-------------------- El Viajero ----------------

Nacido en Pamplona, capital del viejo Reyno de Navarra. Con 25 años, para algunos muy tarde para algunos muy pronto... decidí varias cosas: Me encontraba inmerso en un estilo de vida que no me satisfacía plenamente, ya que daba igual que tuviera 25 años o que tuviera 50, iba a seguir haciendo lo mismo, y con lo mismo para contar cada día. Así, que empaque la mochila ... y partí un día 6 de octubre de 2005 hacia Buenos Aires, donde empecé algo... que no se cuando acabará. Mi objetivo principal es VIVIR, y a la vez, sentirme vivo. Viajar... una forma de vida. No consiste en llegar a un lugar, sino disfrutar de cada segundo del camino, cada lugar, cada persona, cada grano de tierra, cada atardecer como si fuera el último y el más lindo... Y en eso consiste mi viaje, no llegar a ninguna parte... vivir viajando; al fin y al cabo, VIVIR. Y desde aquel momento, me considero la persona más feliz del mundo, con una riqueza inmaterial que nadie me puede quitar y nadie puede comprar, que no depende de nadie. Como una vez leí, las cosas verdaderamente buenas de la vida, no son cosas ni tienen valor. Aprendo, vivo y disfruto; entonces ¿por qué parar de viajar?
jotikass@gmail.com

domingo, marzo 29, 2009

De Livingston a Guate

Llegué a Livingston en barca, porque es la única forma de llegar a esta ciudad, ya que no exite ninguna carretera que salga de este poblado. Y en el poblado, hay algunos coches, pero no de gran utilidad. De echo, la única gasolinera, la de la foto, es para barcas.

El poblado es tranquilo, con sus pilas comunales para lavar ropa, y al igual que la zona garífuna de Belize, llena de rastas que parece se pasan el día fumando porros y pescando. Eso sí, sin prisa. Me quedé dos noches mimetizado con el ritmo de vida, el olor a pescado en las mañanas y el sabor a pescado en la mesa a las noches. Comí el famoso tapado. Es complicado describirlo. Es un bol grande... en el que en el fondo hay un pescado (pero para cuando lo "destapas" ya no tenés ni hambre), y está cubierto por sopa de pescado con miles de almejas, caracolas, pulpo, mejillones, ... en fin, todo lo imaginable y mucho más que se pueda sacar del mar.

Así como lugares para visitar me fui a los 7 Altares. Tampoco una maravilla, pero bueno, estaba bien para relajarse un ratico ahí con las cascadas y las pozas para bañarse. Pero poco más. Me dio pena ver lindos lugares como el de la foto con la palmera... junto con tanta basura; un problema que se repite en demasiados lugares.

Seguí camino hacia Guatemala "continental". No llegan carreteras a Livingston, así que en lancha hacia Río Dulce, cabecera del río y lago que acaba desembocando al mar en Livingston. El paseo era hermoso, comenzando en el puerto donde había varias panteras dibujadas... entre ellas la "ikurriña".

El camino discurre entre gran vegetación, nenúfares, casas de ensueño a orillas del río, ... y así llegué a Rïo Dulce, donde ni siquiera paré, ya que le pedí a la lancha que me llevara un poquito más y me dejara en el Castillo San Felipe (creo que se llama así). Un fuerte que construyeron para parar a los piratas que entraban por ahí. El tema es que era bonito por fuera pero no quería pagar para ver por dentro (como suele pasar con los castillos, lindos por fuera y reformados y falsos por dentro). Así que directamente salí a la ruta a pedir jalón y viajar en la parte de atrás de las pick-ups hacia Finca Paraíso.

Y realmente, era un paraíso. Una cascada, que cae a un río, en el medio de la selva siempre es lindo. SI no hay mucha gente, y en ese entorno idílico, todavía más. Pero si el río lleva agua fresquita, y la cascada cae agua calentísima, es un auténtico paraíso. Fué increíble. El agua más caliente con la que me he bañado en todo el viaje (y es que los hoteles no suelen tener agua caliente). Lo único malo, fue que en el agua había unos peces que se dedicaban a mordisquear, principalmente una herida que tenía, por lo que eran un tanto incómodos. Pero ... la sensación de nadar en agua fria y caliente, en medio del bosque... impagable. Quizás uno de los lugares más sorprendentes que he visto.

Seguí viajando, y mientras esperaba, la típica madre con sus hijos, cargando leña realizando un trabajo descomunal; una escena que también se repite demasiadas veces. Llegué a El Estor, todavía a orillas del lago más grande de Guate, el lago Izabal. En este pueblo, nada, lo único la rapidez de internet, quizás debido a la cantidad de empresas mineras que están en la zona. Dormir, desayunar el maravilloso desayuno chapín (huevos, frijoles, y tortillas), y seguir camino hacia Cahabón y Lanquín.

Era una carretera de montaña, sin mucho tráfico y un poco abandonada, con maravillosas vistas, atravesando algunas comunidades indígenas. Viajé en un mini-bus. Todo iba más o menos bien, hasta que en una curva un auto nos avisó que en el puente estaban los asaltantes. En fin... rabia, impotencia... todo se juntó en el mini-bus. No hay lugar para dar media vuelta, así que hay que seguir. La gente, intentando esconder esos cheques que habían ganado tras un tiempo trabajando en la mina o en el campo. Yo ... intentando esconder cualquier cosa en cualquier lugar. El ayudante del chofer, escondiendo dinero en una rotura que había en la pared del bus... Los trabajadores, dejando los machetes en la parte delantera y todos juntos para evitar "provocar" a los asaltantes y que se les escapara algún disparo. "No es tan inusual" decían. En fin... te da rabia, y confías en que no pase nada, simplemente se lleven lo que quieran y chau. Llegamos al puente... y lo único que vimos fue un auto en un costado... y 4 tipos bañándose en el río. ¿Serían ellos? Seguramente decían mis compañeros del bus. Y seguimos rápido, muy rápido, preveyendo que quizás se subieran al auto para parar el autobús ante tan buen botín que habían dejado escapar... Por suerte, ya estábamos cerca de la zona habitada y no pasó a mayores, eso sí... el nudo en la gargante fue fuerte. Viajaba con una chica polaca, que tras llegar a nuestro destino, estuvo como 10 minutos sacándose dinero de todos los lugares imaginables de su cuerpo.

Lanquín, donde paré, es famoso por las cuevas y por Semuc Champey. Las cuevas... sin más, y Semuc Champey sí que es curioso. Es un río, que se junta con otro rio, pero el primero, se mete por un sumidero, y va bajo tierra, mientras el otro va por la superficie, creando unas pozas para bañarse muy bonitas; acabando su recorrido en una cascada que se junta con el agua que viene del río subterráneo. No se si me he explicado bien, pero da igual. Muy bonito. El único problema que no hizo mucho sol y no invitaba a quedarse mucho rato en el agua... pero por supuesto, me bañé.

Y aunque no había mucho más para visitar en este lugar, me quedé como 5 días en Lanquín, en un lugar llamado El Retiro. Pagaba nada más 2 euros por dormir con mi hamaca, pero el lugar era realmente idílico. A orillas de un río que me bañaba a diario, con un temazcal (sauna maya), con un restaurante-bar con muy buena onda a los atardeceres-noches, internet gratis... en fin, todas las comodidades. Y justo cuando me iba a ir, vi un anuncio de que iban a poner fútbol, el LIverpool el domingo, así que... decidí quedarme un día más. Para ver al Liverpool... y la victoria en el último minuto de Osasuna. Porque sí, estás en un lugar que no hay señal de celular, pero hay televisión por cable. Así son los gringos. Porque no dije, pero tanto los trabajadores como los huéspedes son todos anglosajones, menos yo como huesped, y algún indígena trabajando.

Viajé a Cobán, ciudad importante de la zona, y sin hacer mucho, más que comer cacahuetes, degustar el rico café de la zona, ... Como curiosidad, algo que no solo me ha ocurrido en este hotel, te dejan la biblia o el nuevo testamento en la mesa de noche, tanto en inglés como en español. Estaba un poco cansado para dedicarme a este tipo de lecturas... Y otra curiosidad. En la plaza central, veía gente que llevaba como teléfonos de mesa, con una antena de lado a lado... Pues resulta que no ví muchas cabinas de teléfonos, pero vas a donde ellos, y alquilas el teléfono por minutos. No se de donde robarán la señal, pero era gracioso como había gente sentada en bancos en la calle, con un teléfono de estos haciendo sus negocios.

Y llegué a la gran temida Ciudad de Guatemala. Me daba pereza ir, partiendo porque no me gustan nada las grandes ciudades, y en este caso además, porque cada vez que leía un periódico o veía la televisión, me enteraba que algún chófer de autobuses urbanos había sido asesinado, o que había habido un tiroteo... en realidad, la situación no era muy como para visitarlo. Incluso EEUU aconsejó a sus ciudadanos no visitar este hermosísimo país. En fin. Llegué y fuí a casa de Jacqueline, una chica nacida en Los Angeles, pero de madre y padre guatemalteco, que me alojó no solo las dos noches que pensaba ir, si no las cuatro que finalmente me quedé.

Primer día, paseé por la ciudad, y ví que realmente no tiene mucho atractivo turístico. Mi objetivo era comprarme algún libro para leer, ya que mi libro de lectura, ya lo había acabado. Y costó encontrar una librería que no solo vendiera libros religiosos, pero por fin encontré una y me compré la biografía de Rigoberta Menchú, personaje indígena del que yo había oido algo pero no tenía realmente conocimiento, así que en esas estoy. Visité algún museo como el Popul-vuh (que tiene su nombre del libro sagrado maya), en el que POR FIN, pude ver una copia (pero bueno, lo ví), del Códice de Dresden de los mayas, en el que dicen que esta era se acaba en el 2012 (para algunos, el fin del mundo). No muchas cosas más, aparte de disfrutar de lo buena anfitriona que era Jacqueline, que incluso me convenció para irme a hacer footing con ella. ¡Sin comentarios!. Y me quedé un poco más de lo pensado, porque ella, que es un culo inquieto, me convenció para subir el volcán agua, uno de los más bonitos y duros de Guatemala (de los 38 que tiene). Eso me lo convenció, mientras estába cenando Tepezcuintle, un plato típico maya. Os recomiendo buscar una foto de este animal, para que veais qué es capaz de comer el Jotas. No me quedé con los gusanos y saltamontes de méxico, sino que también le doy a los roedores. Confieso: estaba riquísimo!!!!

Pude también tomar parte, antes de dejar Ciudad de Guatemala, de una de las fiestas más antiguas y tradicionales del país. La Declaratoria de Huelga de la Universidad San Carlos. Esta Universidad de más de 300 años, lleva 111 años, haciendo esta huelga, que comienza con una fiesta, con discursos música, bebida (cerveza y kusha... mmmm!), para recaudar dinero con objetivo de un desfile que se hace una semana más tarde, que lleva 111 años con el mismo recorrido y en el cual se critica todo lo criticable y más del país, poniéndo a cada uno en su sitio, sin miedo a nada ni nadie, ya que van encapuchados, con lo que las críticas a políticos, o la pasividad de la policía con los asesinatos a choferes u otros problemas abundan. La fiesta.... buenísima!!!

jueves, marzo 19, 2009

Belize

No entraba en mis planes, pero el estar tan cerca de un país tan diferente a sus vecinos me atraía, así que modifiqué mis planes más próximos de viaje para pasar por Belize.

En realidad no estuve más que 3 días, pero me sirvió para gastarme el presupuesto de más de una semana; porque Belize es cierto, es muy caro. Pero tiene otra ventaja, viajar a dedo es muy fácil. Es más, creo que es el país más fácil del mundo; tanto así que incluso en la Lonely Planet lo recomiendan (sí, esa guía de viajes que siempre dice que todo es muy peligroso!!!). Continuamente paraban pick-ups para que te subieras en la parte de atrás y así viajar gratis, a diferencia de Guatemala donde siempre hay que colaborar un poquito para pagar el petroleo.

La situación de Belize es curiosa. En mi mapa de Guatemala, Belize está dentro de Guatemala, ya que éstos siguen reclamando su soberanía sobre ella. Resulta que hace 150 años, le cedieron a Inglaterra la explotación de Belize, a cambio de que construyeran una carretera de Guatemala City a Belize City. No construyeron la carretera, y se quedaron con el país; muy listillos los ingleses; haciéndola colonia suya hasta hace 25 años que se independizaron. Pero todavía aparece la Reina Isabel II en los billetes y monedas belizeños. Es por eso que se habla inglés; y que todo es tan caro. Y sobre la capital, Belize City... estaban tan cansados de que los Huracanes la destrozaran por su ubicación costera, que decidieron construir otra aburrida capital llamada Belmopan, consiguiendo que ni una ni otra sean una gran ciudad ni que sean atractivas. De echo, todo lo contrario, muchos belizeños integrantes de bandas callejeras en EEUU han sido expatriados y ahora se dedican a seguir con sus negocios en estas ciudades, por lo que la seguridad es un poco complicada. Pero fuera de ellas, Belize es hermoso, verde, con muchísima fruta que exportan a todo el mundo, con hermosos cayos (que no visité), y con una impresión de que todo el mundo se conoce el país, como si fuera un gran pueblo.

Llegué a la Frontera, Ciudad Melchor, con Belize. Como suele pasar en estos países, las fronteras parecen de risa. Tienes que andar preguntando a todo el mundo donde está el servicio de Migraciones para así poder estampar tu sello y hacer los trámites. Aparte, están todos los cambiadores de divisa.

Yo no tenía dólares belizeños, ni ganas de cambiar; así que aunque todo el mundo (incluídos unos turistas que querían que compartiera taxi con ellos) me decían que era imposible, yo decía que no tenía dinero y que quería ir a dedo hasta San Ignacio; lugar en el que un gringo me alojaría.

Era "imposible", pero el cuarto auto que pasó la frontera me llevó. Pero no iba hasta San Ignacio, iba nada más al primer pueblo, pero no dudó en darme 5 dólares para pagar el autobús (que solo costaba 1) con la condición de que yo le invitara a alguna cerveza cuando le viera en España. Así fué como llegué a San Ignacio, un pueblo con un ritmo de vida interesante, pero lleno de gringos que han establecido ahí su hogar; lo que provoca que todo sea caro. Y como no estaba muy por la labor de pagar un tour ni nada así... solo estuve una noche.

Al día siguiente, comencé a hacer dedo y me paró un autobús que iba a buscar unos clientes y que me llevaba gratis. Buen comienzo... Así que digo que es el mejor país del mundo para viajar a dedo! Llegué sin problemas a Dandriga, capital garífuna del país. Un pueblo en el que el alcalde es negro con rastas y baila reggae. Leía en esa guía Lonely Planet, que en este país es posible encontrarte un policía que te diga tatareando: "Every little thing is gonna be all right" (al estilo Bob Marley). Pues sí, creo que es posible. Cultura garífuna, con su idioma mezcla de francés, inglés, español, dialectos latinoamericanos, y algo africanos. Música garífuna, basada en la percusión africana; así como sus danzas y ese increíble movimiento de caderas que soy incapaz de hacer. Son un pueblo diferente. Vas por la calle y te imaginas que cualquiera de ellos se dedica a fumar marihuana todo el día. Bueno, luego también están los chinos, que tienen un mercado en cada esquina... pero eso como en todos los sitios. Es una mezcla muy interesante.

Sobre los garífuna; aclararé que son los descendientes de barcos de exclavos que consiguieron escapar y acabaron en la costa caribeña de Belize, Guatemala, Honduras, ... consiguiendo mantener su cultura, tradiciones, idioma, ...

Y de ahí, ya no quería conocer nada más. Decidí que el norte, donde se encuentran los famosos cayos de Belize, y ese gran Blue Hole en donde hay cientos de tiburones con los que se puede bucear, lo visitaría en otra ocasión. En esta ocasión, mi ambición era cruzar de nuevo a Guatemala, donde el idioma, los precios, y más cosas me hacían sentirme más cómodo.

La ruta era sencilla... sur sur y sur. No hay otra carretera, así que seguí por la Southern Highway (autopista del sur), que se diferencia de una carretera normal en que tiene las lineas pintadas (hace 20 años, pero todavía se ven un poquito).

Y llegué a Punta Gorda, donde la vida es tan relajada y tan tan tan tan lenta, que la gente ni se molesta en decir el nombre entero, y le llaman al pueblo PG. Pensaba dormir y cruzar en barco a Guatemala el día siguiente, pero llegué con tiempo de cruzar ese mismo día, así que ni me lo pensé; aunque eso significaba llegar hasta Puerto Barrios para luego subir otro barco a Livingston, mi destino final.

Ese cruzo, ya casi atardeciendo... fué lo más parecido a una patera que un turista puede hacer. Había oleaje, viento, ... y dábamos unos saltos que en muchos momentos llegué a pensar que no llegabamos, haciendo un inventario de todo lo que llevaba en mi mochila y jamás recuperaría. Me acordaba de mi amigo argentino Damián, que tuvo un problema en un barco cruzando de Colombia a Panamá y naufragaron... y yo ya estaba pensando por qué después de pagar lo que pagamos no nos dieron ni un chaleco salvavidas. Pero bueno, un poco mojados, pero tras 60 minutos llegamos.

De nuevo, buscar las migraciones, hacer trámites y subirme a otro barco, éste más relajado para ir cerquita de la costa y tras 30 minutos a Livingston, localidad garífuna turística del caribe Guatemalteco.

sábado, marzo 14, 2009

El Mirador

Contratar una excursión de 5 días para llegar al Mirador, 200 US$ por persona.

Contratar esa excursión pero visitando ademas Nakhbe, 240 US$ por persona.

Juntarse un polaco, un belga y un español, comprarse una hamaca con mosquitera y un machete, algo de comida y agua, subirse a un Chicken Bus para dar saltos por 4 horas y así llegar a Carmelita, intentar contratar una mula sin arriero y no conseguirlo, rechazar muchísimas ofertas de los del pueblo, agarrar la mochila y comenzar a caminar por la selva con mochilas de más de 20 kgs, sin tener mapa ni conocimiento del lugar, para llegar al Complejo el Mirador tras 2 dias y mas de 60 kms caminados, y ver el atardecer desde El Tigre, y el amanecer desde la Danta... NO TIENE PRECIO.

Aunque si me hubieran dado un precio para no tener que volver los 60 kms de vuelta casi sin agua, lo hubiera pagado!!! jeje.

Esto es más o menos lo que hicimos.

Tras ver que el precio "oficial" era muy grande, nos planteamos el ir al pueblo de Carmelita, desde donde empieza el sendero, y ahi contratar algun servicio. Pero mas tarde, animados por gente que conocimos que se habia ido solo y por un guia local, decidimos lanzarnos a la aventura. Era viernes a las 8 de la tarde. El autobus que nos llevaria hasta ese pueblo, salia al mediodia, asi que teniamos no muchas horas para organizarnos; y aunque en un principio ibamos a ir 6, fuimos los 3 que más ganas teníamos de esta aventura: un belga demasiado de ciudad, que se dedicaba a quejarse y caminar por la jungla con sandalias; un polaco loco (al final voy a creer que todos estan locos en ese pais!! jaja) que era fanático de la Supervivencia y situaciones extremas, y que si por él hubiera sido hubieramos ido sin mochila ni nada, simplemente con un machete. Y yo, poniendo un poco de cordura.

Fuimos en un tuc-tuc al supermercado ya con nuestras mochilas. Un tuc-tuc es como una moto taxi disenada normalmente para 2 personas, pero nosotros íbamos 3 y las mochilas... y despues, además la compra. La compra para 5 dias, con 25 litros de agua incluido!!!! En fin, ahi empezo la aventura, sobrevivir a este viaje.

Fuimos "rápido" al centro del mercado de Santa Elena. De ahi salen los autobuses regionales y el tuc-tuc intentaba avanzar entre la maraña de gente, tuc-tuc, microbuses... llegamos a las 12.05. Casualidad, algo inusual, ese autobus habia salido puntual. Por suerte, a la 1, habia otro. Aprovechamos a comer algo en el mercado y nos subimos al autobus. Como suele pasar, al ser extranjero, nos toco pagar 5 quetzales más. O eso, o nos quedabamos en tierra...

4 horas de viaje, en un autobus un tanto destartalado, en el que continuamente subía gente a ofrecer comidas, bebidas, ... y en el que los asientos de dos, servian para 3. Aparte, de nuevo desesperación e impotencia cuando los niños tiran bolsas o botellas de plástico por la ventana al medio de la naturaleza; pero si su madre también lo hace, incluso en la casa, yo no puedo estar siempre discutiendo; gran impotencia. Viaje curioso, en el que el asfalto sobre la carretera solo duro 30 minutos. Luego todo tierra y piedras... nos ibamos a lo salvaje, into the wild.

Llegamos, y el pueblo era pequeñito, por lo que la gente se entero enseguida de nuestra llegada, y enseguida comenzaron los ofrecimientos de mulas, guias,... y los tipicos comentarios de "no se puede entrar sin guia", "es muy peligroso", "os vais a perder", "no podeis viajar con tanto peso, no vais a llegar nunca", ... Intentamos contratar una mula solo, que nos pedian 50 quetzales por dia, pero nos decian que era obligatorio llevar un arriero, ya que alguien tenia que cuidar de la mula y darle de comer. Intente explicarles que España esta llena de mulas y burros... pero no creyeron que mis "cualidades" eran suficientes, asi que ahi nos quedamos, sin mula.

Dormimos en el pueblo en casa de un señor, que nos dejo una habitacion para colgar las hamacas; y al dia siguiente, tras tomar nuestro ultimo desayuno "civilizado", siguimos las indicaciones hacia el comienzo del camino; encontrandonos enseguida con el cartel anunciador. Ya llevabamos 5 minutos y todavia no nos habiamos perdido, el asunto iba bien!!!!

Duro camino, con las mochilas tan llenas de agua, el calor, la humedad... Ibamos alternando paradas, en las que siempre se ponían a afilar los machetes, hasta que uno se cortó un dedo, aunque eso no hizo que pararan de hacer el idiota con el machete.

Llegamos al punto intermedio, Tintal, donde hay un puesto de guardaparques y unas ruinas. Decidimos dejar ahí un galón de agua (sí, no existen los litros, se utiliza el galón), y recogerlo para usarlo a la vuelta. Decidimos además, avanzar un poco más hasta el siguiente campamento y así tener menos caminata para el día siguiente, que iba a ser más duro. Si mirais la foto... entendereis por qué lo de llevar tanta agua. Eso es un lago...

Encontramos el campamento. Mejor dicho, el pedazo campamento. Era como en la peli Into The Wild, cuando encuentra un autobús en medio de Alaska. Pues acá lo mismo, en medio de la jungla, un campamento con techo, con fogón, con mesa, sillas, ... y bueno, escorpiones, arañas y eso... Y ahí cenamos, y montamos nuestras hamacas.

Fue una noche bastante light. De echo nos desanimamos al ver que la selva "no era tan misteriosa". Ya que hubo ruido, pero sobre todo de grillos y algún pájaro. Lo más interesante, era ver la luna llena desplazándose por el firmamento cada vez que uno habría los ojos alertado por algún ruído. Esa fué quizás la única cosa negativa, la luna llena que nos impidió disfrutar de las estrellas en este lugar tan apartado de cualquier emisión artificial de luz.

Habíamos puesto el despertador a las 5,30 de la mañana... pero hasta las 6.30 nadie se movió. Y cuando nos movimos fué para desayunar. Leche caliente, té, cereales... creo que fué el mejor desayuno en los últimos 3 meses. Ya que llevábamos peso, lo íbamos a hacer a lo grande!!! Y tras eso, desarmar las hamacas y seguir.

Parecía que nunca llegábamos al Mirador. Eran como 30 kms, pero nunca se llegaba. Por suerte, entre ruinas y tumbas semicubiertas por la vegetación, estábamos entretenidos quitándonos garrapatas y mostacillas (como garrapatas pequeñas de color mostaza). Por suerte, acá las garrapatas no son tan "malas" como en Europa. Acá te quitan la sangre y se van, sin quedarse metidas y provocando infecciones. Pero bueno, ésto nos hizo tomar la decisión de ponernos pantalón largo y camisa de manga larga. Esta bien el calor, pero si los locales van así... por qué nosotros no?

El camino también estuvo amenizado por monos que viajaban sobre nosotros, agitando las ramas con el objeto de que alguna cayera o algún fruto o algo... Creo que prefiero a los monos aulladores, que hacen ruido pero no te tiran nada encima. Y cuando ya moríamos, encontramos el cartel: Bievenidos al Mirador.

Justo ahí había unas ruinas que aprovechamos a visitar y a sacarnos unas fotos, antes de seguir el camino principal. Pero llevábamos como 15 minutos y no veíamos nada... nos entraron dudas de si éste sería el camino correcto o teníamos que haber seguido por donde las otras ruinas; así que como no queríamos acabar en México, pues decidimos volvernos. Pero al llegar a esas ruinas otra vez... vimos que nada de nada. Así que no quedaba otra opción: caminar por el camino que habíamos caminado y que habíamos también descaminado. O sea, como "íbamos sobrados", caminamos media hora de regalo.

Pero llegamos, y allí nuevamente (como en el campamento El Tintal), conoces a la verdadera gente que te da la bienvenida, te ofrece ayuda, y que te trata como personas sin esperar dólares. Montamos campamento, una pequeña "ducha" con un cuba de agua marrón sacada del lago, y a ver atardecer al Tigre, la segunda pirámide más alta del complejo. El atardecer... con toda la selva a nuestros pies, mágico. Observando las diferentes elevaciones, que son otras pirámides que están sin destapar todavía... y viendo los diferentes tucanes y aves que habitan en este territorio. El atardecer... inmenso.

A la noche, como de costumbre, fogón, cena, charla, ... y a dormir a la hamaca. El despertador esta vez, a las 4.45, ya que queríamos ir a La Danta, la pirámide más alta del complejo, y que con sus más de 70 metros de altura, nos mostraría el amanecer sobre la selva. Eso... si la encontrábamos, ya que caminar por primera vez por una senda de 2 kms en la selva de noche con una sola linterna para 3 personas no es fácil... pero lo hicimos.

Ahí estábamos de nuevo, dominando la selva y esperando al sol, tal y como los mayas lo hacían hace siglos. El complejo el Mirador fue construído en el 700 ANTES de Cristo, y se dejó abandonado en el 150 D.C.. O sea... me faltan los dedos para contar. El Tigre, está orientado hacia donde el sol se va... y La Danta, hacia donde el sol sale, con esos 7-8 º de desviación que en esta latitud tienen... eran unos genios, no?? o eran extratarrestres?? Menos mal que los españole sno llegaron acá y no lo destrozaron todo...

En fin... muchas más ruinas, muy interesantes. Pudiendo entrar dentro de ellas... viendo pinturas con sus colores originales... Una suerte que todavía no estén tan turistizadas; aunque hay quien va hasta ellas en helicoptero. QUizás la próxima vez; porque creo que vendré en un futuro para ver como están las ruinas, para ver como se van quedando...

Al mediodía, tras una mañana visitando ruinas, comenzamos a caminar de vuelta, ya con el estómago lleno. Se hizo duro el volver a sentir la mochila sobre los hombros... pero bueno, en dos días ya llegamos de vuelta al Mirador; aunque como el polaco y yo no queríamos dormir en el pueblo, si no sentir la selva "una vez más", nos quedamos a dormir en el último lugar medio-habitable que vimos. Y ahí fué... quizás la noche más loca. Una serpiente cascabel que escuchamos como a 20 metros nada más anochecer, y que nos hizo subir las hamacas un poco más "por si acaso"; y sobre todo los monos aulladores que teníamos en los árboles sobre nosotros, con su grito que parece cualquier cosa menos mono.

Amanecimos, y con dirección a Carmelita, donde tomamos nuestro desayuno en la civilización como dios manda y bebiéndonos para empezar 1 litro cada uno de refresco, así para recuperar líquido. Luego, un litro de café entre los dos... y ya como nuevitos para viajar.

Y cómo dejamos Carmelita?? Pues vimos un coche del ejército, el cual tiene su base en Flores, así que fuimos a pedirles a ver si nos podían llevar. Nos dijeron que no... porque es coche del Ejército, pero que ellos tenían que ir escoltando a un auto civil, y que ese SÍ nos podía llevar. Así que acabó de maravilla, volviendo en pick-up, en la parte de atrás... y con escolta del ejercito guatemalteco.

Feliz.

domingo, marzo 08, 2009

De México a Guatemala, siguiendo el Gringo Trail

Salí de San Cristobal de las Casas hacia Palenque, pero con la intención de parar en un pueblo que sino recuerdo mal se llama Ocosingo. La carretera, de montaña, con curvas y precipicios de vértigo, con sus bosques húmedos, y su loca forma de manejar, pero ese era el precio para "bajar" desde los 2.100 metros de altura que se encuentra San Cristobal. Y en esa carretera, mucha gente caminando por los costados con sus bananas, o sus mulas llevando carga, ... y sin celulares pero con machete. Todo el mundo lleva el machete en el cinturón, herramienta básica para cualquier actividad que vayan a hacer.

Paré en Ocosingo, tras 4 horas de curvas sin poder dormir, e intenté visitar las ruinas de Toniná. Llegué hasta donde en teoría salen los colectivos para allí, pero tras casi una hora esperando, nadie apareció, así que decidí seguir camino hacia Palenque. Pero en mi espera, me encontraba frente al TIAGUI CAMPESINO, curioso lugar, solo para mujeres, en las que ellas comercian y venden sus propios productos de cosecha, la mayoría de ellas con sus trajes tradicionales de su comunidad; lo que da un color y un interés al lugar extra.

Seguí camino, otras 2-3 horas de curvas y llegué a Palenque. Había oido de un lugar para dormir que era muy bohemio, como un rancho, en el que ahora había gran cantidad de campings, hostels, algún restaurante, temazcal (sauna maya), ... en el que convivían viajeros con arqueólogos y demás. Ahí fuí, pero solo aguanté una noche. La gente era demasiado viva la vida. Estaba bien de precio, pero tanto gringo me acabó por cansar. Pero como digo es el precio de visitar estos sitios, que pertenecen al "típico" recorrido que realizan los gringos, convirtiéndolos más en una colonia estadounidense que en un lugar para relajarse o dormir. Así que la noche siguiente me fuí a buscar un lugar para dormir en lo que es el pueblo; que no tiene nada de interés (si no hablamos de la música que había cada día a la tarde en la plaza).

En Palenque... por supuesto sus ruinas, con la Tumba de Pakal, realmente increíble, y esas ruinas que se encuentran en un medio todavía bastante salvaje. La verdad que me encantaron, y disfruté paseándolas.

Otro lugar que visité fueron las cascadas de Misol-ha, con su paso interno bajo la cascada, y la Cascada de Agua Azul, con la opción de bañarme bajo el sol y calor subtropical de esta zona.

No había mucho más para hacer... así que decidí que llegaba el momento de curzar hacia Guatemala. Para hacerlo... pues en linea recta, por la selva.

Me subí a un autobús a las 6 de la mañana, que tras 4 horas me llevaría hasta la frontera. Ahí empezó ya mi cabreo, cuando la gente te ve más como una persona con dólares que como una persona. Simplemente por no ser del pueblo, ya pagas más el autobús, y encima para entrar al pueblo, tienes que pagar un impuesto turístico. En fin, dinero por todos los lados, y o pagas, o no pasas. Hay cosas que sigue sin entender totalmente en este planeta.

Llegué a Frontera Corozal, hice mis trámites fronterizos, y me fuí al río. Sí, tienes que hacer tus trámites fronterizos tú mismo, nadie te controla. Luego claro, este es un lugar por el que pasa mucha droga, inmigrantes, ... solo les falta hacer un puente sobre el río para que sea más fácil. Me subí a una lanchita y crucé el río, y llegué a La Técnica; así de fácil, ya estaba en Guatemala.

Y acá, lo mismo, los trámites fronterizos los tenía que hacer en una cabaña, que estaba a una hora y media de acá, así que cambié algunos pesos mexicanos a quetzales guatemaltecos, y me subí en el autobús. Parada en la cabaña del policía de frontera, pagar un impuesto para que me pongan el sello, y seguir camino hacia Flores, en el lago Petén. Me gustaría saber que sucedería si "me quedo" entre la frontera de México y Guatemala sin dinero para poder pagar el sello en ninguno de los dos países... me quedaría en tierra de nadie??

Y aquí en Flores, de nuevo en una de las paradas obligatorioas del Gringro Trail, pues por supuesto, fui a visitar su joyita, las Ruinas de Tikal. Hermosas, en medio de un entorno totalmente selvático, con monos aulladores que parecen más jaguares que monos, hermosas vistas sobre la selva, ... y un precio de escándalo. Por lo menos, a las 6 de la mañana, hora en la que yo fuí, no había mucha vigilancia a la entrada. Al que madruga dios le ayuda.

lunes, marzo 02, 2009

San Cristobal de las Casas, en Chiapas

Conocer Chiapas por el EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional), es menospreciar esta increíble región. Está bien conocer que acá hay gran cantidad de indígenas que protestan para así llamar la atención del estado y del mundo sobre su olvidada situación, y así reclamar entre otras cosas, ser dueños de la tierra que trabajan. Pero olvidarse de todos los atractivos naturales y culturales de Chiapas... Desde sus cafetales y su costa en el pacífico, a sus cañones, cascadas, lagos, selva, ruinas mayas, poblados con una cultura riquísima... Aunque todavía retumbaban en mis oidos las historias de una chica canadiense que conocí en Oaxaca, y que había estado haciendo un voluntariado en una comunidad indígena en Chiapas. Al no haber agua embotellada para beber (ni donde comprarla)... junto con otras circunstancias, tenía unas bacterias o unos virus en el cuerpo, y además salmonela en la sangre; o sea, que estaba jodidilla. Y tras dos días con fiebre, el chamán había ido y le había dado unas hierbas, pero que no le habían ayudado; así que decidió "volver" a la civilización e ir directa al hospital.

En fin, que viniendo de Oaxaca, y tras pasar por Tuxtla, me siguiente parada fue el Cañón del Sumidero. Un cañón que recorrí en lancha, y desde que pude disfrutar de algún cocodrilo y sobre todo de las encrespadísimas paredes. Dicen que entre los 200 metros de profundidad y los 800 metros de altura en algún punto, por ahí se tiraban los indios Chiapas, escapando de la esclavitud a la que les querían someter los españoles; prefiriendo una muerte segura (niños, mujeres, hombre, ... todos), antes que vivir muertos. O esa forma rocosa y con musgo, que le llaman el árbol de navidad.

De ahí seguí a San Cristobal de las Casas, que le debe la segunda parte de su nombre al religioso Bartolomé de las Casas, que luchó por la justicia con los indígenas. En realidad no son màs que 40 minutos (ahora por autopista), y unos 80 kms; pero el cambio es brutal. Aparte de que se sube de los 400 metros a los 2000 y algo sobre el nivel del mar. San Cristobal, aunque tiene màs de 250.000 habitantes, sigue pareciendo un pueblo. Por supuesto, como toda ciudad mexicana, no faltan sus animados mercados, sus vendedores ambulantes, sus calles cuadriculares al estilo colonial español, sus numerosas iglesias y catedrales, ... Como curiosidad, en los cruces de calles que constantemente hay con el trazado cuadricular de calles, acà no siempre tiene preferencia el de la derecha (como habitualmente), sino que la ley dice: "ceda al peatòn y a un auto". O sea, que llegas... dejas pasar un auto, y el siguiente de dejarà pasar a ti... Y parece que funciona.

La ciudad... tiene su encanto. Mucho. Como digo ese ambiente de pueblo, mezclado con mucho bohemio, y mucho viajero, y mucho indìgena, le dan una riqueza suprema; a la par que una gran vida nocturna. Todos las noches música en vivo, locales abiertos hasta tarde; con mucho reggae y ska... para acabar con salsa (sí, reconozco y pido perdón por ello, una noche acabé bailando salsa por una hora... Qué va a ser de mí en este viaje?? Reggeaton ante 3000 personas, salsa por una hora y además pasándolo bien... Maldito Mezcal!!). O pequeños locales que hacen proyecciones de documentales (donde vi algunos, entre ellos uno sobre los Zapatistas); o locales gestionados por una cooperativa de productores de café, que buscan así un precio y trato justo, sin depender de empresarios... Y si la ciudad tiene su encanto, qué decir los alrededores. Intenté visitar algunos.

El primer día que pude me fuí a ver la Cascada del Chiflón, para muchos uno de los lugares más bonitos de Chiapas. La verdad, la cascada del Velo de la Novia, con más de 120 metros, era hermosa, así como otras cascadas más pequeñas, y el agua del río con un color turquesa que invitaba a bañarse... obvio. En esa visita, aproveché a ver unas grutas de por ahí, así como varios de los lagos que abundan en esta zona. Y a la vuelta hacia Chiapas... accidente de auto. Y mira que he viajado en autos "peligrosos" o en la parte de atrás de camionetas, o ... y nunca me pasa nada, pero para una vez que me pago un tour para visitar más rápido lugares de difícil acceso, un loco se pone a adelantar cuando no debe, y nos choca de frente a la furgoneta. En fin, menos mal que no acabamos ni en el riachuelo, ni contra el árbol. Cosas que pasan.

Tras esperar que alguien nos fuera a buscar, viajando hacia San Cristobal, control militar. Todos fuera, pasaportes, ... y es que el control militar en esta región es excesivo (tal y como dicen los indígenas), ya que más que controlar y proteger al pueblo; están atacándolo, tal y como reclaman los zapatistas.

Siguiente día fuí a visitar un lugar para el que no tengo palabras. Se llama San Juan de Chamula. Para empezar digamos que te advierten de que NO puedes tomar fotos a las personas, ni dentro de la Iglesia, y que puede que cobren para entrar al pueblo. Iba llegando... y la primera imagen ya me impactó. Como 20 mujeres (de los 0 a los 100 años), limpiando la ropa en el río, y además con sus trajes tradicionales. Nada de ir con una ropa cómoda o diferente a hacer sus labores, no. Uno puede pensar al verlas en el mercado que se ponen eso para vender más a los turistas o yo que se; pero no, les ves limpiando la ropa, barriendo, cocinando, o haciendo cualquier cosa siempre con sus trajes super-elaborados.

No me voy a liar a explicar como funciona la sociedad, pero ver como la gente gana todo lo que puede trabajando duro para anotarse en una lista y así convertirse en su día como uno de los jefes religiosos del poblado, gastando así en un año de continuas celebraciones religiosas más de 10.000 dólares... llama la atención. Consiguiendo el único beneficio del reconocimiento social tras su año de mandato. O como cada familia tiene su pequeño altar familiar, en el que honran a sus antepasados... y aveces otro más grande con la imagen de la Vírgen de Guadalupe o algún otro santo.

Y así, llegué a la Iglesia. Voy a buscar en internet, que capaz hay fotos; porque me gustaría reflejar la diferencia entre cualquier iglesia que yo haya visto antes, y la Iglesia de San Juan de Chamula. Entras, y ves que no hay bancos. De echo, todo el suelo está cubierto como con las alargadas hojas de pino (facilitando el resbalarse, por cierto). Ves que no hay un altar propiamente, si no que hay... como 20. Digamos que hay unos 8 a cada lado, y 3 en lo que sería el típico altar. En el centro, San Juan Bautista, el patrón de los borregos, el cual en este poblado no se come, solo se utiliza su lana (básica para sus ropas tejidas a mano), y se cuida como un ser humano. De echo, cuando se muere, se entierra. Y ni siquiera beben su leche, ya que éstos indígenas, como muchos en todo el mundo, tienen intolerancia a la lactosa. En fin, buena vida la del borrego en este pueblo. Siguiendo con la Iglesia, solo tiene ventanas a un lado, por lo que la iluminación no es muy grande, pero resulta que esa iluminación va hacia los santos que representan la vida, lo positivo, el día, la primavera, la fertilidad... quedando a oscuras esos santos más oscuros, de la muerte, ... Porque lo más importante es saber que aunque salgan los santos Cristianos, eso es pura fachada. Digamos que los Españoles se fueron contentos diciendo: "mira, ahora adoran a este santo nuestro"; y mientras ellos decían: "bueno, utilicemos ese trozo de madera que nos han dado diciendo que es un santo, para representar nuestro Dios de la Lluvia". O sea, que siguen el politeísmo maya "encubierto" en una iglesia cristiana. Y qué más? porque hay muchísimo.... Adentro, muchas velas, que según el color sirven para pedir salud, o trabajo, o si son negras para luchar contra un "mal de ojo". Muchas botellas de agua, que se supone dan pureza. Y muuuucho copal prendido, a modo de incienso, para purificar prendas de vestir, personas, ... El rito que hacen (a cada "santo"), tiene un procedimiento, y por ahí están también los chamanes; pero lo básico es que haya un sacrificio. Pero tampoco penséis que matan a alguien, NO, bueno, vimos como retorcían el cuello a una gallina. Un sacrificio puede ser hacerse un corte en el dedo, o llorar, o romper algo... todo eso son muertes, sacrificios. Y mientras, el chamán, intentando contactar con los dioses, a veces ayudado por un poco bastante de alcohol... Como decía Enrique Iglesias: "es una experiencia religiosa" y TOTALMENTE recomendable su visita... quizás lo más interesante que haya visto.

Tras el peazo párrafo que he escrito... no se que contaros. Para empezar, estas dos fotos del cementerio de Chamula, en donde en el mismo hoyo van enterrando a toda la fmialia, por eso hay tumbas que tienen 3, 4, 5 cruces... Y como curiosidad, no ponen la fecha de nacimiento, sino la de la muerte, ya que es la importante, la fecha en la que pasan al otro mundo para volver. Y bueno, ya en general (no solo de Chamula), comentar los 4 tipos de maiz que tienen por acá: blanco, amarillo, rojo y negro. O la cantidad de bebidas alcohólicas que crean, tipo Orujo. O la cantidad de trabajos artesanales que hacen. O la cantidad de idiomas diferentes que uno puede encontrar en los mercados, pero que "para hacer negocios" se unifican al español.

Y bueno, ahí lo dejo. Próxima parada Palenque... ya cerca de cruzar a Guatemala.