-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
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martes, febrero 10, 2009

Hacia México D.F., la jungla de asfalto

Atravesando un puerto, en el que la carretera daba vértigo, pude sentir como la temperatura iba bajando. La temperatura exterior, porque yo... entre lo estrecho de la carretera, el precipicio, la niebla y la forma de manejar de los mexicanos, iba sudando. Pero bueno, soy afortunado y llegué sin un rasguño a Puebla.

Ahí, pasé 3 días durmiendo en el salón de 3 chicas mexicanas y su gato, el cual me tenía un poco de odio, y no hacía más que arañarme los pies en cuanto me dormía. La ciudad, a la llegada me pareció una locura, pero una vez por el centro, parecía más tranquila. Como curiosidad, pues su enorme catedral que sale en los billetes de 500 pesos, y la cantidad de mercados que hay por ahí. Como gastronomía, que es básicamente a lo que me dediqué... pues el mole poblano. Una combinación de chiles y demás cosas que estaba muuuuy rica.

De ahí, seguí a Cholula. No hay mucho ahí, excepto la pirámide más grande del mundo. Sí, mayora que la de Keops (que es la segunda) y la de Teotihuacan, que es la tercera. Sus medidas son 400 metros en cada lado de la base, y 65 metros de altura... o sea, imaginaos. Y encima, hay unos pasillos interiores. Pero qué sucede?? Que como fué abandonada mucho antes de que llegaran los españoles, la vegetación ya la estaba cubriendo, y cuando éstos llegaron, sobre lo que quedaba a la vista hicieron una Iglesia (obvio), y para construirla pues utilizaron las piedras de la pirámide (obvio también). Y no solo construyeron esa iglesia, sino que en este pueblo de 5000 habitantes, querían construir 365 iglesias; aunque creo que no hicieron todas, la cantidad de iglesias es bastante exagerada para esa población (es más, si fueran cantinas en vez de iglesias, seguro que estaríamos hablando del pueblo más alcohólico del planeta).

La pena como digo, es que está cubierta por la tierra, pero con lo que se está dejando a la vista, y la imaginación que uno le pueda echar, merece la pena. Y como un puento extra, la vista de los volcanes cercanos, como el Popocatepetl (o algo así) que huméa constantemente. Serán los dioses mandando señales.

De ahí, me subí en un autobús y en un par de horas me encontraba en la jungla, una de las ciudades más pobladas del planeta (era la más poblada hace 5 siglos), la tercera ciudad del mundo en cuanto a personas que utilizan el metro, la ciudad con la avenida más larga del mundo, una ciudad en la que todo el mundo habla de sus peligros, ... México D.F., la capital.

En ésta ciudad acabé durmiendo en una especie de comuna. Un departamento en el que vivían un mexicano, su novia canadiense y otra chica francesa, alojaban a casi cualquiera que lo pidiera. Y así estábamos compartiendo en extensísimo salón entre 3 franceses, uno de Quebec, una de Islandia, 3 de Estados Unidos, una de Inglaterra, y yo. Aunque la cantidad de gente iba cambiando según días. Había días que se iban dos y no venía ninguno. Otros días no se iba ninguno pero llegaban 3... en fin, una locura que da gusto.

Y para visitar en México, pues cosas sobran. Empezando cómo no, por el Zócalo. Todas las plazas mayores de México, se llaman el Plaza del zócalo, o zócalo directamente. La razón, es que en esta plaza de México, había una estatua del monarca español Carlos IV. Quitaron esta estatua, y quedó el pedestal, o sea, el zócalo, dando así nombre desde entonces a todas las plazas centrales en México. Por cierto, esa estatua está ahora frente al Museo Nacional de Arte, y con un cartel que indica que "Esta obra se exhibe únicamente por su valor artístico".

Y para pasear, pues también sobran. Y además las distancias, son enormes. Lo bueno, que los domingos, la mayoría de los museos son gratis. Así que el domingo, tocó un día intenso de museos. Y cuando me dirigía al último, cerca del bosque de Chapultepec, está claro que todos los habitantes aprovechaban el día libre para pasear por ahí. Y claro, había actuaciones en vivo, entre ellas la de un payaso. Y claro, éste al ver a uno que parecía extranjero... pues le tuvo que meter a dentro. A quien metió? Pues a mi. Y es que entre lo de bailar Reggeaton delante de tantísima gente, y ahora hacer el payaso bailando y haciendo tonterías delante de varios cientos, y encima durante más de una hora que me tuvo ahí... pues voy a acabar siendo un artista. Es más, luego en el metro un niño me señalaba y decía "mira mamá, es Javi, el español del payaso". Pues eso. También, como no, los voladores de Papantla, mostrando sus habilidades cada hora frente al museo antropológico. O, como se ve en la foto, un recuerdo de la Revolución Mexicana, cuando Pancho Villa era buscado.

Disfruté la ciudad, en su divina locura. Con sus taxis tipo Escarabajo. Este país está lleno de estos autos, llamados popularmente Bochos, o Bolchos. Y claro, imagináos lo que tiene que ser una ciudad con tal caos de tráfico como México, conduciendo un coche como éstos, pues claro, se mueven como si fueran verdaderas cucharachas. Por suerte, no sufrí ningún atropello de ellos, y pude disfrutar de una de las razones principales para visitar México: los murales de Siqueiros y Rivera. Dos verdaderos cracks que hace como 80 años se dedicaron a pintar paredes en las que trataban desde la conquista española, hasta la historia de méxico, o la revolución, o los problemas sociales. Como decían, ellos no concebían el arte como echo en un trípode para la aristocracia; sino el arte echo en una pared para que el pueblo lo disfrutara. Unos artistas. De echo, Rivera hizo un mural para Rockefeller o algo así en EEUU, y cuando lo acabó, se lo rechazaron y lo despidieron. La razón, que atacaba duramente al capitalismo, situaba a Lenin como un buen tipo, ... y bueno, en aquellos años la cosa no estaba para eso. Pues eso, un crack.

En D.F., está también la Plaza de Toros Monumental, que es una de las mayores del mundo (junto con la de Pamplona. ejem) y el Estadio Azteca. Aquel en el que el 22 de Junio de 1986 Diego Maradona demostró que él era la Mano de Dios en un gol, y en el otro se regateó a todo el equipo inglés para mandarlos a casita. Y tras 1 mes por México, viendo continuamente las máscaras de la Lucha Libre, no podía dejar pasar la oportunidad de ver ese circo. Así que un día me fuí a verlos. No era el día que peleaban los mejores, pero unas risas ya me eché. Viéndoles volar, hacerse los doloridos, saltar desde las cuerdas, hacerse llaves imposibles, tirarse sillas, ... Como anécdota, me compré unas palomitas, y claro, cómo no, me ofrecieron echarle Chile. (Están locos!). Al día siguiente, por continuar con cosas típicas, me fuí a la Plaza Garibaldi. Por qué? Pues porque ahí se juntan los mariachis, esperando que vaya alguien y los contrate para una boda, o un cumpleaños o una fiesta... y como suele pasar, llegó el típico tour de turistas que les pagó por unas canciones, y yo arrimando el oido.

Y como en la capital hay tantos mercados y opciones gastronómicas, ahí me fuí también, a probar de todo. Desde el huitlacoche (que es como un hongo que sale del maiz), al Chile en Nogada, que es el plato típico Mexicano. Consiste en un chile relleno de carne, con una salsa blanca echa con nuez y demás cosas, y por encima granos de Granada; dando todo ello los colores verde, blanco y rojo de la bandera mexicana. Riquísimo.

¿Más cosas por D.F.? Una plaza en la que muchísima gente está con máquinas de escribir esperando que alguien se les acerque y les pida que hagan algún documento, tipo contrato, certificado, lo que sea, legal o ilegal. O como a las 8 de la noche, en la plaza del zócalo, se juntan diferentes grupos para bailar danzas aztecas. Nada de hacer aerobic, acá se aprende de la cultura propia. Y la verdad que uno acaba cansado con estos bailes.

Y si algo recuerda todo el mundo que pasa por D.F., son los vendedores de CDs del metro. Se suben al vagón con una mochila en la que va metido un altavoz, conectado a un mp3. Le dan al play y suenan varias trozos de canciones a todo volumen. Luego te dice (bueno, casi todos dicen lo mismo): "Las 250 mejores canciones de (supongamos....) Rock en Español, canciones que forman parte de nuestra vida como TAL TAL Y TAL, y esas 250 canciones, le cuestan 10 pesos, 10 pesos le vale". Algo así... pero todos lo hacían con la misma tonada, la mismas palabras...

Y por supuesto, no podía dejar de hablar de Tenochtitlán, la capital Azteca, donde creían que estaba el centro del mundo, y que tal y como demuestran sus ruinas, fué reconstruída 7 veces (se cree que cada mandatario la hacía agrandar). El problema que está justo en el centro de la ciudad y no se puede investigar tanto como se quisiera. De echo, se descubrió por casualidad cuando unos electricistas encontraron una piedra de 8 toneladas con dibujos hace unas décadas. Y cómo no, muchas piedras, las utilizaron los españoles para construir la enorme catedral de México, que se dice es el templo más antiguo del continente, y que entre los sismos habituales por aquí y el estar construído sobre ruinas, se hunde más por unos lados que por otros.

Porque hay que recordar, que todo lo que es México D.F., era una inmensa laguna, en la que los aztecas se las arreglaron para vivir, construyendo edificaciones sobre amontonamientos de barro y vegetación que ellos hacían en el lago.

Cerca de México se encuentra también Teotihuacán, uno de los conjuntos arqueológicos más importantes del mundo. Con la Calzada de los Muertos que la recorre de lado a lado, para finalizar en el templo de la Luna, construído casi a la sombra del Templo del Sol, al cual se puede llegar a su cima tras unos 300 escalones. Y ahí llegué a la cima, y me encontré al típico grupo de gringos, sentados en el medio, todos juntos agarrados de la mano, con los ojos cerrados, mientras dos o tres de pie, les "quitaban" la mala energía; y les guiaban en su meditación diciéndoles que notaran como se habían convertido en el contacto entre el cielo y la tierra... y más cosas. Y claro, acabaron, y todos llorando, abrazándose, besándose, ... pues eso.

Y así fué como ya me fuí para Acapulco, viajando de noche, para evitar el calor, y aprovechar así mejor los días.

2 comentarios:

  1. Ese Jotas bueno!
    Me da un gusto que no veas leer tus post, ademas de tus ya reconocidas dotes literarias, porque me dan el calorcito que necesito para no congelarme en este frigorifico...
    Un abrazu y a seguir asi elementaco~!

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  2. Anónimo10:45 a. m.

    a lo dicho...te explicas...y hasta los estranjeros te entienden y escriben. Ojo con las mexicanas, aunque parece te vas salvando. Qué cosas ves que muchos ni se enteran de que esisten...Haznos partícipes...Cuídate y disfruta.

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