-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

miércoles, abril 25, 2007

Mañana viajo a "casa"

Llevo como dos semanas en Iquique, en casa de un genio al que voy a echar de menos cuando me vaya de Chile. He pasado por muchos lugares en este viaje, pero nunca me había parado tanto tiempo en un lugar, nunca había vivido tan estable en un lugar, … Pero acá, en Iquique, lo hice.

La razón es que para finalizar mi viaje, quería cumplir un sueño. No conseguí ir a Isla de Pascua (por razones que ya os conté…), así que con el dinero que tenía “presupuestado” para eso, decidí gastarlo en otro sueño, volar. Y en esas estoy.

Iquique es un paraíso dentro del mundo del parapente, uno de los mejores lugares del mundo, y donde se puede volar todos los días. El buen tiempo eterno, lugares idóneos, y el viento que viene del mar… lo hacen un buen lugar para volar, y por qué no, para aprender a volar.

Capaz me sienta en un estado de excitación continuo en estos momentos, pero el hinchar un ala, y lanzarse a volar tu solo… planear por los aires, ver pájaros que te rodean, … es indescriptible. Es más, creo que el próximo viaje lo voy a hacer con dos mochilas, la mía… y la del parapente. No se como, pero lo voy a pensar (no sería el primero que lo hace).

Por lo demás, qué decir de mi vida en esta ciudad, en la que siempre amanece con el sol, sin nubes, y anochece con todas las estrellas brillando. Con una de las mejores playas de Chile, Cavancha. Con uno de los mejores carretes de Chile, increíbles los jueves de Kamikaze y otras discotecas… La pasé mal!!!! Encontré muy buenos amigos y amigas por acá!! Pero la ruta y nuevos horizontes, y sobre todo nuevos planes me llaman.

El próximo paso a dar es volver a casa... sí, me vuelvo a Argentina unos días. Ya echo de menos Argentina, quizás más que mi propia casa... Así que para allá voy. Pero antes de ir, me despedí de mis anfitriones como mandan los cánones, con un buen asado... Me voy de Chile, de la angosta y alargada franja de tierra que se encuentra entre Los Andes y el pacífico, azotada por terremotos y amenazada por tsunamis, con desiertos y hielos eternos, con lagos, montañas y volcanes, con bosques y pampas, con islas grandes, pequeñas y polinésicas... Dicen que cuando Dios acabó de crear el mundo, agarró todo lo que le sobró y lo puso en Chile. Hermoso, no? Y me voy con muy buen sabor de boca!!!! (aparte del sabor a asado.... ).

Tengo ya el pasaje para volver a España, no tan barato como lo pensaba puesto que se me echaron las fechas encima, pero en los días que me quedan los voy a aprovechar a full en visitas, despedidas, asados… pasando por Argentina, y volviendo a Santiago a tomar mi avión. Pero no todo acaba ahí, en España, antes de empezar a trabajar, ya tengo algunos planes (aparte de volar) que tengo que meditar, entre ellos un viaje muy atractivo… Todo se verá, y la ruta mandará. Y en este caso, más que nunca… el viento me llevará.

jueves, abril 19, 2007

De vuelta a Iquique

Estaba en Parinacota, y eran las 15.00 horas. Todavía era pronto como para quedarme el resto del día en este pueblo de 10 casas. Bonito, pero no daba más. Me puse en la ruta a hacer dedo, mi objetivo, llegar a Visviri, localidad chilena más al norte. Al poco tiempo, pasó el único autobús semanal que une "el mundo" con Visviri, pero quería llegar con mi medio de transporte: a dedo. Tuve suerte, y a la hora pasó otro auto, que me paró. En él viajaba Don Ángel, concejal de Visviri. Me llevó rápido hasta el puebloo (90 kms de ripio en 1:30 horas). Él se dedicaba a la cría de ganado de llamas y alpacas (como el resto de los 1000 habitantes de la comuna). Así que por el camino, fuí aprendiendo a diferenciar llamas y alpacas, a como se valora un buen ejemplar por su piel, a las dificultades de la inseminación artificial, ... incluso le conseguí trabajo a mi hermana para trabajar de ingeniera en una explotación ganadera.

Tras el viaje por el altiplano chileno a través de la pampa con tolas y algunas queñoas, y alpacas, llamas y alguna escurridizas vicuñas y vizcachas, fuimos atravesando pueblitos pequeños en los que apenas había 5 casas habitadas. Todas ellas de adobe, con un corral para el ganado al lado, y eso sí, una iglesia cerca, echa de adobe pero pintada de un blanco que hace distinguirla a lo lejos. Llegamos a Visviri ya anocheciendo, y Don Ángel me dijo que no habría problema en que acampara en la plaza del pueblo, en un porchecito que hay junto a la biblioteca y la casa de cultura. Estaba bien, sin problemas por el viento y resguardado (con un cañizo) de la lluvia; y con una llave de agua cercana. Es normal en estos pueblitos el que haya llaves de agua por la calle. El agua es gratis para todos, y la electricidad también, aunque como no llegan cables de luz, se produce con un generador de 7 de la tarde a media noche. Se plantea el traer la electricidad desde la cercana bolivia (con más fácil acceso que desde Chile, pero problemas diplomáticos lo enlentecen).

Pasé mi primera noche en Visviri, comprobando que a las noches no hace precisamente calor. No tenía pensado estar más de un día por el lugar, pero era sábado, y me habían dicho que el domingo hacen una feria en la triple frontera existente entre Perú, Chile y Bolivia. Así que me quedaría para verla. Para hacer tiempo, el sábado me fuí a Charaña, que es un pueblito boliviano que se encuentra a un kilómetro siguiendo la vía del ferrocarril que unía Aríca con La Paz. Nuevamente un pensamiento internacionalista viene. Un lugar en el que el ganado pasta libremente, y yo necesito llenar unos papelitos porque cambio de país, aunque la gente sea igual. Y así fué como llegué por primera vez a Bolivia. Más suciedad, más barato todo, y más "dejado" todo. Tanto que ni me sellaron el pasaporte. El encargado no estaba, así que bueno, no importaba. Y paseando, ví curiosos carteles (que prohibían opinar), puestos de comida (que no me pude resistir a comer alpaca con arroz y demás agregados), ... Incluso estuve aprendiendo un poco de aymará. Una nube amenazaba así que decidí volver hacia Chile, y al llegar, obviamente, nuevamente a hacer papeleo fronterizo. Justo había habido cambio de turno en la frontera, y estaban charlando animadamente. Me uní a la conversación, invitándome a una cerveza... y ahí empezó una importante amistad con los carabineros (al mando de Mansilla, que me abrió totalmente las puertas del cuartel para todo lo que necesitara), con el SAG y con la Policía Internacional. Los siguientes días vería películas con ellos, me refugiaría del frío, tomaríamos cerveza, charlaríamos, me invitarían a almorzar, cenar, ... y me facilitarían mis "procedimientos fronterizos".

El domingo, fuí a la feria. Los chilenos, vendían sus pieles de alpaca y llama. Y los peruanos corrían a comprarlas, peleándose por cada piel. Luego negociaban el precio según la calidad y cantidad. En Chile no existen empresas que utilicen estas pieles, pero en Perú sí. Ahí me encontré con Domingo, un amigo de Visviri, de unos 50 años, técnico en Aymará, con el que aprendí más palabras, y que me estuve enseñando en qué consiste la negociación y la calidad de cada tejido. De Chile, me fuí a Perú, a ver el mercado de frutas, electrónica y demás. Había cualquier cantidad de cosas, y de lo más variadas. Ahí conocí a unos profesores de Bolivia. Ellos sabían de mi existencia, porque al entrar a Bolivia el día anterior, el que "vigilaba" la entrada al saber que yo había estudiado Educación Física insistía en que hablara con los profesores para compartir conocimientos. Almorcé con ellos mientras charlábamos. Muy buena gente. De ahí, nos fuimos al pueblo de Bolivia (a 100 metros), y luego viajamos al pueblo de Bolivia que estuve el otro día, Charaña, y donde ellos vivían. En Charaña justo celebraban estos días su aniversario como comuna, así que había partidos de fútbol (masculino y femenino), con mucho público, y música andina (zampoñas y tamboriles) con músicos vestidos con ropa tradicional. Cada gol lo celebraban con petardos, como si de la final se tratara. Me contaron qu estos días de fiesta, se toma mucho. Lo qué? Alcohol. Yo pregunté... alcohol con qué? Qué tipo de alcohol? Pero no, es alcohol puro. Contaban que si lo tiras desde el hombro, al suelo llega ya evaporado. Con mis amigos, fuimos a jugar un partido de basquet. Fué curioso, porque como os imaginareis, los bolivianos no son en general muy altos... jeje. Así que me sentía un jugador de baloncesto de los altos. Pero el tema de la altura, creo que ellos lo llevaban mejor, ya que cada jugada tenía que parar a respirar.

Pensaba quedarme a seguir las fiestas de aniversario, pero ya estaba un poco cansado del frío y de que todas las tardes diluviara (el invierno boliviano, enero y febrero, trae muchas lluvias, y este año se ha alargado más de lo debido). Así que me fuí a los carabineros para esperar que algún camión entrara a Chile para viajar con él. Se hizo derrogar el camión, y pasé todo el día viendo tele y almorzando con los carabineros. El oficial (o sub-oficial, no entiendo de rangos), todo el rato preocupándose de que estuviera bien y si quería algo... Por fin, a media tarde, pasó un camión que iba a Arica. Iba vacío, así que el viaje (que es en contínua pendiente) no se iba a demorar tanto como si fuera cargado. Viajamos durante varias horas, mientras iba anocheciendo. No quería llegar a Arica tarde de noche, porque no sabía ni donde iba a dormir, así que yendo a lo seguro, me paré en Poconchile, donde ya conocía a dormir. Al día siguiente, seguí a Arica, donde Daniella me ofreció alojarme.

Daniella es amiga de Luciano, que fué mi anfitrión en Viña del Mar, y que me consiguió el viaje a Isla de Pascua (sin comentarios). Así que fuí para su casa, y me instalé. Eso sí, ella me dijo que le tendría que pagar... ¿cómo? Pues ella es profesora con niños pequeños, así que tendría que ir a hablar con ellos. Nuevamente me iban a llamar "tío", como aquella vez en Chiloé. Encantado, y la experiencia, obviamente, supergratificante. Es más, también me llevé regalos: muchos dibujos de los niños deseando que vuelva a estar con ellos, o preguntando a ver cuando voy a volver.

Arica, es la capital de la nueva XV. Región, ya que se separó de la I. Región. Ciudad en la que muchos adultos jamás vieron llover, fundada en 1565, era un importante puerto para la plata de Potosí (Bolivía). En territorio peruano, pasó a ser chileno tras la guerra del Pacífico, confirmándose en el tratado de 1929. Con esta guerra Bolivia se quedó sin salida al mar, y se cuenta que Chile le ofrece una pequeña franja de su territorio, entre el ferrocarril Arica-La Paz y la frontera con Perú; pero los peruanos al parecer no quieren (ellos reclaman que ese territorio es suyo también).

Lo más famoso de Arica es El Morro, que con 110 metros de altura domina la ciudad. En él se produjo una decisiva batalla en tre Chile y Perú el 7 de junio de 1880. Hay un museo histórico que lo recuerda, un Monumento al soldado desaparecido anónimo y una enorme cruz que se ilumina de noche. También hay una enorme bandera chilena, obvio!!! Pero hay más cosas para ver en Arica, entre ellos varios edificios de Gustave Eiffel (que tiene muchos edificios en toda América latina). En Arica, construyó la antigua aduana, en 1874, que fue construída a orillas del mar, pero que el paso del tiempo la ha dejado a 200 metros del mar. Ahora es la Casa de Cultura.

Otro edificio de Eiffel es la Iglesia de San Marcos, que fué encargada por el gobierno peruano para colocarla en Ancón (al norte de Lima), pero como justo en 1868 un terremoto destruyó la antigua iglesia, la colocaron acá. Impensablemente es de hierro (no lo parece para nada), a excepción de su puerta de madera.

Tras el buen trato recibido en casa de Daniella llegó el momento de seguir viaje, rumbo a Iquique, de nuevo a casa de mi amigo Enzo. Me llevaron a la salida y estuve haciendo dedo. No había mucho tránsito, porque era viernes santo. Pero a las 2 horas paró un coche. Él no iba a Iquique, iba un poquito más allá, a Pica, un oasis que yo quería visitar después de pasar por Iquique, pero... no pude rechazar la opción de ir directo hasta allí. Esto es lo bonito del viaje, no hay planes, no hay objetivos a corto plazo... la ruta proveerá, el viento nos llevará.

Tras varias horas viajando hacia el sur, llegamos al desvío a Pica. Un camino rodeado de desierto, y al fondo una "mancha" verda, un oasis, el pueblo. Un señor me dijo que si iba a Pica no me iba a querer ir de Chile; la razón, sus frutas. Llegué, me paré en un camping y fuí a reconocer el pueblo. La plaza del pueblo, muy bonita, pequeñita, acogedora y con mucha vegetación (sobre todo si pensamos que es el desierto). Estuve dos noches. Pero era fin de semana, y además semana santa, por lo que había muchíiiiisima gente. Sobre todo en La Cocha, que son unos baños termales. Pensaba bañarme, pero entre tanta gente no creo que lo hubiera disfrutado así que decidí hacer otra cosa, tomar fruta (mis padres estarían orgullosos). Pero es que era fácil comer los deliciosos mangos que había, y tomar jugos de mango, de guayaba, de melón, de naranja, de limón.... mmmmm, ya los echo de menos. Realmente, una delicia.

Y el domingo iba dirección a Iquique (ahora sí), pero decidí parar en La Tirana, el centro religioso de la zona, a la que el 16 de julio acuden decenas de miles de peregrinos, que pasan una semana en el pequeño pueblo de 1000 habitantes. Obviamente, en esta fiesta se juntan las celebraciones religiosas con las celebraciones alcohólicas (por llamarlas de alguna forma). Cuenta la leyenda que una princesa inca, iva con Diego de Almagro en su expedición de 1535 por Chile. Pero ella no le quería a él, y huyó a Pica con 100 guerreros incas que lucharon contra todos los que se pusieron delante, incluso indígenas bautizados. Por eso le llamaban La Tirana. Pero un día se enamoró de un minero portugués que en 1554 habían capturado sus guerreros. La Tirana intentó liberarlo de su segura ejecución, por lo que el ejército sospechó. Cuando el minero intentaba bautizarla con un cántaro de agua, para compartir juntos la eternidad, sus soldados los alcanzaron con flechas y loos mataron. 10 años después, un viejo predicador descubrió una cruz que supuestamente marca donde están enterrados los amantes, en medio del bosque. Allí construyó una capilla, y más tarde se construyó el actual edifico. Eso dice la leyenda...

Seguí mi viaje, sin muchos problemas, y sin muchas demoras, para llegar de nuevo a Iquique, a casa de un genio, a casa de Enzo. Ahora tocaba disfrutar y descansar, mi plan de viaje por Chile, lo había cumplido con creces. QUería haberlo recorrido en 3 meses, y llevaba algo así como 6 meses por este lindo país, y había llegado desde Punta Arenas, hasta Visviri, más de 4000 kms. En visviri acaba Chile, o como pone un cartel: Visviri, donde nace Chile. Estos días, como digo, descansar, disfrutar y reflexionar (aparte de otras cosas...). Llegué a Visviri!!!

lunes, abril 02, 2007

Subiendo al altiplano chileno

Me costó salir de Pisagua todavía más de lo que me había costado entrar. Realmente, el lugar era una cárcel. Durante las largas horas que estuve esperando a que alguien saliera del pueblo en su coche, pensaba en cosas relacionadas con el golpe militar y con las masacres y torturas que en este pueblo se realizaron. Angustia. Pero más pena por los hombres de hoy en día que siguen realizando las mismas calamidades, muchas veces con la ley a su favor.

Costó pero llegué a la Panamericana en un auto de unos australianos; y ahí, aunque yo pensaba que me iba a tocar dormir, paró un camión al tiro, el cual me llevó unos 100 kms, en donde el se desviaba. El lugar que me dejó era un par de restaurantes en donde los camiones suelen parar a cenar y dormir. Así que yo hizo lo mismo, cené un estofado (quería comer carne, y no quería cocinar, y por 1000 pesos...), y a dormir. A la mañana siguiente, me levanté a las 6, para intentar que no se me escaparan los camiones. Ya muchos se habían ido, y los que iban despertando no me querían llevar... hasta que encontré uno que sí.

No recuerdo su nombre, pero sí su apellido: Toro. Un señor de 60 años, con muchas historias. Operado de la columna y del corazón (éstas cosas me son familiares...), y manejando para mantener a su familia. Me contó como antes del golpe militar trabajaba en la Universidad, en la facultad de Veterinaria y como era jefe sindical. Poco antes del golpe, su padre, que también trabajaba en la Universidad, murió; y al ser una familia de bajos fondos, le dieron ese puesto de trabajo a otro de sus hermanos. Por entonces, hubo en la universidad una visita por parte de Salvador Allende, el entonces presidente. Éste, se quiso sacar una foto con los trabajadores, y dió la casualidad que a su hermano le colocaron jutno al presidente. Y dió la más casualidad todavía, que salió en las portadas de todos los periódicos. Pues bien, tras el golpe militar, el ejército fué a los 3 meses a registrar la casa en la que vivían toda la numerosa familia. Mi "chofer" pensaba que iban a por él, puesto que ya le habían quitado de su puesto de trabajo y además había sido jefe gremial... Pero no, se llevaron a su hermano. ¿Por qué? Pues por salir en una foto con Allende... Pero más casualidades de la vida, tuvo suerte de que esa misma noche habían detenido a varios académicos y estudiantes, y la noticia llegó a Cruz Roja Internacional. Creen que gracias a eso no le torturaron físicamente y pudo contarlo pasados unos meses. Lo que sí dice que la tortura psicológica era brutal.

Otra de sus historias, era cuando realizó un viaje a Buenos Aires con el camión. Salía de Buenos Aires con la carga, y un auto de policía le hizo señales para que se detuviera. Se detuvo, y en ese momento otro auto se puso entre el camión y el auto de la policía, que se escapaba. El tipo pensó que sería un auto camuflado, puesto que además de uno de los asientos bajó un uniformado. Por si fuera poco, el armamento que llevaban era de policía. Así que él pensaba que era la policía. Pero cuando le encañonaron, le hicieron bajar y meterse al coche... ya vió de que se trataba: le robaban el camíón. Le tuvieron todo el día dando vueltas por Buenos Aires en el coche, encañonado, y amenazándole con disparar si hacía señas hacia fuera. Hablaron de trabajo, familia, fútbol (obvio siendo en argentina!)... Los tipos le decían que si su trabajo era manejar camiones, el suyo era robarlos; pero que estuviera tranquilo, ya que si les hacía caso no le iba a pasar nada. Le decían que solo querían la carga, incluso sus pertenencias se iban a dejar intactas. Y hablando hablando... el tipo se dió cuenta que los secuestradores sabían demasiados datos sobre lo que había hecho antes de arrancar el camión: que había llamado por teléfono, que le habían dado la documentación y que le habían antelantado 500 dólares. Ahí ya confirmó sus sospechas de que eran policías. Finalmente, le dejaron en un taxi para el lugar en el que se juntan los camioneros chilenos. Toda una aventura que no acabó ahí... ya que bueno, el camión apareció, pero luego se enteró que la mercancía estaba asegurada... así que les acusó de autosecuestrarse. Eso sí, nunca dijo sus sospechas de que eran policías porque los otros le habían amenazado si decía eso. En fin, historias!

Y seguimos el viaje hacia Arica, comiendo aceitunas de Huasco; las cuales dice que en Arica no serían ni semillas. Y pudiendo observar bellos petroglifos en la pared. Eso sí, más cerca ya de Arica, pudimos observar otro un tanto más moderno, pero que ya tendrá sus 20 años por lo menos. Me dejó, y comencé a caminar por Arica.

En Arica, a la que le dicen la ciudad de la eterna primaveralugar en que nació mi amigo de Viña del Mar Luciano, una amiga suya me esperaba. Yo no quería parar ahora en Arica, sino que quería seguir hacia la cordillera. Aun y todo, quedamos y me llevó en coche a donde salen las micros para Poconchile. En este pueblito no hay mucho para ver, excepto la iglesia del S. XVII (que dicen que es uno de los templos más antiguos del país) y el desolador cementerio que se encuentra detrás. Un cementerio siempre es "triste", pero si rodeando a este no hay más que un paisaje árido, desértico, muerto... el impacto es fuerte.

No hubo manera de salir de Poconchile, y dormí junto al río. Mientras montaba la carpa... oí unos ruídos familiares... oink,oink!! Sí!!!! Por suerte, eran los primos pacíficos de los jabalíes. Un aldeano tenía ahí varios chanchos, que no me molestaron mucho mientras dormía. Al día siguiente ya sí, llegué a Putre.

Putre fué fundada por los españoles en el S. XVI y aunque no tiene mucho para ver, decidí quedarme al menos una noche para ir aclimatándome nuevamente a la altura, ya que se encuentra a 3.500 msnm, y el lugar al que quiero ir está a más de 4000. No hizo falta tomar hojas de coca por el momento. Lo más llamativo de Putre es su iglesia, construída de adobe (como muchísimas casas del pueblo) y adornada con muchísimos elementos de la colonización (en mi opinión, demasiado recargada). Todo el mundo me hablaba del carnaval que se celebra acá en febrero, al parecer buenísimo, tirándose la gente globos rellenos de harina, tirándose confeti, ... Y eso sí, parece zona militar, ya que por todos lados hay militares puesto que acá tienen un campamento estratégico. La frontera con Perú y Bolivia está muy cerca, así que están alerta. Para dormir, me dieron el dato de que el cura tenía muchas camas en la casa parroquial, así que ahí fuí. Costó encontrar al cura, pero a las 8 de la noche, en medio de la fría niebla que cubría el pueblo, apareció y me dió lugar para dormir.

Al día siguiente salí a caminar, buscando el pueblo de Sorocoma, que me habían dicho que era lindo. Me informé, y en tres horas se llegaba caminando desde Putre. No quería llevar mucho peso, así que una pequeña botellita de agua, y en Sorocoma almorzaría y rellenaría el agua, capaz incluso intentaba volver en coche. Pero algo pasó. No se por qué... seguí todas las indicaciones y llevaba casi 4 horas y media caminando y no veía nada parecido a un pueblo. A todo esto, nada más empezar mi caminata, no veía como descender de un alto, fuí caminando... y la tierra cedió, cayéndome unos 5 metros de altura. Pero bueno, excepto que me quedé totalmente blanco por la tierra, y con la muñeca izquierda dolorida, no pasó a más. El camino no fue tampoco sin obstáculos... pero entre los cactus que había por allí, y los guanacos, me entretenía. Finalmente, decidí volver, por miedo a no encontrar nunca ese pueblo, y a que cayera la niebla o la noche y pasarla realmente mal, ya que no iba muy equipado. Comencé la vuelta, y como suele suceder en estos casos, el camino que uno sigue, no se parece en nada al que le trajo, como si lo hubieran cambiado de sitio. Decidí avanzar por el cauce del río, que iba casi seco, y más o menos sabía a donde me llevaba, porque por suerte, mi orientación sigue muy bien. Avancé... tuve que cruzar el río infinitas veces (sin caerme en esta ocasión), tuve que escalar paredes enormes, desescalarlas también, ... en fin, una aventura. A todo esto, había que sumarle mi bajo estado de forma, puesto que desde el sur no caminaba tanto; también sumarle el efecto de la altura, que me aceleraba el corazón como si me fuera a saltar; y lo que más dolió que no llevaba comida ni agua. Y eso que sale en los dibujos animados, de que abren un cactus y hay agua... MENTIRA!!!! Bueno, costó trabajo pero llegué de vuelta. Nuevamente esperar al cura hasta las 8 de la noche, tiempo que aprovecher para beber zumo y comer empanadas... jeje. Y cuando llegó, en casa me dió la mala noticia que el lugar donde había llegado, estaba como a 500 metros del pueblo. En fin... ¿¿Puede ser peor?? SÍ!!! Si mal no calculo, debido al viaje y a acampar en lugares no preparados y así... llevaré como 5-6 días sin ducharme, y ya lo necesitaba; además tras la excursión tenía el cuerpo cubierto de tierra. ¿Y cual fue la mala noticia? Que no hay agua caliente. En fin, imaginaos lo que debe ser, ducharse a las 9 de la noche, con el agua que baja directamente de los Andes, en un pueblo a 3500 msnm... en fin, ducha a la escocesa, rápida y eficaz.

Volví a la habitación, y lo primero que hice fué poner todas las cosas encima de la otra cama, ya que ví un ratoncito... si, hay muchos por esta zona, y en la casa del cura, pues también.

Al día siguiente, tuve suerte, y viajé con unos turistas holandeses, que iban parando cada poquito a sacar fotos... así que aproveché yo también. Practicando mi super inglés, fuimos al Lago Chungará, a 4.500 msnm que lo convierten en uno de los más altos del mundo. Ahí, observando volcanes nevados, muchísimos pájaros, vizcachas, vicuñas...

La siguiente parada, fué un pueblito llamado Parinacota. La verdad que no son más que 4 casas, y toda su gente se dedica o al pastoreo o a las artesanías, cuyos puestos inundan la plaza de la iglesia. La iglesia, como viene siendo normal en estos lugares, blanca, hecha de adobe y piedras, y el campanario, separado de la iglesia en sí;ah,y obviamente cerrada. No sé qué onda, pero siempre están las iglesias cerradas. La gente me decía que dentro hay dos cosas interesantes, una mesa atada con cadenas a la pared (dicen que antes se escapaba a buscar almas por el pueblo, así que la ataron); y un cuadro en el que sale a Jesús llevándolo a la cruz, pero en vez de los romanos, son soldados españoles los que lo hacen... Frente a la iglesia había un kiosko, y en él... algo curioso: un taca-taca (o sea, un futbolín). Obviamente, para turistas, porque no me imagino a la mujer de 80 años que se dedica a tejer bufandas con alpaca jugando... o sí?? Y a las afueras de la ciudad, algo que no puede faltar: Campo de fútbol. Ahí tampoco me imagino a las mujeres artesanas jugando...

Pensaba dormir acá, pero eran todavía las 15.40, así que decidí seguir hacia el último pueblo de Chile: Visviri. Me acuerdo cuando empecé mi viaje en Punta Arenas, que miraba el mapa y decía, ahícito no más está Visviri, algún día llegaré. Pues bien, ese día se acercaba. Me puse a hacer dedo, y a la media hora pasó el primer vehículo, era el autobús que conecta Arica con Visviri 2 veces a la semana. Sin embargo, al último pueblo quería llegar a dedo, tardaría lo que fuera pero a dedo. Tenía el dato de que pasan varios camiones muy temprano hacia Visviri, pero no quería madrugar tanto, así que mejor intentar llegar esta tarde... y zas, paró una furgoneta.