-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

jueves, febrero 26, 2009

De Oaxca a Tuxtla, quizás mi mejor viaje en México

Me quería ir de Oaxaca el miercoles, pero queria quedarme para hacer parapente el fin de semana, y la oferta del dueño del hostel para trabajar 3-4 horas a la mañana y así no pagar por dormir, me hicieron quedarme en un hostel en el que estaba yo solo, pero que día a día, hora tras hora se fué llenando, por lo que cuando más se acercaba mi fecha de irme, más me quería quedar.

Y cllaro, ya que se está en una ciudad, pues el fin de semana se sale de fiesta, así el sábado, me dijo un chico que conocí para ir a una fiesta a un piso... y ahí fuí, volviendo a casa a las 6.30 de la mañana, y empezando a "trabajar" a las 7.30. Estaba cansado así que decidí quedarme esa noche en el Hostel, que ya era domingo, aunque el parapente ya lo había tachado de mi lista (por precio y vientos fuertes) El lunes, tempranito empezaría mi viaje a dedo hacia el sur.

Pero el domingo siguió llegando gente nueva al hostel, y yo tenía todavía media botella de Mezcal por ahí... por lo que se compró algo más de bebida, y ahí estuvimos al anochecer tomando algo. Y luego fuimos de fiesta, pero no había fiesta. Así que... qué hacer?? Pues a comprar algo por ahí. Pero donde? estaba todo cerrado. Hasta que una de las chicas preguntó a un taxista, y nos dijo que estaba tan aburrido, que nos llevaba gratis. Así que fuimos una chica austriaca y yo con él, a comprar una botella de Tequila, y ya de paso comer unos tacos, pozole, y demás delicias... mientras escuchábamos sus teorías sobre la creación del hombre y la religión.

Obviamente, volvimos al hostel con la botella de Tequila; lo que significó que tampoco me pude levantar como para viajar al día siguiente; posponiendo finalmente mi viaje para el martes 24. Y ese día sí, aunque sin haber dormido tampoco mucho (había que acabar el tequila, y hacer mi última jornada laboral). Pero ya el último día me sentía raro; una semana "medio trabajando", anclado en una ciudad, ... mis ansias viajeras me quemaban, y el calor de la ruta me llamaba desde muy adentro, no podía posponer más mi salida, lo necesitaba.

Y ese día, el 24 de febrero, fue un gran día; fue el día que me di mi mejor regalo de cumpleaños (que es el 25). Salí en autobús urbano a un lugar que ya tenía pensado, y sin dejar la mochila en el suelo ya me paró un taxi, que me ofrecía llevarme hasta el siguiente pueblo gratis, ya que tenía que ir a buscar a un cliente. Le aclaré que no tenía dinero para pagarle, pero insistió. Así que el primer aventón... rápido.

Allí me dejó, en Matatlán, bajo la estrecha sombra de una señal de tráfico apedreada. Aunque el sitio era bueno, los pocos autos que pasaban no paraban. Me acordé que una de las chicas del Hostel iba a hacer el mismo recorrido que yo pero en autobús. Yo le insistí para que viniera conmigo, ya que una pareja es bastante fácil conseguir que te lleven, pero decía que era muy gafe (muy mala suerte) para viajar así, y que no quería que yo le echara la culpa si el viaje iba mal. En ese momento, me acordé de ella... ¡¡¡¡¡qué pena que no estaba ahí para echarle la culpa de que nadie paraba!!!!! Y mientras esperaba, pude ver la motorhome más grande del mundo mundial. Era más grande que un trailer, increíble!!! Hay departamentos que cuestan 500.000 euros en mi ciudad que tienen menos metros cuadrados que esa casa rodante, increíble. Y bueno, iba seguido por las 19 segundas motorhomes más grandes que yo había visto también. Me contaron que son canadienses, que viajan así por centro américa... la pena que iban ya para el norte, porque si me para una de esas, yo creo que viajo con ellos hasta donde vayan, que gozada.

Pero bueno, seguía esperando mi auto... y llegó! Un Volskwagen Polo, manejado por un tipo joven. Le dije hacia donde iba... y me dijo, bueno, sube que te voy a dar un buen raid. Y ahí subí. El tipo, contándome historias de sus viajes, también a dedo; sus ligues (antes y ahora), sus mujeres, hijos... o como teniendo ahora 57 años, estaba liado con una de 26 (la verdad que yo pensaba que tendría 45 o así). En fin, el tipo era super gracioso, amable, entretenido... ahí noté que mi suerte no era mala, sino que estaba esperando el momento. Aunque tuvimos que hacer la "típica" parada en una ermita para que él pusiera unas velas y rezara durante 5 minutos, el viaje fué más bien rápido (y eso que la carretera es sinuosa, pero hermosa). No sólo eso... sino que me invitó a comer, me invitó a tomar un par de cocacolas, y me invitó a ver una carrera de caballos (que era la razón de su viaje). Pero bueno, el viaje debía continuar y ahí me subió a un bus para que me dejara en un cruce que él decía era el lugar ideal. No solo eso, sino que me pagó el autobús y me dió 50 pesos... Obviamente no los quería aceptar, pero me amenazó con no abrir el auto para agarrar la mochila... así que acepté. Manda huevos que no gano un peso en 5 días trabajando, y en un viaje de 4 horas, que me invitan a comer, a beber, a ver los caballos y demás, gano lo que es el sueldo mínimo de un día en México.

El cruce que me dijo, La Ventosa, era buen sitio. Pero los vientos... eran fuertes, y tampoco había mucho tráfico. Pero en 5 minutos... la suerte volvió, Y DE QUÉ MANERA. Una camioneta (pick-up, chata, ...) me paró, y me ofrecieron llevarme en la parte de atrás, en un largo viaje que me llevaría hasta una hora y media de mi destino final. Obviamente acepté. Y ahí sucedió algo mágico.

Quien nunca viajó a dedo, no se puede imaginar lo que se siente al viajar de este modo. Los que me conocen y viajaron conmigo así (o como ha sucedido, conocieron a algún camionero argentino que me había llevado y se acordaba del "gallego mochilero"), saben también lo que me encanta viajar así. Pero toda esa gente que viaja así, coincidimos en que hay una forma de viajar, que aun siendo la más peligrosa, es la más gratificante. Ahí metido, en la parte de atrás de una chata, sintiendo el sol y el viento en tu cara, viendo las caras de los conductores que te van a rebasar, viendo el paisaje, sintiéndolo, viendo el mundo,... viendo el camino que uno recorre... cada piedra del camino.

Y aún fué todavía mejor, ya que comenzó el atardecer y yo ahí andaba, avanzando, viendo un lindo paisaje, disfrutando el atardecer del día previo a mi cumpleaños... y mi sensación fué de absoluta felicidad. Pensaba que era imposible ser más feliz, y me acordé de lo que decían en la película "Into the wild", que la felicidad solo es verdadera cuando es compartida. Pensé en compartirla, en mandar algún sms a algún buen amigo que anda por ahí... pero creo que no hace falta, ya que muchos son parte de este viaje con sus continuos mensajes de apoyo (cuando viajo y cuando no viajo). Así que con alguna lagrimilla al viento, sentí que la felicidad era absoluta (o casi, porque eso de estar ya llegando a los 30 años...).

Cuando llegamos, les agradecí el espectacular viaje que me habían dado, y me contó el chico que él justo había llegado hace dos días de EEUU, desde donde lo habían deportado tras 6 meses en una prisión. Ya estaba oscureciendo, así que fui a donde la policía a la salida de la ciudad, esperando que me ayudaran... pero no pudo ser. No me quería rendir, ya estaba de noche, pero estaba cerca de un destino que en el mapa está muy lejos, Tuxtla Gutierrez. Y ahí, como por arte de magia,ví un auto que paraba y que el conductor se desmontaba para decirme, "dale güey, que te llevo". Me recibió dándome la mano, y con la otra mano, ofreciéndome un rico mango. Y si, estaba enrachado, y aunque no iba a llevarme hasta mi destino, me dejaría cerca. En ese viaje de una hora por carretera montañosa, comencé a entender lo que puedo y no puedo hacer en Chiapas, hablar de religión. Me preguntó si era creyente... y a partir de ahí se desembocó un monólogo de fe cristiana que me hizo cuestionarme muchas cosas... pero me dejó claro, que el problema en Chiapas es grave, en donde las religiones han provocado que incluso se expulse gente de sus pueblos, o que éstos se dividan... tendré que indagar estos días, pero hablar de religión, prohibido si no quiero herir sentimientos.

Y así llegué a su pueblo, impronunciable, ya como a las 9.30, donde le pedí que me dejara en algún lugar que pasaran autobuses hacia la ciudad, con tan mala suerte que ya había pasado el último y tuve que esperar bastante... para llegar a la ciudad a las 23.00 de la noche. Era tarde, pero probé a llamar a mi contacto ahí, y por supuesto aceptó a alojarme, no iba a ser menos para acabar este día de tan buena suerte, acostándome en una cama, tras una ducha, a las 12 de la noche.

Un año más, un año en la ruta;

pensando que quizás va siendo hora de cambiar la foto de mi perfil... de cuando empecé a viajar, tomando uno de esos primeros mates en Córdoba, allá por el 2005;

una vez más en la que me pongo a repasar los últimos 12 meses y veo que aunque cronológicamente más viejo, las experiencias y vida acumulada crecen más rápido, y las energías y ganas de seguir viviendo siguen siendo como las de hace 5 años cuando comencé esta vida pseudo-nómada...

un año más que sigo leyendo ese "manifiesto mochilero de autostop argentina" (tengo un enlace en el lateral, y lo recomiendo leer a todos), y que siento que este es mi camino;

un año mas en la ruta y recibiendo tantas felicitaciones de lugares tan dispares del mundo, que me hacen lucir orgulloso esa camiseta ya desgastada por el sol y el aire de la ruta que dice "Ciudadano del Mundo" (porque tras la locura que se me montó en el facebook, así lo creo).

un año más, FELIZ, MUY FELIZ.

3 comentarios:

  1. Anónimo8:22 p. m.

    Aupa Jotikas!!!!

    Muchas veces te envidio... Envídio esa felicidad que desprendes y que muchas veces hace plantearme qué coño estoy haciendo yo con mi vida... en fin...

    Sigue así, decidiendo tu propia vida, y siendo el único protagonista de esta historia, la historia de tu vida.

    Grande no!, lo que eres es ÚNICO!!!!

    Un fuerte abrazo.

    -Yo (Otro al que se le va la olla)- jeje

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  2. Amigo!
    ya pasaron muchos años y muchos kilómetros de nuestras primeras charlas entre las sierras de san miguel de los ríos...
    muchas historias nacieron desde ese entonces.

    coincido con lo de la alegria compartida. Sabes que estamos siguiendo tu historia desde tantos puntos del mundo...

    los treinta nos pisotean la sombra, pero estoy segura de que los llevas muuuy bien vividos.

    te quiero mucho amigo!!!

    vir

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  3. Hola quería aggradecerte por compartir tu experiencia ya que tengo la oportunidad de hacer una pasantia laboral para una cadena de los mejores hoteles en Los Cabos y de paso quiero recorrer mexico
    muchas gracias!

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