soleado. Cosas que pasan.

En Santiago, como dije, fui a casa de Ricardo, donde Sonia (su madre) nuevamente aceptó encantada mi visita (y eso que todavía no le había mandado la postal de Isla de Pascua tal y como le prometí!!!).

Aproveché mis días por Santiago de Chile para comprar ropa y algunos recuerdos, aprovechando que ya no tendría que cargar con ellos a la espalda. Obviamente, pasé un rato también al teléfono, despidiéndome de toda la gente que creí necesario, aunque no llamé ni a la mitad de los que me hubiera gustado.

También he de decir, que tenía ganas de salir de Santiago, y es que la contaminación existente… era brutal. Alarma ambiental decían, y no lo dudo… todo el día el cielo gris… y no de niebla. Dolor de cabeza, mucosidad negra…. En fin, que cuando el avión despegó y subió unos metros, no se veía Santiago, sino una mancha gris. Viva el progreso.

Ah, y para salir del país, ningún problema con el pasaporte, y eso que había perdido la tarjeta de turista que es obligatoria llevar. No la había perdido, sino que la había facturado y no me acordé de sacarla de la mochila. Pero tuve la suerte de siempre. El policía de fronteras que me atendió, viendo mi pasaporte vio que había estado por el altiplano chileno, y me preguntó qué tal. Yo empecé a contarle orgulloso mi viaje, y como había llegado a Visviri. Resultó que ÉL, había trabajo en Visviri, así que comencé a citarle a los carabineros, y policías fronterizos que había conocido en mi estancia haciéndolo recordar buenos momentos, sacándole una alegría, y sacándole también un sello de salida de Chile en mi maltrecho pasaporte, que ya le llega la hora de renovar. Pero en el avión... me surge la duda de siempre: "¿Por qué las azafatas lindas se quedan siempre en clase business??". Y por qué dan tan poca comida?? Es inhumano!!!! Eso sí, ya me estoy volviendo sudamericano, y esa forma en la que te hablan las azafatas con su acento español...... mmmmmm!!!!! AYYYYYYY!!!!

Me despido de Sudamérica una vez más con la certeza de que volveré, pero esta vez sin saber ni cuando, ni como, ni por donde, ni en que condiciones, … pero como dicen que el mundo es redondo, seguro que en algún lugar nos volveremos a encontrar,

Gracias a todos…. Y en unas semanas más noticias, ahora toca descansar, disfrutar de la familia y amigos, celebrar el día de la madre (aunque en España fue hace una semana, hoy lo es en Chile… así que tengo excusa), trabajar en la mesa electoral (quien dijo que la democracia es buena??......), y pensar en el futuro… amigos, hermanos de ruta, hermanos virtuales, …

Como suelo decir: “Buenos vinos, y mejores caminos; o al revés” Y ahora… buenos vientos!!!

viernes, mayo 04, 2007

Pequeña pasada por Argentina

Salí de Iquique con mi compañero de curso de parapente, Erick el austriaco. No suele ser fácil viajar dos chicos juntos a dedo, pero el que mi compañero fuera rubio con pintas de gringo, pensaba que nos ayudaría... y así fué. Llegamos sin mucho problema hasta San Pedro de Atacama, donde cenamos algo y nos despedimos. Él iba a hacer un tour por el Salar de Uyuni, y yo me iba hacia Argentina.

La frontera ya estaba cerrada, y no iba a poder conseguir viaje hasta el día siguiente. Ahí conocí a un camionero paraguayo que cambió todos los prejuicios que infinidad de comentarios habían forjado en mi sobre Paraguay. No digo que no pueda ser uno de los países más peligrosos de sudamérica, pero el camionero paraguayo, fue increible. Estaba varado en la frontera por un problema burocrático, y al vernos, nos ofreció un tecito. Para acompañar el té, nos dió pancito; y luego nos dió caña (típica bebida paraguaya que aseguro quita el frío rápido). No solo eso, nos regaló tabaco paraguayo y lo mejor... nos dejó dormir dentro de los coches que llevaba en su camión. Así que ahí dormí, en un Toyota que estaba en lo alto del camión. Al día siguiente, nos consiguió viaje con unos camioneros... pero sería a la tarde, así que yo fuí a la frontera a buscar quien me llevara.

Fué complicado, hasta que un chileno aceptó a llevarme. Lo mejor, es que iba en coche. Es importante este dato, porque el Paso de Jama asciende hasta más de 4000 metros de altura, con largas pendientes que en camión se hacen eternas. El tipo aceptó llevarme hasta la frontera, y una vez ahí... me dijo que me llevaba más si le pagaba. Bueno, quería llegar rápido y acepté. Seguimos viajando, pasando por el gran salar que se encuentra en el altiplano argentino, y recorriendo la famosa Quebrada de Humahuaca y su increíble colorido. Me llevó hasta Guemes, y cuando le ofrecí plata me dijo que no necesitaba, que como trabaja en Chuquicamata, no necesita plata; que me lo gastara en comer. Y eso hice... me comí algo que anhelaba: un sandwich de milanesa. mmmmm

Seguí viajando, y cuando cayó la noche y se complicaba viajar a dedo, fuí a buscar un bus dirección rosario. Bárbaro, conseguí el último pasaje. Y en Rosario, para ir a Junín, donde nos juntábamos con los chicos de autostop, compré otro pasaje de bus.... también el último. El viento va a favor!!!!!

Y ahí llegaron los reencuentros, conociendo gente nueva, y reencontrando con gente conocida. Algunos yo pensaba que estarían a 2000 kms al sur, como el caso de Virginia, pero nos pudimos tomar ese vino junto que teníamos pendiente. Y esos días pasaron como si nada, sin darme cuenta, entre vinos, mates, carne,... y mosquitos. Increíble la comilona que se dieron los mosquitos conmigo!!! Además, como tenía rota la puerta de la carpa... mataba 10 pero entraban 20... así que... imaginaos!!!

Llego el martes, y nos despedimos, saliendo los últimos de Junín Vir y yo. Los próximos días me alojaría en su casa en Rosario. Para salir el camping, nos llevó un chico, que hablando hablando... resultó que su padre era de una ciudad llamada... Pamplona. Sï, casualidad, pero hay gente de aquellas tierras por acá!!! Luego, el siguiente viaje, lo hicimos en el cajón de una camioneta, mirando el remolque de la misma, en la cual iba un caballo que no nos quitaba el ojo de encima. Luego, nos levantó un tipo, que no paraba de hablar, y entre las cosas que contó, nos relató como la noche anterior le había pinchado con un cuchillo en el estómago a un mochilero que había levantado en la ruta, el cual le quería asaltar con una pistola de juguete... Luego en un camión que nos dejó en la entrada a Rosario, y que quería que un "gallego" le cebara mate... eso hice, por supuesto. Y de la entrada de Rosario hasta la casa de Vir, fuimos en bus urbano. Ahí, nos tuvimos que sentar separados. Empecé a hablar con la señora que estaba a mi lado (bastante quemada por el solarium, todo sea dicho), y me dijo que tenía una amiga en Pamplona. Luego me dijo que tenía un primo en Madrid (en ese momento pensé que como todo el mundo me diría: "capaz le conozcas, se llama..."). Obviamente, me dijo lo que pensaba, que seguro le conocía; su primo era Jorge Valdano... Y sí, no lo conozco en persona, pero se quien es!!! jajaja. Así que nada, charlando con ella, le mandé saludos para Jorgito!!! Y llegamos a casa de Vir.

En casa de Vir, no sabían que iba, porque ella les dijo que estaba en Bariloche, tal y como nos había dicho a todos. Lo que sí les había dicho a su madre y abuela, era que iba yo, y que me hicieran la famosa lasagna. Así que ahí fuí, llamé a la puerta, y salió su madre con su hermana a abrirme. Les saludé y les pregunté si les había dicho Virginia que iba a ir con una amiga. Su madre dijo que no sabía nada, pero bueno, que no había problema... y en estas aparece Vir, dandoles una gran alegría a todos.

El resto de los días por Rosario, fué bastante tranquilo. Dormir, comer (que buena cocinera la abuela de Vir!!!!!), y salir a tomar cervezas para saludar a los amigos de Vir, y yo para despedirlos!! Quería hacer unas compras en Argentina, pero hasta el último día... no pude hacer nada!! Fue imposible, "no tuvimos tiempo" entre tanta celebración. Lo único que hice fué pasar por San Nicolás a despedirme de mis dos hermanazos, el Colo Pascale y Fernando, así como de sus familias, que todavía me recordaban del año pasado. Pero el viaje a San Nicolás... no fué fácil. Ese mismo día se jugaba en Rosario el clásico de fútbol: Newell's contra Rosario Central. La ciudad totalmente paralizada. Ganó Newell's. Y yo en el autobús urbano en el que viajé, dió la casualidad que viajaban unos de la barra brava (que serían los ultras). Y no solo eso, sino que cuando un señor se quería bajar, paró el autobús para eso, y justo apareció por ahí la barra de Rosario Central, que se dedico a apedrear el bus mientras el chofer pisaba a fondo... Nada, todo el mundo tumbado en el suelo para evitar impactos, una mujer que le daba bajón de tensión, ... entretenido.