-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

lunes, enero 18, 2010

Viajando hacia la ruta del Che




Iruya estaba lleno de mochileros, y el 90% de ellos (por lo menos) seguía rumbo a Bolivia. La que había sido mi compañera de viaje estaba entre los que no seguían, así que sin problema pude encontrar reemplazo con gente amigo del grupo de Autostop (algunos de ellos conocidos desde hace 4 años... como pasa el tiempo!!).

Viajábamos 8 personas, de ellas 4 no teníamos pasaje de bus para llegar a la ciudad fronteriza de La Quiaca. Pero un breve chamullo con los choferes de los dos buses que salían, nos permitió viajar de pie más barato. Además, tuvimos la suerte de que alguna reserva había fallado y había algún asiento, así que nos pudimos sentar. Si no hubiera sido muy muy muy duro tantas horas de pie por carretera de ripio (sus 3 primeras horas).

Llegamos a La Quiaca, de nuevo chamuyo, y conseguimos alojamiento por 5 pesos cada uno, eso sí, no había camas para todos. Viendo la pinta del lugar, opté por dormir en mi aislante con la bolsa de dormir.

Y llegó el día de cruzar la frontera hacia Bolivia, llegando a Villazón. Una inmensa cola de mochileros hacían figurar que la cola sería de una o dos horas, pero el carnet de funcionario de uno del grupo nos permitió pasar rápidamente. Luego trámites en Bolivia... y ya estábamos ahí.

Nuestro paseo hasta la terminal fue rodeado de tiendas y casas de cambio. Daba la impresión de que podías comprar CUALQUIER cosa a buen precio. Llegamos a la terminal sabiendo que el pasaje a Uyuni, el lugar a donde queríamos ir a ver el salar, costaba hace uno o dos años 30 bolivianes. Ahora el precio era 150, y además, como no había pasajes, viajando de pie. Obviamente, todo es relativo en Bolivia y se regatea, ya que te ven la mochila y el precio se dispara. Conseguimos que nos lo bajaran a 60, sin embargo teniendo en cuenta que eran 14 horas por carretera de tierra, desechamos la idea.

A donde podíamos ir?? a Potosí?? Directos a La Paz? ... Encontramos pasajes para Tarija, y sin saber muy bien donde estaba ni qué había para visitar, subimos un grupo de 7. Se nos habían juntado 2, pero se quedaban 3, así es la ruta. Lo único que conocíamos de Tarija era que es la zona vinícola de Bolivia. Pero qué más?? Bueno, el pasaje valía 43, pero al ver un escudo del Club Independiente de Argentina, nos ofreció los pasajes directamente más baratos si le cantábamos una canción de los hinchas de Independiente. Y así lo sacamos más baratos... sin regatear siquiera.

La ruta a Tarija, fueron 6 horas espectaculares, por un camino de ripio en un viejo bus manejado por un pibe al que no le cabían más hojas de coca en la boca. El paisaje, insisto, increíble. Carretera de cornisa, con altas montañas y hondos precipicios, estrecho camino, tocando la bocina en las curvas para evitar colisiones, rozando las paredes por un lado, y con la rueda casi en el aire por el otro... pero eso no es nada. En diferentes lugares, donde el precipicio es realmente hondo, se pueden ver autobuses accidentados. Sí, imaginaos la confianza que te da ver al fondo de un precipicio un autobús colisionado mientras viajas en un bus que no te da ninguna confianza... Y si por si eso fuera poco, a los dos días leemos en la prensa local "Otra vez Copa Moya: nuevo incidente de la compañía de buses", la cual resulta que era la misma compañía en la que habíamos viajado... pero bueno, estamos vivos.

Uno está en Tarija, y ya le cambian los esquemas. Casas palaciegas, con piscina, muchos coches caros, hummers, 4x4, motos, muchísimos cibers, tiendas, ... Se rompen los prejuicios que uno puede llevar sobre lo que se va a encontrar en Bolivia, quizás "ayudado" por encontrarse en la zona oriental de Bolivia, esa zona que se quiere independizar, y en la que se ven pintadas contra Evo y su constitución. Sin embargo, algo curisoso fue que en las últimas elecciones, la popularidad de Evo subió llegando a ganar en Tarija o perdiendo nada más que por 10 puntos en Santa Cruz. Parece que mucha gente contraria a él se esta dando cuenta de muchas cosas que se están haciendo bien... y las valora más que las malas.

Queríamos llegar a Camiri, lugar del que habíamos oído guarda algo de relación con la experiencia guerrillera en Bolivia, y sin saber muy bien que queríamos buscar o encontrar, ese era el destino que queríamos para nuestro siguiente movimiento. Pero solo había buses a la tarde, y eran muchas horas de viaje, de noche por carretera de cornisa con precipios y demás... como no nos daba mucha confianza, decidimos hacrlo todo por carretera de asfalto, lo cual nos obligaba a meternos unos 200 kilómetros por Argentina, pasando por los otros dos pasos fronterizos existentes entre Argentina y Bolivia.  Y así fue como salimos de Bolivia, para comer un asado en Argentina, y volver a entrar a Bolivia, para encontrarnos en Yacuiba, lugar del que comenzamos a movernos hacia el norte, parando en Villamonte, para al día siguiente, ya sí, llegar a Camiri, lugar en el que empezaría nuestra "Ruta del Ché" particular, la cual haré un artículo propio.

1 comentario:

  1. Anónimo7:22 a. m.

    Aupa!!!...descubrí tu blog a traves de un amigo tuyo que durante noviembre/diciembre estubo viajando contigo...me gustó tanto...que me he leido todo tu diario...y ahora espero con ganas que vayas colgando tus aventuras...sigue haciéndolo...gracias a ti, algunos que no hemos sido tan valientes como tu...o que las circunstancias de la vida nos han atado más...tenemos la oportunidad de vivir y soñar a traves de lo que tu cuentas...y nos queda esa pequeña ventana de esperanza...A seguir disfrutando de cada piedra del camino...

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