-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

jueves, febrero 26, 2009

De Oaxca a Tuxtla, quizás mi mejor viaje en México

Me quería ir de Oaxaca el miercoles, pero queria quedarme para hacer parapente el fin de semana, y la oferta del dueño del hostel para trabajar 3-4 horas a la mañana y así no pagar por dormir, me hicieron quedarme en un hostel en el que estaba yo solo, pero que día a día, hora tras hora se fué llenando, por lo que cuando más se acercaba mi fecha de irme, más me quería quedar.

Y cllaro, ya que se está en una ciudad, pues el fin de semana se sale de fiesta, así el sábado, me dijo un chico que conocí para ir a una fiesta a un piso... y ahí fuí, volviendo a casa a las 6.30 de la mañana, y empezando a "trabajar" a las 7.30. Estaba cansado así que decidí quedarme esa noche en el Hostel, que ya era domingo, aunque el parapente ya lo había tachado de mi lista (por precio y vientos fuertes) El lunes, tempranito empezaría mi viaje a dedo hacia el sur.

Pero el domingo siguió llegando gente nueva al hostel, y yo tenía todavía media botella de Mezcal por ahí... por lo que se compró algo más de bebida, y ahí estuvimos al anochecer tomando algo. Y luego fuimos de fiesta, pero no había fiesta. Así que... qué hacer?? Pues a comprar algo por ahí. Pero donde? estaba todo cerrado. Hasta que una de las chicas preguntó a un taxista, y nos dijo que estaba tan aburrido, que nos llevaba gratis. Así que fuimos una chica austriaca y yo con él, a comprar una botella de Tequila, y ya de paso comer unos tacos, pozole, y demás delicias... mientras escuchábamos sus teorías sobre la creación del hombre y la religión.

Obviamente, volvimos al hostel con la botella de Tequila; lo que significó que tampoco me pude levantar como para viajar al día siguiente; posponiendo finalmente mi viaje para el martes 24. Y ese día sí, aunque sin haber dormido tampoco mucho (había que acabar el tequila, y hacer mi última jornada laboral). Pero ya el último día me sentía raro; una semana "medio trabajando", anclado en una ciudad, ... mis ansias viajeras me quemaban, y el calor de la ruta me llamaba desde muy adentro, no podía posponer más mi salida, lo necesitaba.

Y ese día, el 24 de febrero, fue un gran día; fue el día que me di mi mejor regalo de cumpleaños (que es el 25). Salí en autobús urbano a un lugar que ya tenía pensado, y sin dejar la mochila en el suelo ya me paró un taxi, que me ofrecía llevarme hasta el siguiente pueblo gratis, ya que tenía que ir a buscar a un cliente. Le aclaré que no tenía dinero para pagarle, pero insistió. Así que el primer aventón... rápido.

Allí me dejó, en Matatlán, bajo la estrecha sombra de una señal de tráfico apedreada. Aunque el sitio era bueno, los pocos autos que pasaban no paraban. Me acordé que una de las chicas del Hostel iba a hacer el mismo recorrido que yo pero en autobús. Yo le insistí para que viniera conmigo, ya que una pareja es bastante fácil conseguir que te lleven, pero decía que era muy gafe (muy mala suerte) para viajar así, y que no quería que yo le echara la culpa si el viaje iba mal. En ese momento, me acordé de ella... ¡¡¡¡¡qué pena que no estaba ahí para echarle la culpa de que nadie paraba!!!!! Y mientras esperaba, pude ver la motorhome más grande del mundo mundial. Era más grande que un trailer, increíble!!! Hay departamentos que cuestan 500.000 euros en mi ciudad que tienen menos metros cuadrados que esa casa rodante, increíble. Y bueno, iba seguido por las 19 segundas motorhomes más grandes que yo había visto también. Me contaron que son canadienses, que viajan así por centro américa... la pena que iban ya para el norte, porque si me para una de esas, yo creo que viajo con ellos hasta donde vayan, que gozada.

Pero bueno, seguía esperando mi auto... y llegó! Un Volskwagen Polo, manejado por un tipo joven. Le dije hacia donde iba... y me dijo, bueno, sube que te voy a dar un buen raid. Y ahí subí. El tipo, contándome historias de sus viajes, también a dedo; sus ligues (antes y ahora), sus mujeres, hijos... o como teniendo ahora 57 años, estaba liado con una de 26 (la verdad que yo pensaba que tendría 45 o así). En fin, el tipo era super gracioso, amable, entretenido... ahí noté que mi suerte no era mala, sino que estaba esperando el momento. Aunque tuvimos que hacer la "típica" parada en una ermita para que él pusiera unas velas y rezara durante 5 minutos, el viaje fué más bien rápido (y eso que la carretera es sinuosa, pero hermosa). No sólo eso... sino que me invitó a comer, me invitó a tomar un par de cocacolas, y me invitó a ver una carrera de caballos (que era la razón de su viaje). Pero bueno, el viaje debía continuar y ahí me subió a un bus para que me dejara en un cruce que él decía era el lugar ideal. No solo eso, sino que me pagó el autobús y me dió 50 pesos... Obviamente no los quería aceptar, pero me amenazó con no abrir el auto para agarrar la mochila... así que acepté. Manda huevos que no gano un peso en 5 días trabajando, y en un viaje de 4 horas, que me invitan a comer, a beber, a ver los caballos y demás, gano lo que es el sueldo mínimo de un día en México.

El cruce que me dijo, La Ventosa, era buen sitio. Pero los vientos... eran fuertes, y tampoco había mucho tráfico. Pero en 5 minutos... la suerte volvió, Y DE QUÉ MANERA. Una camioneta (pick-up, chata, ...) me paró, y me ofrecieron llevarme en la parte de atrás, en un largo viaje que me llevaría hasta una hora y media de mi destino final. Obviamente acepté. Y ahí sucedió algo mágico.

Quien nunca viajó a dedo, no se puede imaginar lo que se siente al viajar de este modo. Los que me conocen y viajaron conmigo así (o como ha sucedido, conocieron a algún camionero argentino que me había llevado y se acordaba del "gallego mochilero"), saben también lo que me encanta viajar así. Pero toda esa gente que viaja así, coincidimos en que hay una forma de viajar, que aun siendo la más peligrosa, es la más gratificante. Ahí metido, en la parte de atrás de una chata, sintiendo el sol y el viento en tu cara, viendo las caras de los conductores que te van a rebasar, viendo el paisaje, sintiéndolo, viendo el mundo,... viendo el camino que uno recorre... cada piedra del camino.

Y aún fué todavía mejor, ya que comenzó el atardecer y yo ahí andaba, avanzando, viendo un lindo paisaje, disfrutando el atardecer del día previo a mi cumpleaños... y mi sensación fué de absoluta felicidad. Pensaba que era imposible ser más feliz, y me acordé de lo que decían en la película "Into the wild", que la felicidad solo es verdadera cuando es compartida. Pensé en compartirla, en mandar algún sms a algún buen amigo que anda por ahí... pero creo que no hace falta, ya que muchos son parte de este viaje con sus continuos mensajes de apoyo (cuando viajo y cuando no viajo). Así que con alguna lagrimilla al viento, sentí que la felicidad era absoluta (o casi, porque eso de estar ya llegando a los 30 años...).

Cuando llegamos, les agradecí el espectacular viaje que me habían dado, y me contó el chico que él justo había llegado hace dos días de EEUU, desde donde lo habían deportado tras 6 meses en una prisión. Ya estaba oscureciendo, así que fui a donde la policía a la salida de la ciudad, esperando que me ayudaran... pero no pudo ser. No me quería rendir, ya estaba de noche, pero estaba cerca de un destino que en el mapa está muy lejos, Tuxtla Gutierrez. Y ahí, como por arte de magia,ví un auto que paraba y que el conductor se desmontaba para decirme, "dale güey, que te llevo". Me recibió dándome la mano, y con la otra mano, ofreciéndome un rico mango. Y si, estaba enrachado, y aunque no iba a llevarme hasta mi destino, me dejaría cerca. En ese viaje de una hora por carretera montañosa, comencé a entender lo que puedo y no puedo hacer en Chiapas, hablar de religión. Me preguntó si era creyente... y a partir de ahí se desembocó un monólogo de fe cristiana que me hizo cuestionarme muchas cosas... pero me dejó claro, que el problema en Chiapas es grave, en donde las religiones han provocado que incluso se expulse gente de sus pueblos, o que éstos se dividan... tendré que indagar estos días, pero hablar de religión, prohibido si no quiero herir sentimientos.

Y así llegué a su pueblo, impronunciable, ya como a las 9.30, donde le pedí que me dejara en algún lugar que pasaran autobuses hacia la ciudad, con tan mala suerte que ya había pasado el último y tuve que esperar bastante... para llegar a la ciudad a las 23.00 de la noche. Era tarde, pero probé a llamar a mi contacto ahí, y por supuesto aceptó a alojarme, no iba a ser menos para acabar este día de tan buena suerte, acostándome en una cama, tras una ducha, a las 12 de la noche.

Un año más, un año en la ruta;

pensando que quizás va siendo hora de cambiar la foto de mi perfil... de cuando empecé a viajar, tomando uno de esos primeros mates en Córdoba, allá por el 2005;

una vez más en la que me pongo a repasar los últimos 12 meses y veo que aunque cronológicamente más viejo, las experiencias y vida acumulada crecen más rápido, y las energías y ganas de seguir viviendo siguen siendo como las de hace 5 años cuando comencé esta vida pseudo-nómada...

un año más que sigo leyendo ese "manifiesto mochilero de autostop argentina" (tengo un enlace en el lateral, y lo recomiendo leer a todos), y que siento que este es mi camino;

un año mas en la ruta y recibiendo tantas felicitaciones de lugares tan dispares del mundo, que me hacen lucir orgulloso esa camiseta ya desgastada por el sol y el aire de la ruta que dice "Ciudadano del Mundo" (porque tras la locura que se me montó en el facebook, así lo creo).

un año más, FELIZ, MUY FELIZ.

sábado, febrero 21, 2009

Costa del Pacífico

Acapulco, una ciudad de la que había oido hablar mucho antes de llegar a México. Antiguo centro turístico de México, ya que miles de gringos la suelen/solían ocupar por sus playas y su vida nocturna. La verdad, me decepcionó. La bahía es hermosa, pero el agua, aunque cálida no me pareció como para bañarse... aunque confieso, que eran las 9 de la noche y con el calor que tenía ahí me metí. Y tras eso, me fuí a ver lo típico de Acapulco, que son sus clavadistas. Unos locos que saltan desde un acantilado cada hora o dos horas, para deleite de los turistas. A la noche, el último, lo hace con unas antorchas. Sin más.

Salí a la ruta, en uno de esos autobuses urbanos que llevan tantos decoraciones que uno no sabe como el conductor consigue ver la ruta, y conseguí viajar rápidamente con un camionero que me dio una charla animada durante las 5 horas que transcurrió el viaje. Por una carretera estrecha, por pueblito pequeños con sus típicos restaurantes en palapas... Y cuando él no seguía, ni 2 minutos, y ya me llevaba una camioneta que se tenía que meter a visitar unos pueblitos separados de mi ruta, pero que si no me importaba... por supuesto, no. Y cuando me bajé, nuevamente, ni 2 minutos y paró un auto... con dos españoles. Con lo difícil que es viajar a dedo en España, y sin embargo, no es la primera vez que me levantan españoles en otros países. Con ellos ya llegué a mi destino, Puerto Escondido.

Puerto Escondido, con su playa y su vida nocturna, tampoco tiene mucho más. Y yo, pensaba estar una noche, pero caminando hacia el Hostel, encontré un hotel con el mismo precio y que tenía piscina y jacuzzi. Como os imaginais, ahí me quedé, en una habitación privada con ventilador, televisión... todo bien. Y como hacía tantísimo calor a pesar de ser las 8 de la tarde, directo al Jacuzzi. Y ahí me quedé, sobre las burbujas, viendo las estrellas, con una cerveza en la mano,... hasta que me dormí flotando en el paraíso. A las 10 de la noche, me despertó la dueña del hotel porque tenían que apagar las burbujas. Del susto que me dió casi me ahogo, pero bueno, así me fui a cenar y de fiesta. Al día siguiente, ni que decir que fué un día de relax, playa, atardeceres, tortugas en la playa, piscina, ... y jacuzzi, por supuesto.

Siguiente parada, sin mucho problema para viajar, fué Mazuntle, porque así lo quiso el destino; ahí descubrí que había un centro de cuidado de tortugas, así que a visitarlo, para luego seguir camino a Zipollite.

Zipolite, me lo habían recomendado, que era barato, buena onda... y la verdad tiene su punto. Yo a veces soy medio hippie, pero este pueblo era excesivamente hippie. Las casas dan la impresión de que se van a derruir cualquier día, la gente va sin prisa, un olor a mota (marihuana) por todos los lados, y además, la única playa "legal" para el nudismo de méxico. Así, que una imagen "normal" del pueblo podía ser un tipo tumbado en una hamaca, fumando marihuana y bebiendo cerveza, escuchando bob marley mientras un tipo hace footing desnudo por la arena. Por no hablar de la cantidad de gringos que habitan el lugar... hippies de los auténticos. Y claro, a la noche, que iba a haber?? Pues fogata en la playa. Pero ya me cansé y me fuí a dormir a mi hamaca. Una hamaca, colgada al lado de la playa, de la que me levanté un par de veces en la noche a bañarme por el calor que hacía. Eso sí, las fotos del atardecer desde mi "cama"... son buenas, eh?

En fin, que me cansé de tanta tranquilidad y decidí ir al a capital de la región a Oaxaca, y todo iba bien y rápido hasta que llegué a Pochutla, principal pueblo de la zona. Ahí me quedé varado todo el día. La razón es que había un paro nacional para protestar por el precio del carburante y habían cortado todas las carreteras... hasta la noche. Pues nada. A disfrutar del pueblo y su mercado que ocupaba todas las calles del centro. Era increíble la cantidad de puestos... y de pájaros al atardecer haciendo ruido ensordecedor. A la noche por fin, pude viajar en autobús a Oaxaca.

Oaxaca, es la capital de una región en la que hay gran riqueza cultural, ya que todavía sobreviven muchos grupos étnicos, con sus respectivos idiomas y costumbres, lo que da colorido e interés al lugar, aparte de un gran movimiento de mercados de todo tipo. Además, Oaxaca se hizo "famosa" en el 2006 cuando hubo una fuerte y larga lucha provocada por los maestros exigiendo mejoras en diferentes ámbitos y que acabo en un conato de comienzo de revolución, pero que finalmente (tras muchos muertos y desaparecidos) fue apaciguada por el ejército, aunque la llama parece seguir encendida.

Como digo, gran variedad cultural y étnica en Oaxaca, que se ve reflejada también en la gastronomía. Ahí están sus famosos chapulines (saltamontes, como en la foto), sus gusanos de maguey (mmmmm), sus escamoles (larvas de hormiga), ... Sobre los chapulines (que algunos pudieron disfrutar ese video mio comiendomelos), os explico como los hacen. Los meten primero en agua a 95 grados, o sea, recién hervida, pero sin hervir, y ahí están buen rato "limpiándose", luego los tuestan, los fríen... les echan limón, sal, y chile. Por supuesto, te aseguran que con todo ese proceso ya está totalmente desinfectado el alimento, pero... las patitas se siguen sintiendo cuando baja por el interior de tu garganta!!! mmmm!!

Visité el Monte Alban, uno de los restos arqueológicos importantes de la zona, con sus casas-palacios-pirámides, sus jardines, sus tumbas con sus joyas...

Y otro lugar interesante, es Hierve el Agua, aunque está ahí perdido en las montañas y parecía que nunca llegaba. Son como una (o unas, aunque... en fin) poza de agua, creada por el sedimento del agua. El agua sale de la tierra brotando y creando burbujas, por lo que se le dice que hierve, aunque está más bien fresquita (pero se agradece). Ese agua, lleva mucho sulfuro (creo recordar), por lo que había creado como balconadas en las que se acumulaba el agua, o cascadas petrificadas... El lugar es hermoso, y meterse en el agua, con esas vistas... impagable. Además, pocas veces si disfruta de un sitio tan turístico sin gringos gritando por todos los lados.

Y poco más... solo que me puse a "trabajar". Alguien oyó eso de que estaba trabajando, y se asustó! En realidad fué que cuando ví las montañas de la región, y su aire, pensé que era buen lugar para volar en parapente, busqué y encontré quien lo hacía, pero lo iban a hacer el fin de semana. Quedaba 3 días... Llegué al hostel, y el dueño me preguntó si me podría quedar unos días más, cuidando el hostel 3 horas a la mañana, a cambio de dormir gratis. Y acepté. Y bueno, así fueron pasando los días, aunque practicamente, las únicas 3 horas que dormía era las que trabajaba, ya que conocí parte de la vida nocturna y bla bla bla...

Para acabar... dos joyitas!!!

martes, febrero 10, 2009

Hacia México D.F., la jungla de asfalto

Atravesando un puerto, en el que la carretera daba vértigo, pude sentir como la temperatura iba bajando. La temperatura exterior, porque yo... entre lo estrecho de la carretera, el precipicio, la niebla y la forma de manejar de los mexicanos, iba sudando. Pero bueno, soy afortunado y llegué sin un rasguño a Puebla.

Ahí, pasé 3 días durmiendo en el salón de 3 chicas mexicanas y su gato, el cual me tenía un poco de odio, y no hacía más que arañarme los pies en cuanto me dormía. La ciudad, a la llegada me pareció una locura, pero una vez por el centro, parecía más tranquila. Como curiosidad, pues su enorme catedral que sale en los billetes de 500 pesos, y la cantidad de mercados que hay por ahí. Como gastronomía, que es básicamente a lo que me dediqué... pues el mole poblano. Una combinación de chiles y demás cosas que estaba muuuuy rica.

De ahí, seguí a Cholula. No hay mucho ahí, excepto la pirámide más grande del mundo. Sí, mayora que la de Keops (que es la segunda) y la de Teotihuacan, que es la tercera. Sus medidas son 400 metros en cada lado de la base, y 65 metros de altura... o sea, imaginaos. Y encima, hay unos pasillos interiores. Pero qué sucede?? Que como fué abandonada mucho antes de que llegaran los españoles, la vegetación ya la estaba cubriendo, y cuando éstos llegaron, sobre lo que quedaba a la vista hicieron una Iglesia (obvio), y para construirla pues utilizaron las piedras de la pirámide (obvio también). Y no solo construyeron esa iglesia, sino que en este pueblo de 5000 habitantes, querían construir 365 iglesias; aunque creo que no hicieron todas, la cantidad de iglesias es bastante exagerada para esa población (es más, si fueran cantinas en vez de iglesias, seguro que estaríamos hablando del pueblo más alcohólico del planeta).

La pena como digo, es que está cubierta por la tierra, pero con lo que se está dejando a la vista, y la imaginación que uno le pueda echar, merece la pena. Y como un puento extra, la vista de los volcanes cercanos, como el Popocatepetl (o algo así) que huméa constantemente. Serán los dioses mandando señales.

De ahí, me subí en un autobús y en un par de horas me encontraba en la jungla, una de las ciudades más pobladas del planeta (era la más poblada hace 5 siglos), la tercera ciudad del mundo en cuanto a personas que utilizan el metro, la ciudad con la avenida más larga del mundo, una ciudad en la que todo el mundo habla de sus peligros, ... México D.F., la capital.

En ésta ciudad acabé durmiendo en una especie de comuna. Un departamento en el que vivían un mexicano, su novia canadiense y otra chica francesa, alojaban a casi cualquiera que lo pidiera. Y así estábamos compartiendo en extensísimo salón entre 3 franceses, uno de Quebec, una de Islandia, 3 de Estados Unidos, una de Inglaterra, y yo. Aunque la cantidad de gente iba cambiando según días. Había días que se iban dos y no venía ninguno. Otros días no se iba ninguno pero llegaban 3... en fin, una locura que da gusto.

Y para visitar en México, pues cosas sobran. Empezando cómo no, por el Zócalo. Todas las plazas mayores de México, se llaman el Plaza del zócalo, o zócalo directamente. La razón, es que en esta plaza de México, había una estatua del monarca español Carlos IV. Quitaron esta estatua, y quedó el pedestal, o sea, el zócalo, dando así nombre desde entonces a todas las plazas centrales en México. Por cierto, esa estatua está ahora frente al Museo Nacional de Arte, y con un cartel que indica que "Esta obra se exhibe únicamente por su valor artístico".

Y para pasear, pues también sobran. Y además las distancias, son enormes. Lo bueno, que los domingos, la mayoría de los museos son gratis. Así que el domingo, tocó un día intenso de museos. Y cuando me dirigía al último, cerca del bosque de Chapultepec, está claro que todos los habitantes aprovechaban el día libre para pasear por ahí. Y claro, había actuaciones en vivo, entre ellas la de un payaso. Y claro, éste al ver a uno que parecía extranjero... pues le tuvo que meter a dentro. A quien metió? Pues a mi. Y es que entre lo de bailar Reggeaton delante de tantísima gente, y ahora hacer el payaso bailando y haciendo tonterías delante de varios cientos, y encima durante más de una hora que me tuvo ahí... pues voy a acabar siendo un artista. Es más, luego en el metro un niño me señalaba y decía "mira mamá, es Javi, el español del payaso". Pues eso. También, como no, los voladores de Papantla, mostrando sus habilidades cada hora frente al museo antropológico. O, como se ve en la foto, un recuerdo de la Revolución Mexicana, cuando Pancho Villa era buscado.

Disfruté la ciudad, en su divina locura. Con sus taxis tipo Escarabajo. Este país está lleno de estos autos, llamados popularmente Bochos, o Bolchos. Y claro, imagináos lo que tiene que ser una ciudad con tal caos de tráfico como México, conduciendo un coche como éstos, pues claro, se mueven como si fueran verdaderas cucharachas. Por suerte, no sufrí ningún atropello de ellos, y pude disfrutar de una de las razones principales para visitar México: los murales de Siqueiros y Rivera. Dos verdaderos cracks que hace como 80 años se dedicaron a pintar paredes en las que trataban desde la conquista española, hasta la historia de méxico, o la revolución, o los problemas sociales. Como decían, ellos no concebían el arte como echo en un trípode para la aristocracia; sino el arte echo en una pared para que el pueblo lo disfrutara. Unos artistas. De echo, Rivera hizo un mural para Rockefeller o algo así en EEUU, y cuando lo acabó, se lo rechazaron y lo despidieron. La razón, que atacaba duramente al capitalismo, situaba a Lenin como un buen tipo, ... y bueno, en aquellos años la cosa no estaba para eso. Pues eso, un crack.

En D.F., está también la Plaza de Toros Monumental, que es una de las mayores del mundo (junto con la de Pamplona. ejem) y el Estadio Azteca. Aquel en el que el 22 de Junio de 1986 Diego Maradona demostró que él era la Mano de Dios en un gol, y en el otro se regateó a todo el equipo inglés para mandarlos a casita. Y tras 1 mes por México, viendo continuamente las máscaras de la Lucha Libre, no podía dejar pasar la oportunidad de ver ese circo. Así que un día me fuí a verlos. No era el día que peleaban los mejores, pero unas risas ya me eché. Viéndoles volar, hacerse los doloridos, saltar desde las cuerdas, hacerse llaves imposibles, tirarse sillas, ... Como anécdota, me compré unas palomitas, y claro, cómo no, me ofrecieron echarle Chile. (Están locos!). Al día siguiente, por continuar con cosas típicas, me fuí a la Plaza Garibaldi. Por qué? Pues porque ahí se juntan los mariachis, esperando que vaya alguien y los contrate para una boda, o un cumpleaños o una fiesta... y como suele pasar, llegó el típico tour de turistas que les pagó por unas canciones, y yo arrimando el oido.

Y como en la capital hay tantos mercados y opciones gastronómicas, ahí me fuí también, a probar de todo. Desde el huitlacoche (que es como un hongo que sale del maiz), al Chile en Nogada, que es el plato típico Mexicano. Consiste en un chile relleno de carne, con una salsa blanca echa con nuez y demás cosas, y por encima granos de Granada; dando todo ello los colores verde, blanco y rojo de la bandera mexicana. Riquísimo.

¿Más cosas por D.F.? Una plaza en la que muchísima gente está con máquinas de escribir esperando que alguien se les acerque y les pida que hagan algún documento, tipo contrato, certificado, lo que sea, legal o ilegal. O como a las 8 de la noche, en la plaza del zócalo, se juntan diferentes grupos para bailar danzas aztecas. Nada de hacer aerobic, acá se aprende de la cultura propia. Y la verdad que uno acaba cansado con estos bailes.

Y si algo recuerda todo el mundo que pasa por D.F., son los vendedores de CDs del metro. Se suben al vagón con una mochila en la que va metido un altavoz, conectado a un mp3. Le dan al play y suenan varias trozos de canciones a todo volumen. Luego te dice (bueno, casi todos dicen lo mismo): "Las 250 mejores canciones de (supongamos....) Rock en Español, canciones que forman parte de nuestra vida como TAL TAL Y TAL, y esas 250 canciones, le cuestan 10 pesos, 10 pesos le vale". Algo así... pero todos lo hacían con la misma tonada, la mismas palabras...

Y por supuesto, no podía dejar de hablar de Tenochtitlán, la capital Azteca, donde creían que estaba el centro del mundo, y que tal y como demuestran sus ruinas, fué reconstruída 7 veces (se cree que cada mandatario la hacía agrandar). El problema que está justo en el centro de la ciudad y no se puede investigar tanto como se quisiera. De echo, se descubrió por casualidad cuando unos electricistas encontraron una piedra de 8 toneladas con dibujos hace unas décadas. Y cómo no, muchas piedras, las utilizaron los españoles para construir la enorme catedral de México, que se dice es el templo más antiguo del continente, y que entre los sismos habituales por aquí y el estar construído sobre ruinas, se hunde más por unos lados que por otros.

Porque hay que recordar, que todo lo que es México D.F., era una inmensa laguna, en la que los aztecas se las arreglaron para vivir, construyendo edificaciones sobre amontonamientos de barro y vegetación que ellos hacían en el lago.

Cerca de México se encuentra también Teotihuacán, uno de los conjuntos arqueológicos más importantes del mundo. Con la Calzada de los Muertos que la recorre de lado a lado, para finalizar en el templo de la Luna, construído casi a la sombra del Templo del Sol, al cual se puede llegar a su cima tras unos 300 escalones. Y ahí llegué a la cima, y me encontré al típico grupo de gringos, sentados en el medio, todos juntos agarrados de la mano, con los ojos cerrados, mientras dos o tres de pie, les "quitaban" la mala energía; y les guiaban en su meditación diciéndoles que notaran como se habían convertido en el contacto entre el cielo y la tierra... y más cosas. Y claro, acabaron, y todos llorando, abrazándose, besándose, ... pues eso.

Y así fué como ya me fuí para Acapulco, viajando de noche, para evitar el calor, y aprovechar así mejor los días.

jueves, febrero 05, 2009

Veracruz y alrededores

Cuanto más voy conociendo de este maravilloso país... más me va gustando, y también más perplejo me estoy quedando. Muchos datos llegan a mis oidos, y también muchas preguntas... ¿Como civilizaciones tan avanzadas y que sobrevivieron durante miles de años cayeron en tan solo 2 años ante unos pocos españoles? ¿Cómo fue que tras librarse de los españoles hubo una dictadura de 30 años... y tras ella, una revolución que puso a un mismo partido gobernante durante 70 años? (siendo peor el remedio que la enfermedad). ¿Por qué se metieron en guerra contra EEUU para recuperar un lugar...y perder California, Texas, ...? ¿Por qué me compré el otro día un vaso de piña (fruta troceada) y me ofrecieron echarle chile? (le echan picante a todo, es increible!!!).

Un país en el que se comen al día 1.200 millones de tortillas (o sea, las tortas de los tacos). Un país cuya economía exterior depende del 85% de EEUU. Un país que produce muchísimo maíz, pero que el maiz que consumen lo compran a EEUU porque sale más barato. Un país en el que hay vías de trenes y trenes de mercancías, pero no trenes de pasajeros. Un país que dió al mundo el chocolate, la vainilla, ... Un país en el que los Narcos mandan más que el Gobierno. Un país en el que en Chiapas hay un cartel donde pone "Bienvenidos a Chiapas, donde el pueblo manda y el gobierno obedece". Un país con continuos controles policiales y militares, pero no de pedir papeles; sino en los que los militares estan atrincherados y con chalecos antibalas, y demás armamento hasta los dientes, pareciendo más un estado de guerra civil (incluso por las ciudades). Un país en el que se puede comer de todo a cualquier hora, y así se hace. Un país en el que hay 50 idiomas oficiales. Y ahora me entero, que hasta 1540 o así, el Papa no reconoció que los pobladores del "nuevo mundo" eran humanos, prohibiendo así su exclavitud (pero claro, justo esos años llegaban negros de África que les sustituirían). Un pais, en el que como decia mi amigo de Merida, se juntan la vagancia con la tecnologia (por ejemplo, un cajero en el que no hace falta desmontarse del auto para sacar plata, a estilo McAuto). Un país en el que puedes ir a la Farmacia y comprar viagra y la píldora del día después sin receta, y de paso comprar en el mismo lugar también cervezas, tekila, whisky, ... todo amenizado por música a gran volumen. Un país en el que hay cientos y cientos de tiendas para compra-venta de oro, y todavía más tiendas de Empeño. En fin...

En fin, seguí mi viaje, pasando por Valladolid (ciudad que construyeron los españoles destruyendo un antiguo poblado Maya, en vez de destruir Chichen Itza) y siguiendo por Mérida. Este recorrido bien podría ser realizado en la España profunda, pero no, era la península del Yucatán. En Mérida, capital de las hamacas, pasé un par de días para seguir a visitar unas ruinas, las ruinas de Uxmal.

Tras visitar tantas ruinas, estoy consiguiendo que, aunque jamás en la vida diferencié el gótico del barroco, ahora soy capaz de diferenciar la arquitectura maya de la arquitectura tolteca, o maya del postclásico tardío (por ejemplo). Y aprendiendo más cosas sobre la inmensa historia que tienen estos lugares. Como para los mayas el ser bizco era atractivo y se lo provocaban, o modificaban el craneo, ...

Seguí viajando por Campeche, y ya me fuí para el norte, hacia Veracruz, abandonando así la zona de los mayas y metiéndome más a fondo con los aztecas. Que creían que el mundo era un rectángulo sobre la espalda de un reptil que flotaba en un mar infinito, y que en el centro de este planeta estaba un árbol que daba abundantes alimentos. Aparte, creían que el hombre había sido creado a base de maiz, puesto que éste era su base. Ellos fueron los que expulsaron a Quetzacoatl, el dios de la serpiente emplumada que parece ser fué un hombre blanco con barbas. Pasaron los años, y Moctezuma estaba en el poder. Éste hombre, que era aficionado al chocolate (que lo hacían con cacao, vainilla y más especias), sufrió el varapalo de la llegada de los Españoles en 1519. Sucedió, que alguien le avisó que habían llegado "unas torres flotando en el mar desde oriente", y esa misma noche un rayo cayó en una pirámide y una estrella celeste. Para más inri, el calendario azteca avisaba que en 1519 volvería Quetzacoatl en barco desde Oriente; y claro, Hernán Cortés era blanco con barba... así que sería un descendiente suyo??

Qué más pasó?? Pues que Hernán Cortés, cuando arribo a Veracruz, se encontró que numerosas tribus estaban esclavizadas por los aztecas y se unieron a él para luchar contra Moctezuma. Cortés, ni corto ni perezoso, quemó los 15 barcos con los que había llegado para evitar que la gente decidiera volverse. Así que... rumbo a Tenochtitlán. Donde ahí ya pasó de todo.

Y como dije, llegué a Veracruz, el sábado a la mañana, donde me esperaba Juan Pablo, alias "pollo", trabajador de la Cervecería Moctezuma (o sea, la otra compañía de cervezas mexicana, la que no vende Corona). Me llevó a desayunar unos tacos (con picante, obvio, a las 9 de la mañana) y me dejó dormir en su casa mientras acababa de trabajar. El plan para el fin de semana... era interesante.

Me había propuesto por mail ir a un pueblo llamado Tlacotalpan (Patrimonio de la Humanidad) para participar en las fiesta de la Virgen de la Candelaria. Tal y como me dijo, se ponía muy bueno, y además había pamplonada. O sea, que había toros. Y bueno, pues allí iríamos. Encima, su empresa nos pagó el motel en el que dormimos. Sí, durmiendo en un motel los dos (un motel, un telo, es donde van las parejitas... jaja); así que la de recepción pensó al principio que éramos gays. Y para cenar... pues bien de marisco, porque también lo pagaba la empresa. Así que cóctel de mariscos, pulpo al mojo, ... y nada, estómago bien lleno y a la fiesta.

Resulta, que su empresa había montado un escenario, desde donde había 4 bailarinas y un speaker animando al público de la plaza mientras sonaba reggeaton. Y en ese escenario/palco, había cervezas gratis (obvio, si venden cerveza su empresa, en el palco no iba a faltar). Y como el "pollo" era uno de los que mandaba (pero en otra región) todos le tenían bien considerado, y a mí, el español... pues bueno, alguno incluso pensó que venía de la delegación española de la Cervecería. Todo pintaba bien, cerveza gratis, risas, músicas, palco VIP, ... y así estuvimos la noche del sábado, para irnos a dormir pronto (5 de la mañana) porque el domingo era el día grande.

El domingo... nos levantamos como pudimos, y tras una hora y media de atasco, ahí estábamos, en Tlacotalpan, en el palco VIP a la una del mediodía, viendo los toros mientras el reggeaton sonaba. Lo de los toros... era curioso. Primero diré, que no había vallas, y que tras aparcar el coche, y caminar 10 minutos, nos encontramos sin quererlo ni buscarlo entre dos toros. Eran toros de estos jibosos, y enormes. Y para cansarlos, les hacían cruzar el río nadando (peazo río por cierto). Así que no consistía en correr. Consistía en ponerles cuerdas (para intentar controlarlos un poco), y el resto del público los provocaba (yo diría que los maltrataba). Les llamaban, les tiraban de la cola, alguna se montaba encima... y qué sucede?? Pues que los toros estaban tranquilos, pero de vez en cuando les entraba la rabia y se llevaban todo por delante: gente, coches, mesas, ... Yo lo ví muy bien (desde la altura).

Es más, más peligroso que los toros eran las contínuas peleas. Estos mexicanos se ponen a tomar, y toman y toman, ... y al final, pues salta la chispa por cualquier tontería y a golpes. Pero como la policía está por ahí tan armada, pues tampoco duran mucho.

Y así estuvimos todo el día... aunque hubo un momento bastante "preocupante". El tema fué, que el speaker llamó a 6 chicas del público para que bailaran, el tema era hacer un concurso para ver quien de las 6 bailaba mejor reggeaton. Y claro... hacía falta un varón. A quien eligieron?? Creo que no hace falta responder. La noche anterior ya les había advertido que yo salsa y reggeaton,... como que no, como que me falla el movimiento (jeje); pero no valieron excusas, y me hicieron "bailar" con ellas... y delante de más de 3000 personas. En fin. Terapia de choque, no? La verdad que bailar... no bailé mucho, más bien, me dejé hacer. Varias bailando de pie, otra me quitó la camiseta, otra me sentó en una silla, otra me tumbó... en fin, que hay videos, y que el que los quiera ver, no tengo reparo. Porque para más coxxnes, al día siguiente salí en el telediario de TVAzteca bailando...

Y no todo iba a ser fiesta, también visité Veracruz, ya preparándose para su famoso carnaval. Que la verdad, tras pasarlo tan bien con la gente de la Cervecería, me lo estoy pensando volver para allí... aunque ya se verá. Tras un día por la ciudad, y disfrutar del buen marisco del lugar y del buenísimo café, tiré para el norte.

Ahí visité unas ruinas (si, otra vez), llamadas El Tajín, y que también son Patrimonio, y que a pesar de lo lejos que están de todo, valieron la pena. Quizás fueron las que más me gustaron de lo que llevo de viaje. Con más de 11 canchas de juego de pelota, con muchas estructuras en pie, con la famosa pirámide de los nichos (la de la foto) que contenía 365 nichos (que claro está, coincide con los días del año)... Y como suele pasar en estas zonas arqueológicas, todavía se siguen sacando restos por todos los lados. Cada montañita de vegetación esconde una pirámide destruida por las raices y las plantas y el paso del tiempo. Porque, eso sucede con las ruinas... han sido absorbidas por la Naturaleza de nuevo. Así, dejé uno de los principales productores de Vainilla del mundo; próximo destino, Puebla.