-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

jueves, abril 23, 2009

Desayuno chapín, y pupusas salvadoreñas para cenar

Mi amigo Jabi, el pelos, estuvo en Guatemala viajando por un mes hace como unos 5 ños. Entre sus recomendaciones sobre el país, había una en concreto sobre el lago Atitlán. Me dijo "Jotas, ten cuidado, porque en la orilla de ese lago hay pueblitos muy guapos llenos de viajeros, hippies, y locos como tú que decidieron quedarse a vivir allí". La verdad que el entorno era interesante, con su lago, sus volcanes y su onda, pero no es mi sitio. Quizás recuerdo mejor mi ciudad y a Argentina. Así que Jabi, no me quedé.

De echo, paré menos tiempo del pensado. No había mucho que hacer excepto meditar, bañarse en el lago, tomar café orgánico o un licuado viendo el atardecer a la orilla del lago, cenar, y salir de fiesta para acabar bebiendo cuba-libres a media dólar y fumando yerba sentados alrededor de un fuego en el jardín de un bar hasta el amanecer. Y encima, casi todo en inglés. Realmente me pregunto si la gente que va ahí a aprender castellano, aprenden algo. En fin, no me gustó mucho, y decidí seguir camino.

Amanecí pronto, ya que quedaba un viaje más o menos largo, hacia El Salvador. Llegué a Guate para dos semanas, y seis después, todavía seguía... Tras desayunar el típico desayuno chapín (huevos, frijoles y tortillas), tomé un barco para Santiago Atitlán, donde ví de cerca los volcanes, visité la catedral con sus santos vestidos al estilo tradicional del lugar, e hice mi ofrenda a Maximón; que es una deidad local, maya o pagana (a saber)que la sacan de vez en cuando en procesión, y cuya actividad preferida es fumar y beber guaro, por lo que le ofrendé tabaco. Creer o no creer...

Salí en autobús a Cocales, donde sin dejar la mochila, iba bebiendo una bolsa de agua y una pick-up me preguntó si viajaba hacia Guate. Perfecto, ya estaba en camino. Rápido, aunque me bajaría antes de Guate, en Escuintla para seguir camino hacia la frontera evitando "la gran ciudad". Este señor me regaló un billete de 0,50 Quetzales, que ya no están en uso. Seguí camino, varios aventones, entre ellos un camión en el que viajábamos 4 en la cabina, haciendo adelantamientos como solo en Guatemala se hacen (y yo que pensaba que en Argentina se manejaba mal...).

Me encontraba como a media hora de la frontera entre Guatemala y Salvador, en Ciudad Alvarado, y ningún auto venía en mi dirección. Se estaba convirtiendo en mi más larga espera, pues ya llevaba 10 minutos sin conseguir un aventón,cuando apareció un auto con unas tablas de surf encima. Pensé "estos van a las playas del Salvador,fijo!!!". Así que pedí jalón con más alegría todavía, con más fuerzo, como intentando que el dedo pulgar fuera más largo y llamativo... y funcionó, aunque se lo pensaron y tuve que correr casi 200 metros con la mochila a mi espalda.

Entré al auto, con un fuerte olor a marihuana, y dos chicas chapinas, relindas. Surferas, morenitas, medio rubitas, estudiantes y DJs en guate, resimpáticas... me enamoré. Estaba por irme con ellas a la playa, para que me enseñaran a surfear y lo que quisieran, pero comenzaron a hablar de sus amigos que les esperaban y tal y cual... y decidí ser fiel a mi principio de NO modificar mis planes de viaje por una mujer. Ni por dos. Seguiría con mi idea de ir hacia la Ruta de las Flores, Juayúa exactamente. Eso hice, con un par de aventones más, para acabar cenando la típica comida salvadoreña: pupusas.

Un nuevo país... y diferente, aunque muchas cosas son complicadas de explicar con la palabra, tanto oral como escrita. Siguen siendo gente amable, cálida, que trata bien al que va... y a diferencia de Guatemala, conducen sin tanta prisa!!! Sobre todo los autobuses. Muchas más sensaciones, pero que no puedo expresar...

Juayúa es un pueblo tranquilo,entre cafetales y montañas, con gente agradable y su famosa Feria Gastronómica de los fines de semana. Era una fiesta!! Decenas de puestos con comidas y artesanías, música en vivo (sobre todo imitadores, gracias a los cuales pude oir por enésima vez las rancheras de Vicente Fernández), animadores, humoristas,... Y yo que me fuí acomer lo más novedoso para mí: Rana a la parrilla. Muy rico, sabía como a conejo. Pero me podía haber comido 5 platos de esos.

Varios días de buena vida y relax en Juayúa, para luego seguir hacia San Salvador.Iba a ir de Autostop, pero el transporte es tan barato que no me merecía. Para salir del pueblo a algún lugar para pedir jalón, me iba a costar 0,20; y para ir hasta San Salvador, pasando por el lago Coatepeque, no llegaba al dólar. Decisión tomada.

Visité el privatizado Lago Coatepeque. Bueno, ell ago no está privatizado, pero sí casi todas sus orillas, por lo que solo se puede tocar el agua entrando a algún complejo (previo pago de entrada). Lo mismo que para subir a sus volcanes, que hay que subir con guía. Así que me quedé sin subir ni al Santa Ana ni al Izalco, auténtica postal del Salvador.

Y seguí viaje hacia la urbe, hacia San Salvador, donde me alojé cerca del Boulevard de los Heroes, y de un macrocentro comercial llamado Metrocentro. En la vida, JAMÁS, había visto tanto restaurante de comida rápida juntos. En unos 500 metros de esta avenida, había todo tipo de cadenas de comida rápida, conocidas y no conocidas, y algunas como Burger King, creo que conté 4 restaurantes. Por no hablar de todas las opciones de comida rápida que hay dentro del centro comercial... que era un laberinto. Enooooorme. No entiendo, con lo ricas y baratas que son las pupusas!!!!

Visité San Salvador, la estatua de San Salvador (un cristo sobre el mundo), la catedral (a la que no pude entrar por unas protestas de los lisiados en la guerra que reclaman recibir sus ayudas que les prometieron), el mercado... aunque bueno, todo el centro de San Salvador es un gran inmenso mercado callejero.

Pero de lo más interesante que visité, fue aprender sobre la figura de Monseñor Romero, que fue asesinado mientras daba misa, con un disparo de una bala explosiva disparada desde 40 metros de distancia, directa a su corazón, por un francotirador de la CIA desde un taxi detenido en la calle frente a la puerta principal de la iglesia, mientras el Monseñor hacía la Eucaristía y levantaba el cuerpo de Cristo. Monseñor era un azote contra el gobierno, por medio de sus homilías contras los atropellos que cometían, sus abusos, como mataban indígenas y campesinos sin razón; y defensor en parte de la lucha armada guerrillera como única salida para defender la justicia. Criticó también duramente el papel de la Iglesia, que no supo tomar un papel fuerte y valiente en el conflicto. Una monja me contaba que Monseñor daba misa todos los domingos en la Catedral. Sus homilías sobrepasaban ampliamente las 2 horas de duración,ya que aprovechaba para criticar todo lo que nadie se atrevía a criticar. Ella misma decía, que era de admirar, y para conseguir lugar en la Catedral había que llegar mínimo una hora antes del comienzo, ya que se llenaba hasta los topes. Era la voz de muchas voces, y hoy figura su retrato pintado en muchas paredes, junto a la imagen del Che Guevara, o Furibundo Martí (otro mártir de la lucha por la igualdad en Salvador), ...o incluso junto al retrato del nuevo futuro presidente de Salvador, Mauricio Funes, del FMLN que ha llenado de esperanza al pueblo.

No mucho más en la capital y me fui a Suchitoto, una aldea típica colonial, bonita y tranquila. Mucho calor, como toda la semana, rozando 40 grados. Por suerte, al atardecer comenzó a llover. Yo echaba tanto de menos llover, que me quedé ahí debajo, como si fuera la primera vez que veía llover. Ya oscuro, empezó a llover más fuerte, y la luz se fué unos 30 minutos. Latinoamérica.

miércoles, abril 08, 2009

Mercado, volcanes y procesiones de Semana Santa

Chichicastenango, es famoso por su mercado, de gran importancia y afluencia ya que se encuentra prácticamente en el centro del país y en el cruce de importantes rutas. Ahí fuímos, como dije en el anterior post con una facilidad preocupante al viajar a dedo. El mercado, ocupa todo el pueblo. No es una plaza o una calle, no, es todo el pueblo; con puestos en los que puedes encontrar desde alimentos, a semillas, a ropas, a máscaras, ... todo. En gran parte dedicado al turismo, pero también con gran utilidad para el habitante local. El olor a copal que emanaba de la iglesia, en la que se conjugan ritos "cristianos" con los antiguos ritos "mayas"; y en la que una vez que entré, me enteré que hay que entrar por la puerta lateral, ya que la frontal se dedica para la entrada de personalidades.

Aparte del mercado, subí a visitar Pascual Abaj, una piedra milenaria sagrada para la gente del lugar, en la que todavía humeaban algunas velas que alguien había dejado, así como como los cigarros yo tras ofrendas que habían echo. Algunos perros se dedicaban a relamer todo aquello que les interesaba. Volví al pueblo, y ya estaban comenzando a desmontar el mercado. Gente acarreando mochilas imposibles, con gran peso, y desmontando puestos de ventas con gran trabajo. No hice mucho, más que comer y dormir, antes de levantarme al día siguiente para ver como era el pueblo "sin el mercado".

Sin embargo al día siguiente todavía seguían muchos puestos, parece que es mercado eterno. Y entonces descubrí por qué había tantas abejas al día siguiente. Unas botellas de whisky y vodka, que se vendían en la calle, resultaron ser de miel pura recién recolectada. De echo ví incluso niños que jugaban con paneles a los que sacaban la miel. Deliciosa....

Y llegó el momento de seguir camino, esta vez sin mi compañero Ron, que iba a visitar la zona de Quiché. Yo iba a ir de vuelta hacia Xela para llegar a San Marcos. Salí a la ruta, y pensé que mi buena suerte se había acabado, ya que llevaba más de 10 minutos sin que me parara ningún auto. Pero en ese momento, paró un auto con 4 personas que me llevaban hacia Xela. No era lo más cómodo, pero ya quería viajar. Fue entretenido, gente amena, inteligente, pero que creo que también pertenecían a algún grupo religioso ya que todo lo acababan con la palabra "por que Dios lo quiere así", o "Dios va guiando tu camino", ...

El tema es que mi destino no iba a ser Xela, sino un pueblito anterior llamado San Andres Xecul, un lugar del que había oído cantidad de comentarios sobre su iglesia. Lo mejor de todo, y que me volvió a demostrar mi suerte viajando a dedo, es que esta familia iba directamente a este pequeño pueblo a visitar a sus familiares, por lo que me ahorraría el trasbordo y pérdida de tiempo y dinero, INCREIBLE. La iglesia, como podeis ver en la foto... única. Parece ser que el que la pintó estaba bajo la influencia de los dioses en forma de drogas-alcohol. Y no solo pintó uno, sino que 3 cuadras más arriba hay otra del mismo estilo. Y no solo por fuera; por dentro, hay unas luces en las que pone "Dios ilumina tu camino" con luces de neón, las cuales también rodean la escultura de Jesucristo. En fin... mereció la pena la visita.

Seguí camino, ahora ya en Chicken Bus hasta San Marcos, desde donde comenzaría al día siguiente mi ascensión al volcán Tajumulco, que con sus 4200 y pico metros, es el monte más alto de Centro América. Me levanté a las 4.30, como un campeón, para subirme a un autobús que me dejaría en donde comienza el camino tras una hora de camino y unos 5 quetzales de precio (0,5 euros). Había niebla, y en internet había visto que no venía muy buen tiempo, pero bueno... o hoy o nunca (lo cual, dicho sea de paso, es la peor razón para escalar una montaña). Pero confiaba en que arriba estuviera claro, tal y como decían la gente del lugar, y empecé a caminar entre la niebla siguiendo el camino.

Había leído en internet y en otros lugares, que se demora 5 horas en subir y 3 en bajar. De echo, encontré un comentario en una web de un chico que decía que el camino era difícil de seguir, y que subiendo rápido y acortando se había demorado 3horas y media. Por esas razones, llevaba bien de alimeno. Pero al poco de empezar, me encontré al igual que en el volcán Agua, con gente de las comunidades cercanas o de agrupaciones religiosas, que subían el volcán con sus sandalias o con sus hijos a la espalda... y yo con mi mochila llena de comida. Me habría equivocado de camino??

Pues la respuesta es que no se qué hicieron esa gente para que les costase tanto, pero yo con mi estado físico sin más, y parando al final muchísimo debido a la falta de aire y al suelo arenoso, me demoré 2 horas y unos 15 minutos en llegar a la cima. Joder, y no había ninguna otra montaña más alta, así que tenía que ser ese. Pronto ví el cráter y gente que me confirmó que sí, que ese era. Y qué iba a hacer yo con tanta comida??? Pues estaba claro. Eran las 8 y media de la mañana, y hacía sol (las nubes estaban como 500 metros por debajo), y el paisaje era increíble. La temperatura unos 14 grados. Así que bien abrigado (por el viento), y a comer, mientras disfrutaba a lo lejos de las cimas de los volcanes Acatenango y Fuego (a lo lejos), y Santa María y Santiaguito más cerca. Y para culminar la belleza, pude ver humear al Fuego y al Santiaguito... hermoso!!!! Y ahí me pasé como 3 horas. Básicamente, comiendo y bebiendo todo lo que había llevado para 8 horas de caminata.

La bajada sencilla, y de nuevo en San Marcos, donde para variar había una procesión, y estaban adornando el suelo haciendo las típicas alfombras con barro y arcilla o polvo de tiza, que disfrutaré próximamente en Antigua. No mucho más... y de nuevo hacia Xela, donde me encontraría con mi amigo Ron. El objetivo subir el volcán Santa María con la luna llena.

Y ahi fuí, a Xela, donde me junté con Ron, y tras tomar la típica cerveza y tekila para agarrar fuerzas, nos fuimos al local de Quetzaltrekkers a las 11 de la noche. Esta asociación, Quetzaltrekkers, es como una ONG de voluntarios que no ganan dinero y lo destinan todo y colaborar con los niños de la calle. El único problema... que su español es como mi ruso (lo justo para decir salud, cerveza, y poco más....). Pero bueno, nos dieron de cenar, ropa de abrigo, agua, mochila y subimos. La subida bonita, dura, pero no tanto como el agua (creo). El problema fue, que llegamos a las 4am, y había luna llena, sí, pero también muchas nubes y viento que hacían imposible ver el volcán Santiaguito así como disfrutar de la cima debido al frío y la humedad de las nubes. Pero bueno, dentro del saco de dormir, aguantamos hasta las 5 y media que empezó a amanecer, y ahí con el sol ya calentando todo empezó a cambiar.

Cafe y/o chocolate caliente para desayunar, sol, y las nubes que se empezaban a ir... y así conseguimos disfrutar de una de las erupciones del volcán Santiaguito. Hermoso.... tanto como las vistas. Incluso se vaía el Tajumulco en esa foto que aparezco yo!!

Bajamos, cada uno con una bolsa de basura intentando limpiar el monte, pero tal y como se ve en la foto, no es tan fácil. Quería irme hacia Antigua directo, pero claro; sin dormir toda la noche, acepté quedarme en casa de una chica vasca (lorea), la cual no estaba en Xela sino en Berriz, pero mis amigos tenían la llave, así que ahí fuimos. y entre los 5 que estábamos, cena y botella de Quetzalteca. Imposible salir de fiesta, ya que para cuando vimos la hora ya era la 1, hora en la que cierran los bares por la Ley Seca de Guatemala. Pero no importó, seguimos un poco más y a dormir, in fain serafain.

Al día siguiente, era Viernes Santo, y yo quería ir a Antigua, donde se dice que es la celebración de Semana Santa más importante después de la de Sevilla. Pues ahí fuí... a dedo. Sin problemas (me preocupo). Y de nuevo a casa de Andrea, compartiendo suelo esta vez "solo" con 5 personas.

En Antigua, pude disfrutar de lo típico (acompañado de multitudes de turistas). La creación de las alfombras, por las que pasará la procesión. La cual, el viernes santo, acabó como a las 5.30 de la mañana... cuando yo ya no encontraba ningún bar en que beber nada. Y eso sí, muy religiosos, pero los puestos de pollo no daban abasto. Creo recordar que en viernes santo no había que comer carne...

La verdad que fué increíble la procesión, y al día siguiente, me iba a juntar con mis 4 amigos fiesteros con los que estuve en Xela, en Panajachel, en donde vivía una de ellos. Ahi fui... de nuevo a dedo, y no pudo ir mejor. Ya que en un auto, me pagaban las cervezas, y el segundo que tomé, eran dos jóvenes que iban a pasar la noche a Panajachel; así que como llegamos antes que mis amigos nos pusimos a tomar cervezas para esperarles. Para cuando llegaron, ya íbamos contentísimos, pero la fiesta siguió y siguió...

Me quedé un par de días en Panajachel, disfrutando de la fiesta cerca de la laguna (foto), para lugeo seguir a San Marcos de la laguna, el cual era todavía más tranquilo; lleno de hippies y gente que busca la energía, puesto que parece ser que hay energía especial. Pero me aburrí, todo el mundo haciendo Yoga... Era lindo, con callejuelas en las que justamente se podían cruzar dos personas, pero... tan tan tan tranquilo, que me aburrió. Solo estuve una noche, y de ahí, a San Pedro, un poco más movidito y con más vida.

lunes, abril 06, 2009

De Guate a Xela, pasando por volcanes y por la playa

Sigo viajando, sigo siendo confundido con un gringo, y me siguen hablando en inglés avergonzándose cuando ven que les respondo con un español bastante bueno y diciendo: "mirá, pero no entiendo inglés, lo siento". Pero quizás me sería útil hablarlo, porque el que me diga que el Español es un idioma fácil... lo cuelgo. Yo lo hablo desde que nací, y cada día tengo que aprender cosas nuevas y dejar otras de lado. Ahora en Guatemala, ya fué mi última enseñanza. Yo empezado en coger un coche. Ok. Todos sabemos (el que no que pregunte) el significado del verbo coger en muchos países latinoamericanos, pero... el "coche"??? nada de chistes fáciles y eso de "probá por el tubo de escape", no. Acá, coche es un chancho, un cerdo, un marrano (al animal me refiero!!!). Una vez echa esta explicación lingüística sobre nuestro querido idioma, contaré mis últimas peripecias.
Resulta, que estuve en la Declaración de Huelga de la Universidad de San Carlos. Jolgorio!!! A mi me recordaba esos tiempos (no tan lejanos, eh?) en los que era universitario, y acudía sin falta a las Carpas Universitarias en Pamplona. Esas fiestas en que con la excusa de juntar plata para el viaje de estudios se convertían en 24 horas de fiesta ininterrumpida, buscando amigos que trabajaran en alguna barra, y demás peripecias... Pues en fin, que me trajo muy buenos recuerdos. Pero cuando la fiesta ya iba decayendo, fuimos a la Zona 10 de Guate, donde se encuentran los "mejores bares". Y ahí encontré lo menos guatemalteco (o chapín) que había visto hasta el momento (todavía no había llegado a Antigua). Bares en los que ni siquiera se oye reggeaton, sino música electrónica (POR FIN!!!) Aparte, gente alta, algunos rubios, y hablando español, o sea, que eran también chapines; pero nada que ver con la cultura indígena con la que había estado conviviendo hasta el momento. Y bueno, la música... prefiero la electrónica, pero como que echaba de menos el entorno más chapín.
Nos levantamos el viernes, un buen desayuno (tal y como se ve), y tras hacer algunas compras con vistas a la ascensión del volcán Agua, nos fuimos a Antigua, donde dormiríamos en casa de Andrea. Íbamos 3: Kristine, Jackie, y yo. Pero allí nos encontramos con más gente, que ya estaban para salir de fiesta. Así que bueno... todavía con la resaca (cruda, goma, biharamun, ...) del día anterior fuimos a tomar algo, con la idea de volver pronto. Esa era la idea, pero fuimos a algunos bares en los que volví a sentir eso de que "esto no es Guatemala". Por ejemplo, un bar en el que suena una campana y l@s camarer@s suben a la barra con botellas de tekila que vacían en las bocas del que lo pida. Me tocó... y encima con dos a la vez, pero esa foto no la voy a poner (aquí). Seguimos... reggeaton, salsa... o sea, lo de siempre. Y sin darnos cuenta ya era la 1 de la mañana, hora en la que TODOS los bares de Guatemala cierran por la ley seca. Nosotros que íbamos a subir al volcán decidimos ir a dormir, el resto se fueron a una after party.
Y nos levantamos, no en el mejor de los estados, pero teníamos un objetivo: subir el volcán Agua. Antes había una laguna en su cráter, y debido a fuertes tormentas y un movimiento de tierras, provocó que la laguna rompiera el cráter creando un torrente de lodo que arrasó con todo lo que pudo. Se veía ahí a lo lejos, hermoso, junto al humo que echaba el volcán Fuego. Comenzamos a ascenderlo desde un poblado llamado Santa María. Algunos decían que estábamos locos por querer hacerlo en un día, subir y bajar; otros que en 3 horas se subía... bueno, por si acaso, lo primero desayunar al estilo chapín en el mercado del pueblo: huevos, frijoles y tortillas. Ya listos... vamos para arriba. No fuimos por el camino más corto (tal y como nos enteramos más tarde), pero tras unos 5 horas (en las que Kristine nos confesó que padecía asma y dolor en la rodilla), conseguimos llegar, aunque hubo momentos que pensé que la tendríamos que dejar ahí esperándonos. Y es que, este volcán es bastante duro y se sube hasta unos 3.700 metros. Pero bueno, subimos, hasta arriba, y en el cráter... una cancha de fútbol (para acampar) y una iglesia. En los laterales del cráter, no las conté, pero fácil unas 20 antenas repetidoras.
Las hermosas vistas, un poco fastidiadas por la neblina bajo nosotros. Repusimos algo de fuerzas y para abajo. Ahora sí, intentando acortar un poquito, lo que hizo que acabáramos con tierra hasta donde ya os imagináis. Pero bien, bajada rápida, mientras nos cruzábamos con muchísima gente que subía para ver el atardecer y acampar arriba. Nosotros solo podíamos pensar en la ducha que nos íbamos a dar en casa de Andrea y en dormir.
Y la ducha nos la dimos, pero habían venido más amigos de Panajachel y otros lugares, con lo que estábamos 10 para dormir esa noche en la misma habitación. Decidimos salir a comer algo y a dormir pronto... pero nuevamente, nos dieron la una de la mañana, cuando ya estaba la gente pintando las calles con polvo de tiza, flores y demás cosas para la procesión del domingo. Antigua es muy famoso por su gente devote y sus procesiones, principalmente en Semana Santa, cuando intentaré venir por acá para verlas.
Al día siguiente, nos levantamos temprano, ya que tanta gente en la habitación (entre ellos dos niños de 5 y 9 años), hizo que en cuanto alguien se mueve... todos arriba. A las 9 de la mañana, ya estábamos todos levantados. Fuimos a pasear por Antigua, llena de gente, a desayunar, ... y así estábamos cuando pensé que por aprovechar la tarde me podía ir al volcán Pacaya. Así como quien decide ir al cine, decidí que esa tarde ascendería uno de los volcanes más turísticos de Guatemala. Es tan turístico debido a que se encuentra activo, y constantemente está escupiendo lava. Por lo que hoy leí en el periódico, han prohibido la ascensión desde hoy hasta nuevo aviso porque está arrojando piedras hasta 25 metros de altura, así como escupiendo más lava de lo normal. Igual hasta lo veo en erupción a lo bestia!!! Fue una subida fácil, y al día siguiente decidí que ya era suficiente, y me fuí. Mi destino, un lugar tranquilo, con sol, playa, piscina... a orillas del oceano pacífico (que de pacífico, nada).
Me fuí a Monterrico, donde mi vida diaria era levantarme (por culpa del loro), bañito en la piscina, desayuno chapín (huevos, frijoles y tortillas), baño en la piscina, paseo en la playa, baño en la piscina, comida y siesta. Para seguir con ese ritmo por la tarde... siento dar envidia, pero así fué mi vida.Y ahí estuve un par de días, hasta que llegó Ron. Guatemalteco, gran conocedor de su país, y que aprovechando unos días libres quería viajar justo por donde yo, así que nos juntamos ahí en Monterrico. Al día siguiente, saldríamos a dedo hacia Xela.
Y yo pensaba que viajar dos chicos iba a ser complicado. Pero si no me equivoco, la vez que más esperamos fue 5 minutos. Viajamos en un camión con maderas, sentados sobre ellas; en una pick-up; en un auto que el conductor era más que temerario, para acabar en un camión que llevaba un colchón sobre unas sospechosas cajas traídas de México (pero el colchón era maravilloso), para ascender desde el nivel del mar hasta los más de 2000 msnm de Xela (Quetaltetango -o algo así). Lo del conductor temerario lo digo porque hubo un par de veces que yo pensé que nos iban a linchar o que se iba a chocar, no por rápido, sino por meterse por cualquier lugar para saltarse un atasco de unos 5 kms provocado por obras en la carretera y un funeral (que le llevaban al muerto al cementerio y bloqueaban un carril). El resultado fué buenísimo, porque nos libró de estar ahí atascados unas 3 o 4 horas, pero... en fin.
En Xela, nos alojamos en casa de Eddie. Y entre cerveza y cerveza, que es el ritmo al que me tiene acostumbrado mi compañero de viaje Ron, hicimos varias cosas (aparte de salir). Una fué subir a la Laguna Chicabal, lugar sagrado para los mayas, por lo que tienen prohibido bañarse. Pero tal y como había leído, la niebla tiende a meterse en el lago, y a jugar con el agua, como creando un velo y moviéndolo, encerrando algo mágico.
Y al día siguiente, para relajarnos, nos fuimos a las Fuentes Georginas, que son un afloramiento de agua caliente... pero muy caliente. Parece que antes no eran tan calientes, pero un terremoto hace unos años, hizo que floreciera un nuevo manantial con aguas todavía más calientes. El lugar, es hermoso, en lo alto y fondo de un valle, con casi eterna niebla, y con un frescor que hace que el agua sepa todavía mejor. Esa noche, de fiesta nuevamente, ocurrió que se fué la luz así como a las 2 de la mañana (sí, en teoría los bares tenían que estar cerrados, pero siempre hay algo). Así que tras acabar la última cerveza, caminando a casa. Fué interesante caminar a oscuras por una gran ciudad como esta. Intentamos parar algún taxi (ya que caminando es como media hora o más); pero... ¿Qué taxi se va a atrever a parar durante un apagón a dos jóvenes con la capucha puesta por el frío?. Nada, fuimos caminando.
Y no hicimos mucho más, aparte de reservar para subir al volcán Santa María con la luna llena. Agarramos un Chicken Bus típico, que nos sacara de la ciudad, y una vez fuera, NUEVAMENTE a los 5 segundos, ya habíamos conseguido una pick up que nos llevara. Como digo, estoy muy preocupado de lo fácil que nos está siendo hacer autostop. Nuestro destino, Chichicastenango ( o sea, chichi), lugar en el centro del país famoso por su mercado, en el que se venden de todo.