-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

martes, marzo 20, 2007

De vuelta hacia el norte, chau Valpo

Salí de la zona central rumbo norte, para conseguir llegar esa noche a Coquimbo, donde nuevamente Yenni y su familia me acogieron. Pensaba parar una sola noche, pero finalmente estuve dos. Cuando salí a la ruta hacia el norte, me di cuenta que me había olvidado un bolsito, así que tuve que volver a la casa, y esperar que volviera alguien de trabajar para abrirme. Por fin apareció su hermano, agarré mi bolso y me fuí. No se donde tengo la cabeza....

Estaba llegando a Vallenar, cuando Yenni me llama y me dice que me he olvidado la carpa... Me la mandaría por encomienda a Copiapó, donde tenía pensado pasar esa noche dadas las circunstancias... Creo que ya se donde tengo la cabeza, (en la chucha como dirían acá), en un barco militar que está a cientos de kilómetros viajando al ombligo del mundo. En fin, va a costar superarlo.

De Copiapó, y poco a poco llegué ya en la segunda región a la salitrera de Maria Elena. La primera impresión que me dió fue de un pueblo del oeste, con sus anchas calles, muchas casas abandonadas, pero la mayoría construídas de madera, con su pequeño porchecito, ...todo nuevamente vuelve a evocar un pasado glorioso y fructífero. Y muy fructífero tenía que ser vivir ahí para poder aguantar todas las inclemencias que ahí existen... el calor diurno, el frío nocturno, la aridez del desierto.... tal es que los vecinos no tienen flores naturales (porque sin agua mueren), ni flores de plástico (que con el sol se descolaran y rompen), sino flores echas con latas!!! Parece ser que es lo único que aguanta este clima.

Seguí y acabé durmiendo en Tocopilla, un pueblo junto a la costa, que se encarga, junto al poblado de Mejillones, de proporcionarenergía a la gran mina de Chuquicamata. No tenía mucho el pueblo, excepto una proporción altísima de mujeres. O los hombres están todos trabajando o escondidos en los bares (que no sería de extrañar), o en este pueblo abundan las mujeres solteras....

Mi destino era ir hacia el norte, pero por la costa me dirigí un poquito hacia el sur, con tal de conocer unos lugares. Entre ellos Gatico y Cobija, que eran antiguos puertos bolivianos, que tras la Guerra del Pacífico pasaron a soberanía Chilena. De estos pueblos, no quedan más que los cementerios, y algunas ruinas; aunque el palacio de Cobija bien merecía una parada. La vista del palacio y el mar al lado... de postal (aunque hace un par de siglos creo que estaría mejor cuidado!!).

Y llegué a Mejillones, una ciudad portuaria, donde la vida gira en torno al muelle, en el que trabajan gran cantidad de gente. También se ha convertido en uno de los destinos playeros de la gente de Antofagasta. Como todas las ciudades de la zona, edificios que recuerdan un esplendor, las vías de tren por todos los lados, ...

Ya decidí que tenía que llegar a la I. Región de Chile. La última de mi viaje de sur a norte, y me dirijí por la costa, por un bonito camino que rodea la costa entre caletas de pescadores a la izquierda, y cerros con minas a la derecha. Así fue como llegué a Iquique, donde Enzo me alojó en su casa. La ciudad promete.

4 comentarios:

  1. el norte chileno, al igual que todo nuestro territorio es hermoso!!!

    si llegas por arica...no olvides comer aceitunas de azapa....espectaculares...

    aps...se me olvidaba, no olvides comer palta chilena....es un manjar de los dioses¡¡¡¡¡


    saludos


    y buena estrella!!!

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  2. Carolina12:45 a. m.

    Así que en la zofri!!!...jajaja
    Cariños desde Coquimbo

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  3. Un abrazo desde La Plata en argentina JOTAS!

    HER de autostop.

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  4. Anónimo11:01 p. m.

    Hola!!!!!
    Ya que estas en el Norte, no te olvides de ir a PICA, es un Oasis muy lindo donde puedes encontrar unos limones pequeños y aguas termales estupendas...
    Mucha Suerte
    mcabr17

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